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viernes, 30 de agosto de 2019

Poemas de Crhistiane Dimitriades (más un texto)





De El eterno retorno
                  
Afuera el tiempo loco 
hurta y devasta incluso
lo imperceptible

Podría abrir la puerta
y abandonar esta circularidad
                               que nada modifica
lanzarme a las calles
                                exponerme
sin temor de errar el doble seis
_____________

Mis ojos
solitarios  pasillos que esperan  
                                            una imagen
atravesará la escala fatal del claroscuro
______________
El tiempo se detiene
                                          derrama una gota
y yo me quedo navegando

De Encuentros del poeta con el psicoanalista

Monodia

Mi voz
perdida y recobrada
Mi voz
a solas
Mi voz
juego de voces
Mi voz
olvido y alegoría
Mi voz
sin grafía ni escritura
Mi voz
ante el hombre que ha nacido de mi voz
Mi voz
tejido, membrana, hendidura
Mi voz
defensa y abandono
Mi voz
corpórea y difusa
Mi voz
la que finge y oculta las voces
Mi voz
paraje de sombras

Mi voz
ocasión de la ausencia
Mi voz
riesgo y aventura
Mi voz
puente y muro
Mi voz
hilo en tu oído laberinto
Mi voz
se contiene, desea
Mi voz
regresa, desmiente y acusa
Mi voz
ritmo y agonía
Mi voz
no evoca, ejecuta
Mi voz
atraviesa el tiempo
y el tiempo es sólo un argumento de mi voz
Mi voz
frontera, palabra

Crónica de un desencuentro

Algunos encuentros, una vez consumados, permanecen difusos e inacabados en la memoria  frente a otros que han tenido un final concluyente y revelan una forma dramática, diríase casi clásica. Su desenlace es comprensible en nuestra conciencia. Los primeros adolecen de estructura y, por supuesto, de toda justicia poética. Tienen la cualidad de lo atmosférico. Su trama es inasible, y su singularidad y belleza están envueltas por el misterio de las obras inconclusas como “La piedad” de Tiziano; “El arte de la fuga” de Bach; “El último magnate” de Scott Fitzgerald; “El otro lado del viento” de Orson Welles o “Los primeros rayos del sol naciente” de Jimmy Hendrix; por citar algunos ejemplos conocidos. Pero ellos han sido truncados debido a un elemento externo e inexorable  como la enfermedad y la muerte, y no por la voluntad propia del artista. En cambio existen otros que han sido concebidos deliberadamente a partir de lo non finito, expresión italiana acogida por las teorías del arte para señalar  algunas creaciones cuyos autores voluntariamente eligen la imperfección, los rasgos indefinidos, imprecisos, o el mismo vacío, frente a los cánones  del clasicismo, a saber: la integridad, la simetría y el orden. Aunque algunos gestos manieristas ya responden a l’esthétique de l’inachevé,  esta tendencia se afianza con mayor ímpetu durante del romanticismo, pasando después al impresionismo y luego a las vanguardias y al arte contemporáneo.

Regresando a la cuestión inicial, la de los encuentros non finitos o inacabados, ellos nos recuerdan algunos elementos propios de la arquitectura como las escaleras que no conducen a ninguna parte o  las ventanas ciegas, que en la literatura hallan su figura en el oxímoron, porque todo encuentro inacabado resulta ser una paradoja y constituye, finalmente, un desencuentro. Si nos remitimos a una de las obras más relevantes del impresionismo, "Impression, soleil levant" de Claude Monet, lo que nos perturba es no saber con certeza si la realidad del cuadro tiene mayor peso en el mismo reflejo del agua o en lo que acontece en la superficie. Y también los brumosos mares de Turner, cargados de una luz que disuelve los contornos,  cuya imprecisión los torna enigmáticos y arcanos. O bien,  el vacío inmerso en la solidez de una piedra esculpida, el blanco ante la información del universo cromático,  o el silencio, como pausa en un mundo saturado de palabras.  La ausencia de bordes, lo híbrido de las fronteras, la ingravidez, son, en definitiva, consustanciales al cruce azaroso entre dos individuos, del que solamente quedan rastros de lo vivido en el recuerdo, duplicándose en una suerte de fragmentos dispersos, episodios incongruentes, bocetos fallidos, incapaces de construir un tema, una historia.


