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sábado, 31 de octubre de 2009

HACIA EL PRIMER CONGRESO INTERNACIONAL DE POETAS DEL CARIBE




(ENCUENTRO PREPARATORIO, NOVIEMBRE 20, 21 y 22 DE 2009, BARRANQUILLA-COLOMBIA)

En el Caribe Colombiano, hoy existe un nuevo resurgir de la poesía, constituyéndose en una de las expresiones artísticas más promisorias y que gana cada vez amplia simpatía entre los distintos sectores de la población, aportando a nuestra identidad cultural, al fortalecimiento de nuestros sueños y a forjar un futuro más humano y civilista para la nación colombiana.

La actual dinámica de la poesía caribeña, le exige superar los grandes vacíos y prejuicios que en el pasado nos han acompañado, como son: la desmemoria histórica, el provincianismo, la herencia retórica y de lenguaje repetitivo desde los centros de la cultura nacional y el menosprecio a los procesos colectivos y de valoración de una teoría de la expresión poética.

El Caribe Colombiano por sus condiciones culturales, la idiosincrasia de nuestras gentes y nuestro entorno geográfico, tiene hoy las mejores condiciones para generar un proceso poético, que sea puesto de avanzada de la poesía y las letras nacionales.

Con el fin de salir del aislacionismo, avanzar en la superación de nuestras debilidades, invitamos a todos los poetas de nuestra región a crear un espacio propio el 20, 21 y 22 de noviembre de 2009, en la ciudad de Barranquilla, sin importar los credos estéticos, las edades, los estilos y las formas, para dilucidar sobre nuestros problemas comunes y aspiraciones. Es hora de que los Poetas del Caribe Colombiano dejemos de mendigar espacios de participación en otras regiones del país.

Saludamos a todos los que en Colombia desarrollan procesos poéticos propios, pero hoy nosotros reclamamos el nuestro, de cara con la historia y nuestra gente Caribeña.

marioramonm@hotmail.com

lunes, 26 de octubre de 2009

Astrid Lander presenta poemario



El domingo 8 de noviembre a las 10:30 am, en la Sala Cabrujas, 3ª avenida de Los Palos Grandes, edificio C.C El Parque será presentado el poemario Buen Camino de la poeta Astrid Lander, publicado por el sello editorial de Areté Editora.


El evento contará con una presentación audiovisual en vivo de la poeta, a manera de poesía intervenida, en el que cada verso del poemario está acompañado en correspondencia con la imagen, en este caso, las fotos tomadas por la autora en su recorrido por el Camino de Santiago.


Participarán también la escritora Ana María Velázquez, quien leerá una semblanza del poemario y la arquitecta Egleé Medina con su texto sobre la arquitectura del alma.


Este libro fue presentado recientemente en Puerto Rico con el aval del Pen Club de ese país dirigido por la poeta Mairym Cruz-Bernal. También fue presentado en noviembre del año pasado en el Encuentro de Escritores de Chañaral y el Encuentro de Escritores de La Serena, en el norte de Chile.

viernes, 23 de octubre de 2009

En el Cuervo TV



-Tributo sobre hielo a Andrea Bocelli
-"La forma del ensayo", de Teódulo López Meléndez
-Jean Paul Sartre y "El ser y la nada"
-Louis Ferdinand Célline

