“El ángel contemporáneo”, de Alberto Boco

 




Por Luis Benítez

 

El pujante sello argentino Barnacle acaba de publicar un nuevo poemario del destacado autor local Alberto Boco, que confirma su impronta personal y lo ubica en un espacio de relevancia dentro del variopinto panorama poético latinoamericano.

 

Para quienes somos asiduos lectores de la obra de este relevante autor argentino, no es cosa de sorpresa el advertir a cada título la constante renovación de su poética y la característica señera de su no menos indetenible ahondar en un universo propio y muy bien logrado, donde las luces y las sombras no cejan en su empeño por dotar de mayores dimensiones las tópicas que le son tan características.

Hábil, sutilmente hábil en todo lo referente al juego continuo de alusiones y elusiones, en El ángel contemporáneo (1) Alberto Boco ha superado incluso a las más destacadas de sus obras anteriores, consiguiendo así un equilibrio casi perfecto en cuanto a lo mencionado y lo no dicho.

En efecto: El ángel contemporáneo se ubica como una de las cumbres más prominentes de toda su carrera estilística, donde ya es difícil avizorar qué nueva frontera traspasará el poeta nacido en Buenos Aires en 1949. Ello se advierte por cómo domina Boco el lenguaje hasta llevarlo al punto donde lo indecible parece ser casi dicho, donde lo inefable, meta nunca alcanzada por el decir poético por su misma condición intrínseca, resulta casi tangible, palpable en cada verso.

La figura del ángel, en su doble condición de metáfora funcional y de retrato del mismo hombre que lo creó, suma una tercera cara de la moneda. Puede ser entendido como una apelación a lo colectivo, un rédito más que brinda el poeta a quien lo lee. El sujeto narrante está expandido mucho más allá de los límites de lo atribuible al individuo, arribando una y otra vez a la condición de “voz de la tribu” capaz de expresar la angustia, el desasosiego, la incertidumbre y las encadenadas certezas (¿pocas, muchas?) que puede albergar la conciencia de nuestro tiempo.

Entidad angélica que sabe internarse en lo profano hasta alcanzar la sima más profunda de lo concreto, querubín político que da cuenta acabada de la circunstancia actual de lo humano, multifacetada criatura que nos devuelve en cada una de sus caras la visión de todas las demás, El ángel contemporáneo nos obliga a retomar la senda emprendida por el poeta, dramaturgo y crítico literario británico-estadounidense Thomas Stearns Eliot (1888-1965) en su célebre The Waste Land, bien que desde 1922 hasta la fecha el mundo y el ser en el mundo han cambiado más que notablemente. Dar cuenta de esa transformación, esa compleja metamorfosis epocal, es objetivo muy arduo pero la destreza escritural de Alberto Boco, un poeta mayor, no se arredró ante él; por el contrario, y la comparación con Eliot no es una ingenuidad, sino una apuesta crítica que reafirmo.

Llamativamente, a Boco también algún distraído podría achacarle un exceso de intelectualismo, al igual que le sucedió en su tiempo al nativo de Misuri, como si el dominio de tan completos recursos fuese un defecto. Asimismo, una lectura no muy atenta de cuanto ofrece El ángel contemporáneo podría sugerir una disonancia respecto de lo más habitual en la poesía actual, ese exceso de referencia al yo que satura grandes áreas de la producción presente y más habitual, pero en su misma enunciación estas reservas se diluyen por sí mismas y sin mayor necesidad de argumentación por nuestra parte.

El yo poético enunciado por Boco en esta obra, tan destacada como destacable, carece efectivamente de apelaciones sensibleras, tan permeables como resultan para lecturas adictas a esa clase de introito. Es todo lo contrario: se trata de un punzón largo y duro, muy adecuado para atravesar las máscaras de las apariencias y fake news que tratan de amortiguar la brutal cara de la realidad, para reducirla a un eufemismo global, mucho más digerible como resulta ser para las “almas bellas”. Esa no es su propuesta. Es claro que aspira a desnudar, no a volver a velar. Quien se anime a recorrer estas sólidas cuarenta y cuatro páginas de genuina poesía, comprobará que el género todavía conserva su anhelado poder de modificar a quien lo lee, no para alterizarlo, sino para volverle a poner a Edipo los ojos en las cuencas. Un autor duro para lectores duros: llegó algo diferente y no dudo de que se quedará para siempre.

 

El autor


Alberto Boco nació en la Ciudad de Buenos Aires, República Argentina, en 1949, donde actualmente reside. Ha publicado, entre otros, los poemarios: “Arcas o pequeñas señales” – Buenos Aires – 1986 – Libros de Tierra Firme. “Galería de ecos” – Buenos Aires – 1989 – Ediciones Ultimo Reino. “Ausentes con aviso” – Buenos Aires – 1997 – Libros de Tierra Firme. “Cartas para Beb” – Buenos Aires – 2007 – Edición del Autor. “Riachuelo” – Buenos Aires – 2008 – Ediciones de la Quintana. “Malena” – Buenos Aires – 2012 – Edición del Autor. “Estación de nosotros” – Buenos Aires- 2014 – Buenos Aires Poetry. “Visitas inoportunas” – Buenos Aires – 2014 – Editorial El jardín de las delicias. “Para un programa de disolución y otros textos” – Buenos Aires – 2016 – Ediciones En Danza. “Enigmática gracia de las cosas” – Buenos Aires – 2025.  Mantiene inéditos más de 10 volúmenes de poesía. Poemas suyos fueron publicados en revistas literarias de Argentina y el exterior, entre ellas Río Grande Review, de la Universidad de Texas at El Paso, EE.UU.; Revista Nagari, Miami, EE.UU., y Littoral Magazine, Reino Unido. Poemas suyos han sido también publicados en revistas literarias en Colombia, Brasil y Rumania. Ha recibido diversas distinciones, entre ellas el Primer Premio en el Primer Concurso Nacional de Poesía “César Domingo Sioli". de Argentina.  Escribió varios artículos y reseñas en revistas literarias impresas y virtuales, de Argentina y del exterior.

 

 

NOTAS

(1)Editorial Barnacle, ISBN 978-631-6709-17-2, 44 páginas, Buenos Aires, 2026. https://barnaclemora.wixsite.com/home

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