*Christiane Dimitriades, es venezolana, de origen griego, nace en Egipto, El Cairo. Llega a Venezuela a los tres años de edad tras el conflicto de Suez. Es Licenciada en Filosofía  y luego profesora de Estética en la Escuela de Artes -fue su directora entre 1993 y 1996-  de la Universidad Central de Venezuela.

Ha publicado poesía y ensayos sobre arte y filosofía en diversos periódicos y revistas especializadas del país. Es autora de los poemarios Del eterno retorno   (La draga y el dragón, 1987) y de Encuentros del poeta con el psicoanalista  (Fundarte, 1991).  En 1997 publica una novela Sabath (Grijalbo) y, en el 2001, Mínima antología de estética  (Fondo Editorial de Humanidades y Educación, Universidad Central de Venezuela).

En proceso de publicación, por Oscar Todtmann Editores, el poemario Voz de fondo que reúne textos escritos desde comienzos del año 2003 hasta nuestros días.

martes, 20 de agosto de 2019

Nordkapp in a glimpse





By Eva Feld



A motorcycle ride from the rear seat may be compared to the turmoil that happens in a philosopher’s head when he tries to decipher the aftermath of postmodernism. One in which, as said by Paul Virilio, “speed is the message.” Rapidity is meant to stay in the rider’s retina. At the end on a fast six hour trip, one becomes the owner of a fantastic tableau composed by master strokes of beauty. Colors and shapes, curbs and hikes, gears and carburation become some of the elements of magnificence.

The above lines only understate the real pleasure, the absolute freedom, and the perfect liberation when the scenery is Norway and North Cape the final destination, because the fiords, the mountains and rocks, the vegetation, the reindeer and sheep acquire at 100 kilometers per hour an artistic tint. It is no longer just a quick succession of impressions, but the gigantic strength of a panoramic beauty, an endless bloom of nature, a flash of light and wind. Creation in motion.



I am a sudden centaurus[efdb1]  flying on wheels to the northern end of Europe, sure to encounter other mythological creatures, such as Thor, Odin or Freya, such as my peer riders, all fabled beings invented by me the first day of our trip, since I don’t know any of them. We are a group of 23 individuals with a common passion for high cylinder bikes. The majority come from Bolivia, and before taking off they pray to their Christian God by making a human circle. Yet, in my imagination their pleads are in Quechua, an indigenous language, and they address Pacha Mama.

Far before my fantasies are proven wrong, I meet a pair of Germans brothers. They   ride since an early age. One is 82 the other in his late 70s. One lives in the USA, the other in Portugal. When they ride age is defiance. They become the “atomic siblings”. One can see through their helmet a sparkling shine in their eyes: the flow of eternal youth.

There are more Germanophiles in the group: a Swiss couple, both slim and sprightly, they leave a trace of cigarette smolder behind them even when they are not smoking. They seem to never tire, and strive through all weather without complaint. As if they were part of their motorcycle, they express themselves with onomatopoeia.

There is yet one more German, a solitary rider who has nevertheless accepted to travel with our group. Furthermore, since an early beginning, he becomes a leader, a protector, a surveillant member of the crowd. Later, he will command those of us who favor speed over numerous picture and coffee stops.

A French speaking Canadian couple rides at ease. No hurry! As if their profession was in command of their pace. You cannot accelerate the birth of a child… (she has helped deliver 15.000 babies so far.) You cannot rush an accountant either…

A polyglot Lebanese is also among us. Not only does he speak Arabic, English and French, but he talks in images. His intention is to film all the trip. Thanks to him, there will even be proof that a moose crossed our path for a few seconds.