www.worldtv.com/cuervo_TV

lunes, 19 de octubre de 2009

Herta Müller: El zorro ya era el cazador






Por Eva Feld

El premio Nobel de literatura equivale con demasiada frecuencia a la transformación de un autor en objeto, uno libelado, etiquetado, estigmatizado y encuadrado en los parámetros que sobre él sean establecidos por la industria massmediática. De ese modo, la cultura de masas lo convierte en un par de frases, que repetidas hasta el paroxismo, sustituyan, en el imaginario global, la forma y el contenido, el significado y la estructura de la obra, en consignas reductoras. Los premios Nobel de literatura, acaban siendo conocidos por lo que de ellos aparece escrito en las carátulas de sus libros y en la recopilación de lugares comunes. Es así como Le Clézio (2008), por ejemplo, fue un premio a la excelencia en el manejo del francés escrito y a la mirada prismática sobre lo multicultural. Pamuk (2006): una bisagra entre Europa y Asia, un turco moderno, con memoria histórica pero con licencia poética. Jelinek (2004) sinónimo de fobia social y discurso de aceptación grabado en video. Sartre (1964), posición política frente a la Academia, único caso de renuncia voluntaria a la aceptación del premio. Este año, la sorprendente asignación del premio a la escritora rumano-alemana Herta Müller, la convierte en la décimo segunda mujer laureada, en abanderada de la lucha contra toda dictadura y vocera de la desesperanza en clave poética.

Descifrar a Herta Müller, comprenderla o inferir en sus textos otras provocaciones, fumarolas, entender su mesticia y sus deposiciones musicales o pictóricas implica otro calibre de esfuerzo. Müller ofrece un fresco cubista de la realidad, su palabra, como la paleta de Juan Gris, descompone aquello que refleja: en haces convergentes en cuanto al contenido, pero divergentes según el significado de las palabras que emplea para narrar o para describir una realidad simultánea y paradójicamente condensada y diluida en una narración poética en la que no crea trama ni pathos, ni verdaderamente desenlace, aunque contenga traición, violación, corrupción, infidelidad, suicidio y otras muertes. Al menos es lo que sucede en La piel del zorro (Plaza & Janes 1996, traducido del original Der Fuchs War Damals Der Jáger 1992) Si bien es cierto que las 254 páginas del libro están cubiertas por una pátina de miseria, excrementos, semen y sangre; de imágenes, aliteraciones, metáforas y símiles; de conocimiento de la realidad y reflejo del alma, la clave maestra de su narrativa reside en desdibujar aquello que ya se ha visto, leído y escuchado sobre la sordidez en la Rumania del dictador al convertir en sujeto a los complementos circunstanciales de sus, muchas veces, incomprensibles o repetitivas frases. Es así como en La piel del zorro existe, en su versión en castellano una falla de origen: el título mismo. El libro en alemán (y también en francés) se titula El zorro ya era el cazador. Un detalle trascendente para la comprensión del estilo de Herta Müller, pero también de su personalidad poética. El sujeto lleva implícito todo aquello que ha vivido. En los ojos del que ha visto siguen vivas esas imágenes, forman parte de él, pero además aquello que se ha visto también tiene vida propia para que pueda seguir siendo visto. De ese modo, la piel del zorro, leit motiv de la novela, representa la malévola astucia del animal que aún cuando yace inerte ya es el cazador, uno que es aun más astuto que el zorro y que sigiloso vigila; omnipresente vigila; acechante vigila. Todos los demás personajes son sus presas, incluyendo al idioma no oficial, al himno nacional anterior a la dictadura, a cualquier atisbo de adrenalina contestataria.

Sin embargo, la piel del zorro no era en la vida real de la Rumania comunista un recurso retórico (escogido por una autora para martillar el oído interno de sus lectores con una imagen significativa), sino un símbolo de distinción social. Las mujeres que podían llevar una pelambre de zorro al cuello eran las más afortunadas y envidiadas de las comarcas, llevaban las patitas del zorro colgando sobre el pecho y se ufanaban de ello. Sobre todo cuando el zorro era argentado pues ese era importado de la Unión Soviética. De manera que el zorro que atraviesa la novela de Herta Müller se descompone y se recompone como la herida de un hemofílico, sin cicatriz posible. La clase media se desangra: médicos, abogados, maestras, son sustituidos en sus cargos por operarios. El poder lo detentan porteros, criadas, conserjes que tienen el poder de denunciar. Como poder tiene el capataz de la fábrica para morder las ingles de las obreras y hacerlo como masticando semillas de girasol, que luego se escupen. Sólo que Herta Müller no ofrece explicación alguna, las cosas pasan, los personajes saben lo que saben, la palabra, montada como un arma, dispara.

Los vocablos, cuando percuten en alemán, abren aún más esas heridas. Se lo dice Herta Müller a Carlos Aguilera, en una extraordinaria entrevista publicada en la revista Crítica de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, en junio del 2008: “Cuando traduzco algo del rumano al alemán todo se vuelve ordinario, obsceno”. Sólo que ella escribe directamente en alemán. Sus libros no aparecen como publicados en Rumania, han estado prohibidos.

Cualquier parecido con el fenómeno vivido por Kafka, salvando las diferencias, puede llegar a ser relevante. Ambos escritores en lengua germana, encontraron en el idioma local (en el checo él, en el rumano ella) el significado de los sentimientos nobles a través de las canciones populares, de las fabulas, de los mitos. Ambos han hecho brotar de su bilingüismo una esperanza. La palabra, pronunciada en otro idioma, es otra, como otra es la lengua que la pronuncia. Müller ofrece en la entrevista con Aguilera otro ejemplo, no el del zorro, sino el del faisán: “… me fascina el idioma rumano. Igual que sus contradicciones. He escrito un libro titulado El hombre es un gran faisán en el mundo. Ése es un giro rumano. En rumano es muy frecuente decir “He vuelto a ser un faisán”, que significa: “He vuelto a fracasar”, “No lo he logrado”. O sea, en rumano el faisán es un perdedor, mientras en alemán es un arrogante fanfarrón. Como se sabe, el faisán es un ave incapaz de volar, vive en el suelo. Cuando empiezas a cazar y todavía no sabes hacerlo bien, cazas faisanes. La presa más fácil, puesto que el faisán no puede escapar. Los rumanos han incorporado ese rasgo a su metáfora. ¿Y cuál han tomado los alemanes para la suya? Las plumas, el plumaje, lo cual es muy superficial. La vida del animal no interesa a la metáfora alemana; a los rumanos les interesa la existencia del ave, y eso me fascina. El faisán rumano ha estado siempre más cerca de mí que el faisán alemán”.

Por otra parte, sin embargo, la organización gramatical en las frases de Müller remiten más bien al alemán que al rumano, de allí la dificultad para el traductor. Para muestra y para concluir, algunas muestras de ello. Muestras también de una ideología libertaria, de símiles aplicables, acortando las distancias, a otras dictaduras:

• Las maldiciones son frías: No necesitan dalias, ni pan, ni manzanas, ni verano. No son para oler ni comer. Solo son para arremolinarse y tumbarse, para rabiar brevemente y permanecer largo rato en silencio. Bajan el latido de las sienes hasta las muñecas y suben el sordo palpitar del corazón a las orejas. Las maldiciones se intensifican y se asfixian. Las maldiciones que se quiebran no han existido nunca.

• La letra de todos los días de colegio, las letras caen de espaldas en una palabra; y en la siguiente de bruces. Y las verrugas en los dedos de los niños , la mugre en las verrugas, cadenas de verrugas, de bayas grises, dedos como cuellos de pavos. Las verrugas se transmiten también por los objetos, ha dicho Paul pasan de una piel a otra… La tiza raya la pizarra cada palabra escrita podría convertirse en verruga…


• Sobre la frente del dictador hay un pulgón que se hace el muerto… Cuando uno está mucho rato sentado en el bar, el miedo se instala y aguarda. Y cuando uno vuelve al día siguiente, ya está instalado allí donde uno se sienta. Es un pulgón en la cabeza, que nos e escabulle. Cuando uno se queda mucho rato sentado, él se hace el muerto.



viernes, 16 de octubre de 2009

El solipsismo de Artaud




Por Alberto Rodríguez Barrera

“Nuestra sensibilidad ha alcanzado un punto donde seguramente necesitamos un teatro que despierte el corazón y los nervios.”
Artaud


Además de van Gogh, otro pintor con quien Artaud se identificó fue Paolo Uccello, el florentino del siglo quince. Era una figura marginal del arte del Renacimineto; más gótico que renacentista. Fue un genio alienado de la corriente principal de su tiempo, lo cual atrajo a Artaud, porque Uccello tenía un alter ego, Pablo des Oiseaus (Pablo de los Pájaros, Ucello es pájaro en italiano), que tenía aves en su alma, que ansiaban ser liberadas.