A couple from Australia were among the fastest riders. In each curb, ecstasies permeated from their sportive bike. He leaned in unity with his wife. To the left, to the right in an eternal search for the best apex. His colorful stories about the vast territories that he has covered on two wheels in Australia and abroad, told with his peculiar accent and often acted out by imitating the people he has encountered, added vivacity to the few shared still hours.

On the move, people are,  like the landscape, submitted to velocity. A glimpse of a conversation, a hint of their personal life, a sniff of their tastes or tendencies but, also like with the scenery, there is always a frame that lasts. Linda is such a person. She was born in Trinidad from a Chinese father and a Portuguese mother, and now she is from Australia. Such is her scope of vision: multilateral, multinational, multiple. Her meaningful silence as well as her accurate and quiet commentaries reverberate.

It was an organized tour to North Cape, so there were, of course, guides. A guy from Naples and a gal from Frankfort. They were the perfect combination of an easy-going southern Italian and a perfectionist northern German, both equally well disposed and trained to make the trip safe, fun, and happy.

When it comes to figures, the challenge seems gigantic: 23 individuals, on 13 motorcycles covered 3.400 kilometers in 12 days; slept in 13 hotel rooms, boarded three ferries, took at least 1000 pictures (some with a drone) were offered several kilos of cod, salmon and reindeer in multiple presentations, and enjoyed an invaluable quantity of the best raspberries in the world. Of course, friendship, camaraderie, empathy, as well as the profusion and diversity of landscape (fiords, mountains, rivers, tundra, cliffs, waterfalls, cascades, snow, islands) are non-quantifiable aspects of the ride.

Last but not least, a profound admiration for the indigenous people of the remote Lapland. The Sami have conquered their right to their own parliament and to raise their own flag even though their nationality may be Norwegian, Swedish, Finn or Russian, depending on where they were born. Their mastery as artisans has gained them international reputation, especially in the making of spectacular silver jewelry.

Beyond landmarks such as the Arctic Circle and the North Cape, the visitors of Northern Norway can have a glimpse on the life in that region through the millenary petroglyphs in the museum of Alta and an immersion in the Sami culture by visiting their museum.

Fishing towns, wooden houses and docks often painted in the colors of mustard and of brick, flowered fields, waters serving as mirrors to duplicate the beauty of massive highlands will stay forever in our memories of the trip to North Cape together with the smell of fresh green and of the Sea of Norway.



We will also remember a few Norwegian words such as takk (for thank you,) ut (for out,) fisk (for fish,) and:

 Farvel for good bye!...

 Cincinnati, 8/15/2019 

miércoles, 14 de agosto de 2019

“Los Mundos de Arcadia Barrios”, de Naudy Henrique Lucena




Alvy Bryce Calles

“Los Mundos de Arcadia Barrios”, en esta primera novela del premiado escritor y ensayista, Naudy Henrique Lucena, nos muestra también sus mundos propios, que definitivamente van más allá de lo simple. Relato elaborado con una agudeza que inteligentemente esboza una creatividad que atrapa tanto al lector como a la realidad misma y que denota un olfato interpretativo de las relaciones asimétricas entre las personas, digno tanto del poeta como del científico social.

En su enteriza lectura, es difícil discernir dónde comienzan los mundos de Naudy y donde terminan los de Arcadia, problema sin solución porque el autor obliga al lector a moverse ávidamente para captar el significado del discurso, es decir, comprender las  caóticas relaciones concretas llenas de apariencias entre los seres humanos de un conglomerado social de acontecimientos tan apurados que termina ocultándose frente a los ojos del lector distraído. La ciudad con sus barrios es el escenario de los encuentros y desencuentros de amor y odio entre sus transhistóricos y simbólicos personajes centrales, Arcadia (Poder pueblo) y el alcalde (Poder gobierno),  que envuelven también a unos otros personajes que giran en torno a éstos, que a veces parecen ser protagónicos, pero a veces no, a veces fieles, a veces traidores. Historia cierta en tiempos que exigen día a día vivir o morir, batalla casi épica, protagonistas reales que entretejidos por un hilo pasional de apariencia ambigua, perfilan la trama de una historia única, que revela desde principio a fin una lectura que mezcla lo lineal con lo tupido y escabroso, mostrando a un autor inencasillable que traslada sus esencias y su pensamiento multidimensional a una profundidad a veces esquiva que se siente desde la primera palabra de su obra.