Como Uccello, Artaud tenía un dualismo psicosomático, gnóstico, en su personalidad; reconocía en sí mismo a dos entidades: una dominada por demiurgos gnósticos, y por lo tanto suspendidos en una insoportable temporalidad, y la otra en el reino místico de los espíritus místicos cristianos (Jacob Boehme, Ruysbroeck, y San Juan de la Cruz). Se veía a sí mismo siempre vacilando entre estas dualidades, siempre marginal a ambas y alienado de los grupos e instituciones humanas; eran sus dos modelos. Pero el mismo sufrimiento, el ostracismo por los generalizados otros, y los choques con los grupos estigmatizadores y privadores, pueden ser sublimados hacia una creatividad profunda.

Las relaciones, sin embargo, entre el dolor y la creatividad, no es lineal sino curvilínea. Algún sufrimiento puede ser enriquecedor, pero mucho puede perder al artista, como efectivamente hizo en ambos casos a van Gogh y Artaud. No es sólo la burguesía la que rechaza a los “locos” extraños, es la sociedad misma, ayudada por sus agentes de control, peleando contra lo “dementes”, los innovadores creativos y los desviados que expanden los límites de conciencia del hombre y que amplían el ser normativo y las concepciones estéticas propias, y de “otros”.

El burgués envidia a los individuos creativos por ser creativos, lo cual él no es. Por eso busca siempre colocarlos en línea y si no obedecen, lo pagan caro, con su bienestar, su libertad, y a veces con sus propias vidas. Tales agencias de control social son los cuervos en la última pintura de van Gogh, lo oscuro llevando a las nubes, y sangre hacia la tierra. La preocupación principal de Artaud era su cruzada en contra del establecimiento psiquiátrico y sus instituciones totales. Comprendía que la demencia se inclina hacia la cultura, pero exigía saber qué justificaba declarar a van Gogh demente y encerrarlo en una institución mental; esto en un mundo donde -según Artaud- uno come vaginas cocinadas en salsa verde, donde alrededor de la mayor parte del mundo reina suprema la anarquía, y que en el llamado más ordenado mundo occidental abunda en corrupción, manda el crimen de cuello blanco y la burguesía es tan deshonesta e hipócrita como siempre.

Por el contrario, todo lo que hizo van Gogh fue poner la mano en el fuego, como la más ardiente manifestación de amor por Kee Vos, su prima viuda. Ella, por supuesto, lo interpretó en su manera burguesa como demencia violenta. El corte de su oreja fue una oferta de sacrificio para un extrañado interlocutor posible que probó ser un traidor: Paul Gauguin. Van Gogh anhelaba un diálogo con él, mientras Gauguin busca la manipulación. La intención de van Gogh era el sacrificio de la auto mutilación, como todo sacrificio, para revertir mágicamente el horrible curso de los eventos e inducir a Gauguin para quedarse en Arles y organizar una comuna artística, con él como profeta, mandatario absoluto, un líder de tendencia estética.

La turba xenófoba de Arles jamás podría suponer el significado mitogénico del acto de van Gogh y exigía su encierro en una “casa de locos” donde su cerebro sería entumecido con electroshocks. Pero “curar” a un “loco” por medio de drogas siquiátricas significa a menudo ahogarlo en sumisión condicionándolo como un perro pavloviano o chamuscar su psique en un estupor de zombie, como el Winston de Orwell en 1984, que fue torturado para que estuviera de acuerdo en que dos y dos son cinco.

Una sociedad comprometida en este tipo de atrocidad debe ser considerada como un instrumento del crimen organizado. Pensando así, Artaud prefería permanecer como “enfermo” y no renunciar a su lucidez superior, pero la “institución total” y su represivo “tratamiento” exigía su peaje. Artaud entró al hospital mental con ojos radiantes, piel luminosa y la tolerancia de un dios. Después de nueve años se convirtió en un viejo arrugado con mejillas hundidas, boca sin dientes y ojos en blanco, opacos. Artaud era el auténtico escritor anti-siquiátrico desde que experimentó las atrocidades del asilo mental en sí mismo, a diferencia de Michel Foucault, R. D. Laing, y Thomas Szasz, que escribió sobre ellos. Los psiquiatras son la “policía del pensamiento” orwelliano, curveando la creatividad rebelde. Para hacer un alijo de armas de su impotencia, los psiquiátras inventan una terminología ridícula, que explica nada y que sirve para estigmatizar más, segregar y alienar a sus pacientes.

Así, los hospitales para los dementes perpetúan la aflicción de sus internos, con los efectos laterales de “tratamientos” mucho peores que los síntomas originales. Los psiquiátras son los enemigos de la ingenuidad de los pacientes, y su afirmación de que sus cargas renuncian a su individualidad única, que muy bien pueden ser la base de su innovación creativa, es la causa más frecuente de su desesperación suicida. Artaud comprendía lo que más y más investigadores y académicos modernos han estado descubriendo: que la enfermedad mental es un concepto de enfermedad generado por las “lenguas envenenadas” de los psiquiátras.

Uno debe ser desesperadamente honesto en la búsqueda por examinar los propios límites ontológicos. Entonces la demencia puede ser instrumental. La demencia podría ampliar y profundizar nuestra conciencia, pero muchas veces el demente paga el precio de su iluminación interior por la condena religiosa, que no quiere desprenderse de su monopolio de revelación a través de sus instituciones; la revelación del loco “privado” es evitada y condenada. Igualmente, los psiquiátras desean demostrar su eficiencia en “curar” a los dementes quemando sus cerebros en el proceso. Sin embargo, la única manera de luchar contra la demencia es ser auténtico y rechazar la curvatura de las propias penetraciones por el precio de un bienestar complaciente.

Artaud va un paso más allá del cartesiano “je pense, donc je suis” al postular “je suis dans mon corp”. Así expresa una de las paradojas más desconcertantes de la existencia humana: ¿por qué ha sido elegido mi cuerpo para ser el canal de la conciencia cósmica, y por qué siente cada ser humano lo mismo, y cómo puede ser resuelta esta paradoja? Artaud era muy susceptible al solipsismo debido a que su excentricidad y desviación lo colocaban aparte, y las drogas psiquiátricas y los electroshocks redujeron su habilidad y deseo de comunicarse con su derredor, una habilidad y deseo que eran magros para comenzar.

El solipsismo fue reforzado desde tiempos inmemoriales por el hecho de que el hombre se sentía a sí mismo como un canal cósmico directo e inmediato. El hecho de que otros hombres también se sentían como centro cognitivo del universo puede ser sólo inferido por rumores, indirectamente. No hay manera lógica de desaprobar los reclamos patentemente megalomaníacos del solipsista. Descartes y Leibnitz no encontraron una manera lógica para salir del solipsismo y tuvieron que reclutar a Dios para sacarlos de su dilema. Schopenhauer admitió su incapacidad para refutar los argumentos del solipsista y en desesperación sugirió que fuera encerrado en un asilo para lunáticos. En un nivel, la trampa del solipsismo puede evitarse postulando que todas las formas de vida tienen una conciencia interior de la trascendencia holística, integral.

A un nivel más profundo aún, sin embargo, está el asunto de por qué el cuerpo fue escogido para servir como el solo canal perceptivo del universo. Este meta-dilema, la paradoja insoluble de la relación del hombre con la trascendencia, es una proyección metafísica de los principales movilizadores (sisifianos y tantálicos) del hombre, que también sustrajeron su continuidad de la inherente imposibilidad de su realización. Esta paradoja suministra el empuje trascendental para el desarrollo de la búsqueda de un Sísifo para controlar el objeto y de un Tántalo para tratar de alcanzarlo.