Múltiples palabras sinérgicas y sintagmáticas exigen una lectura cuidadosa de la obra para entender su totalidad y muy particularmente captar el sentido de un desenlace cierto o incierto entre oponentes de contradicciones insuperables que se la juegan como la noche y el día en el cuadriculado ritmo fatal del jaque mate en el que el empate es un deshonor. En fin, “quedan en aire”  preguntas como ¿es esta novela un desacato a la historia heroica?, ¿un desafío contra los que pregonan, ideologizan y trafican con el culto a la personalidad?, ¿es una travesura destinada a ironizar a los adalides, al estilo nihilista nietzscheano enclavado en la tragedia?, ¿una objetivación de la subjetiva y mitológica libertad?, ¿es una andanada contra los estereotipos?, ¿es una insinuación de lo que ineludible e inexorablemente podría migrar hacia una batalla final entre el bien y el mal (sin saber “a ciencia cierta” cuál es cuál), entre opresor y oprimido, marcada, pero no tan a la vista,  por la pasión entre amantes? ¿Una demostración del estado permanente del sujeto-ser humano, especie que reafirma en su praxis ambigua que para vivir en paz hay que vivir en guerra?

domingo, 11 de agosto de 2019

La alegría de la creación




Por Mauricio Botero Montoya

Doña Francisca Gilot, tuvo dos hijos con Picasso. Decía que en las mañanas por lo regular ella tardaba más de cuatro horas persuadiendo al pintor de que su vida tenía sentido suficiente como para levantarse de la cama.

Lo risueño del caso pide empatía con quien sufre la desolación del acantilado. El amigo de Picasso, el poeta Apollinaire, también en el vórtice pedía: “Piedad para nosotros que combatimos siempre en la frontera de lo ilimitado y del porvenir. Piedad por nuestros errores, piedad por nuestros pecados.”

El poeta Mario Rivero me decía, que él escribía cuando la alternativa era salir a gritar incoherencias a la calle.  Y ese acto de valor no lo media por los saludos oficiales, sino por lo que lograba expresar, casi siempre con amor, a la gente con las que compartía.

En ese instante el flotar con placidez en el aire, le pareció la alternativa más firme, el terreno más propicio. Por lo demás, él en su juventud había sido malabarista en un circo y engullidor de sables.

 Al escribir, esa angustia, admitía el suave arte de tachar. Pretendió, con éxito, moldear algo con todo lo que le quitaba, y silbó una tonada de escultor, para no sentirse demasiado solo.

Ese dolor que de pronto lo embargaba no se aminoró con el dolor del prójimo. La conciencia del sufrimiento ajeno lo abría a la condición humana, como una celebración en reversa.

El gratuito malabarismo del creador, es una fiesta. Un regocijo de colibrí, ajeno a la pesadez del que sigue hablando cuando el lector ya se ha ido. Obsesionado por no equivocarse, olvida la dicha de acertar de cuando en cuando.

Acertar con un buen apunte es más difícil que pergeñar un memorando. Y más eficaz.  Chesterton anotaba “Divertido no es lo contrario de serio. Divertido es lo contrario de aburrido, y nada más.” Y esa seriedad lo llevó a convertirse al catolicismo romano, sin dejar de creer en que “la prueba de una buena religión es si puedes bromear acerca de ella.”

 El humor festivo es la línea mental más recta entre antípodas, una sorpresa. No puede sustituirse con explicaciones bostezadoras ni puede impostarse, si se intenta, la sonrisa deviene en gelasmo.

El siglo pasado, Alfredo Whitehead y su discípulo Bertrand Russell intentaron fundamentar la matemática en formas lógicas en el tratado “Principia Matematica”. Bien entrados en sus nítidas demostraciones, ya en el segundo tomo y agotadas decenas de páginas, probaron que sin duda alguna 1 más 2 es igual a 3. (!!!) Medrados estamos, como diría Sancho.  Como ninguno de los dos era soso advirtieron con malicia al lector “esto a veces puede ser de utilidad”.

Hablar de humor es hablar de Borges. En este agosto se conmemoran 120 años de su nacimiento. Él alguna vez visitando Bogotá, disfrutaba escuchar a un dicharachero vendedor paisa. Cuando un celoso lo previno diciéndole “ese tipo vive del cuento”, Borges sonriente le respondió “Ah, lo mismo que yo”.

miércoles, 7 de agosto de 2019

Birdman




Marina Ayala

La película de Alejandro Gonzales de Iñárritu es extraordinaria por donde se quiera apreciar. No nos vamos a extender en los aspectos técnicos de planos, cámaras y fotografía, música o actuación que de por sí merecen todo el aplauso y premios a una excelente creación, vamos a ahondar en la importancia de la trama desde el punto de vista psicoanalítico, porque es toda una lección de aspectos de la vida psíquica, no solo de actores, sino del ser humano en su lucha por la búsqueda de un nombre. Riggan Thomson, personaje magistralmente interpretado por Michael Keaton, es un actor de cine en Hollywood conocido como el actor de Batman y por lo tanto identificado con superhéroes, acción, con efectos estremecedores que según le dice su alter-ego “Salvas a la gente de sus vidas aburridas y miserables”. Decide ir a Brodway e incursionar en la vida del teatro en una obra en donde el será el director y actor. Decisión que toma por encontrarse con una vida fracasada, deprimido, angustiado y con una fuerte necesidad de dejar atrás su postura de superhéroe, la que por supuesto trae consigo. A punto de enloquecer va en búsqueda de su obra que le confiera un nombre propio hecho a su medida y por el cual sea reconocido. “El Santon” término que utiliza Lacan para denominar el síntoma con el cual uno se identifica para evitar enloquecer. Efectos de creación que amarran la locura y que representan lo que uno es y por lo cual se quiere ser reconocido.

No le es para nada fácil su aparición en Brodway en las que tiene que lidiar con dos personajes de la zona, uno es su principal actor Michael Keaton (Edward Norton) quien decide retarlo constantemente y cuestionarlo en cuanto a la artificialidad de todo lo que está en escena. A él por el contrario “nada le es imposible en un escenario” es allí donde se siente lo que realmente es, actuando, de resto su vida y el mundo real por el cual tiene que transitar le parece un verdadero fraude, él se reconoce como un fraude, “En el escenario no finjo, finjo en cualquier otro lado”.  Reconocido como un gran actor y en su ciudad ha podido compensar su terrible decepción que le causa su vida. Es muy revelador cuando le dice a San la hija de Riggan “te arrancaría los ojos los pondría en mi cabeza para ver la calle como lo hacía a tu edad”. Un hombre más joven que ha conseguido su “estabilidad” a través del narcisismo desplegado en escena, narcisismo que por el contrario terminó por enloquecer a Riggan, ya un hombre de más edad y con una vida alejada de su esposa e hija por no haber podido amar lo cercano en la búsqueda constante de querer ser amado por un público en su actuación de superhéroe. A este egocentrismo se le enfrentan otros egocentrismos que constantemente le recuerdan lo que él mismo entendió y lo desestabilizó “Mentiras no te reconocen a ti ni a tu trabajo, conocen al tipo con el disfraz de pájaro que cuenta historias raras en entrevistas”.