La dialéctica central de las búsquedas sisifeanas y los anhelos tantálicos son por lo tanto dirigidas hacia la trascendencia en la forma de una paradoja insoluble. Las lógicas “leyes de la contradicción” parecen no aplicarse en esta paradoja. El “yo” que ha sido escogido para percibir el universo todo es a la vez una totalidad y una unidad específica. Por lo tanto la paradoja constituye tanto un “yo” como un “no yo”, y sin embargo es nuestro principal movilizador metafísico. Una solución posible a este dilema puede ser de hecho que la ley de la contradicción se aplica sólo al vector separante y/o a su aplicación binaria tipo computadora. La paradoja, en la otra mano, absorbe tanto al separante y a los a vectores participantes, que juntos constituyen un sistema-en-balance entre la búsqueda separante para ser y el participante anhelando la nada como totalidad. Así, la ley de contradicción en lógica se vuelve un caso especial de esta paradoja. La última es más comprensiva una vez que está basada en la dialéctica de los vectores inherentes en el desarrollo real de la personalidad.

En la relación entre los principales movilizadores del ser y la paradoja trascendental, la relación ser-objeto es alimentada por la dialéctica del anhelo tantálico y las búsquedas sisifeanas, que genera la energía central y los principales movilizadores del ser-objeto teñido y por lo tanto forma la cosa-en-sí-misma (o el elusivo din-an-sich kanteano). El trascendente ser teñido es sustentado por la búsqueda de la solución para toda la paradoja insoluble de la conciencia cósmica que fluye hacia un cuerpo específico. Ambas relaciones están cerca del polo participante de la interacción del ser (trascendencia y objeto), mientras que la relación trascendencia-objeto esta ubicada en el polo separante de esta interacción. La última es también externa al ser y así constituye el infernal otro, su Weidergeist o demiurgo.

A medida que el ser y los demiurgos son separados y alienados uno del otro, el separante y menos interesante principio gobierna su relación. Por lo tanto, si las búsquedas del ser son demasiado aparentes, el principio demiurgo menos interesante puede frustrarlos. La búsqueda del hombre no debe ser abierta sino clandestina y secreta. Esto es ordenado por la aparición de la luz dentro de la mente, evadiendo lo hostil demiurgo. El todo de la Cábala constituye Kochma Nisteret, la doctrina secreta, mientras que el Mishná afirma que la “abundancia se encuentra sólo en cosas que el ojo no puede percibir”, implicando que los demiurgos lucharán por controlar esas cosas que son físicamente aparentes y privarán al hombre de ellas. Kierkegaard también postuló que lo externo aparente es falsedad, y que la verdad es clandestina. Por el contrario, los demiurgos tratarán de hacer que los temores y aprehensiones del hombre se hagan realidad. Por lo tanto, el consejo principal del rabino Nachman a sus seguidores era: “Toda la vida es un puente angosto pero sobre todo uno no debe tener miedo.” Esto puede ser interpretado como una advertencia contra la divulgación de nuestros temores a los demiurgos en caso de que los transforme en realidad como profecía macabra.

En diferentes escritos se afirman diversas cosas sobre lo que es el solipsismo: atributo de los demiurgos; “Yo soy Dios, no hay otro (excepto) yo”; “Soy el Padre y Dios y no hay nadie sobre mí”; “Cada hombre debería decir que el mundo fue creado sólo para él”; “El hombre consta de todas las entidades espirituales... El hombre consta de todas las cosas y su alma está conectada”.