El otro personaje con el que tiene que lidiar es con una crítica de teatro de mucho prestigio y quien le jura lo va destrozar a él y a su obra. De entrada esta mujer no acepta que venga un mediocre actor de comics a Brodway a ocupar la escena reservada a grandes actores reconocidos. “Es un payaso de Hollywood con un disfraz de pájaro” manifiestaTabitha Dickson quien vive bajo la identificación con su lugar, la de ser la voz más reconocida en la evaluación de obras de teatro y manejar con desparpajo el poder. Lo que ella aprueba es aprobado y lo que ella desecha es desechado, a ella por lo tanto hay que rendirle pleitesía y a ella tiene que  seducir todo aquel que quiera triunfar en las tablas de New York. Riggan que ya sabe que tiene que resucitar de sus cenizas, que ya no puede jugar al juego de los simulacros, que sabe que de un solo acto depende el ganarle la batalla a la muerte, no se asusta ante sus amenazas sino que la reta y le devuelve su propia impostura. Deja sobre la barra del bar un papel que le había dejado un crítico de teatro cuando lo vio actuar en el colegio “Gracias por una actuación sincera” la cual marcó su vida. Se deshace así de las improntas que lo determinan y sale al mundo decidido a hacerse un nombre o a morir.

Estos personajes atormentados y ocupando lugares en un mundo fuertemente competitivo y anodino, aferrados con amarguras en sus trincheras solitarias, desempeñan sus fracasos escondidos en un narcisismo que no pueden cuestionarse pero si lo cuestionan y de forma despiadada en los demás. No es que no digan la verdad es que esa verdad no se la dicen a ellos mismos porque no pueden, saben que enloquecerían y se protegen. Nike estando en escena se voltea al público y les dice “No sean tan patéticos, ¡no vean al mundo a través de sus celulares! ¡Tengan experiencias reales! Todo en este teatro es falso, lo único de verdad es este pollo.” Al agarrar al pollo se le cae la estantería que es, por supuesto, mampostería. Cada quien está jugando a un juego de sobrevivencia en una sociedad ajena y vertiginosa que, sin duda, tiene su mejor expresión en New York. Alguien sin internet, sin Facebook y sin twitter es un ser anodino, no es nadie como le dice Sam a su padre. El único, y por ello mismo sobrecoge, es Riggan batallando con su disfraz de Birdman y buscando con desgarro su propia verdad. Dos personajes en su vida ayudan y hacen de ese operador que Lacan denomina “El nombre del Padre” su exmujer y su hija, que son las dos personas que lo llaman al amor y que le señalan sus equívocos de una forma compasiva, los únicos momentos donde él y su voz se silencian. El llamado a trascender el narcisismo.

Al final dos actos en uno le devuelven su tranquilidad y su encuentro con la creación de él mismo, un tiro y una actuación magistral que doblega el odio de su amenazante crítica. Riggan sale volando, pero ya es otro vuelo el que presenciamos, vuela hacia su propia libertad como lo manifiesta la sonrisa de su hija. El deseo de muerte queda vencido y a los sesenta años sin que querer vivir como si tuviera treinta (como le indicaba su voz perseguidora) ya sabe que es el dueño absoluto de su propia existencia para bien o para mal como es la vida, sin seguridades. Su alter ego queda en la clínica ya desvestido de sus superpoderes, en el baño y doblado. Se despoja del fantasma o como diría Lacan “lo atraviesa” Una obra psicoanalítica aunque Alejandro Gonzales Iñárritu no lo sepa, o si, ¿quién sabe?. Por lo pronto le damos las gracias por hacer un cine que no pretende sacarnos del tedio sino que nos hace pensar en nuestras propias vidas, conservando al mismo tiempo la virtud de manejar con una destreza única los encantos de un buen espectáculo. 

jueves, 1 de agosto de 2019

Concursos literarios agosto

Escritores.org

Incluye información actualizada sobre concursos literarios (España y Latinoamérica), servicios, empleo sector editorial, artículos, noticias...

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Cada semana informamos de unas cien nuevas convocatorias (todos los géneros literarios),  de España y Latinoamérica. Bases completas ©. Fuente original (no copias inexactas o fraudulentas).  Entre otras, esta semana informamos de las siguientes convocatorias: 

Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2020; Premio Internacional de Poesía "Ciudad de Melilla"; Obras de Autores Inéditos de Monte Ávila Editores Latinoamericana; Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria; Beca “Miguel Fernández”...
CONCURSOS: ÚLTIMAS CONVOCATORIAS RECIBIDAS
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