Los esfuerzos de los demiurgos para presentar exclusividad son frustrados por los mensajeros de la luz, que atestiguan la existencia del Dios superior y sus criaturas. La internalización del sufrimiento del otro, para que se sienta sobre nuestro ser interior, no es sólo la base para un sistema existencialista de morales sino que también constituye una “prueba” directa de la conciencia interna de la existencia del otro. En el judaísmo, el solipsismo se encuentra en el Eclesiastés: “¿Quién puede comer y quién puede sentir excepto para mí?” Aquí está la afirmación de que sólo el ego puede sentir al mundo a través de los sentidos.

El camino de salida del solipsismo, visto por Kierkegaard y el rabino Nachman, está en la internalización del dolor y el sufrimiento del otro dentro del ser interior del ego. Esta dinámica sirve como base para una nueva moralidad existencialista. El solipsismo, y su salida de él, es una preocupación central del existencialismo. Sartre tuvo éxito parcial al extraer su filosofía del impasse solipsístico al postular un ego trascendente común para todos los seres. Camus, en su La Femme Adultere, describe con virtuosidad incomparable cómo una joven esposa rechazada descubre a través de una revelación que su ser interior y el centro espiritual de toda forma de vida y de los objetos forman parte de una unidad universal. Pero esto sólo soluciona parte del problema. Ni Sartre ni Camus trataron el asunto de por qué la configuración bio-físico-social específica fue elegida para ser el único canal de la conciencia cósmica.

Kierkegaard, que estaba conciente de la utilidad y fuerza del problema, postuló que esta paradoja de la escogencia de un cuerpo dado sirve como conducto para la conciencia universal. Esta paradoja es insoluble precisamente porque, por interpolación, cada individuo tiene el mismo o similar sentido de unicidad o elección. De tal manera, esta insoluble paradoja se hace la motivación básica para las búsquedas metafísicas del hombre, complementando su anhelo tantálico y sus búsquedas sisifeanas, que interactúan dialécticamente como principales movilizadores de su ser central. Esto puede servir como solución pragmática experiencial para el solipsismo, que es al menos más factible que cualquier búsqueda a priori de una solución, que invariablemente terminaría en un cul-de-sac.

Quizás la solución para el dilema del solipsismo necesita una unidad de trascendencia. De hecho, constituye una “prueba” de un holismo metafísico. De otra manera, deberíamos confrontar un “escándalo” de la multiplicidad de la conciencia y de múltiples solipsismos. En verdad, ¿cómo podría uno dar cuenta del sentimiento de cada psique en cuanto a que ha sido elegida como el único ducto para la conciencia del universo, sin asumir que todas las formas de vida están enganchadas a una sola conciencia? Y en cuanto a la paradoja de la configuración bio-psico-social elegida como único canal para la conciencia cósmica, sirve como nuestra motivación primaria para la búsqueda de un significado trascendental para nuestra existencia. Más aún, habiendo extrapolado la existencia de una trascendencia única de esta paradoja, podría muy bien ser que cada individuo ha sido programado para sentir al otro en un único vis-à-vis. Esta es una simulación de la situación de un único Dios enfrentado con demiurgos. Sea cual fuere el propósito de la creación de un infinito de diferentes formas de vida y objetos, nuestro programador metafísico maximiza sus regresos asegurando una infinidad de criaturas únicas enfrentadas a los demiurgos otros, que de tal manera se vuelven múltiples imágenes de su creador.

El solipsismo de Artaud fue reforzado por su “Weltanschauung” auto-centrado, su creencia de que el cuerpo humano, o su cuerpo, era la única realidad ontológica. Su falta de habilidad y carencia de deseo por resolver, al menos para él mismo, la paradoja del solipsismo lo llevó a nombrarse el Obispo de Rodez; luego como el salvador, finalmente sosteniendo la visión magalomaníaca de que él era el centro del universo y que toda la Creación y sus criaturas eran sólo marionetas interpretando para él una gran actuación.

jueves, 15 de octubre de 2009

La muerte de Alfredo Silva Estrada




Ha fallecido Alfredo Silva Estrada, poeta venezolano fundamental. Su obra puede considerarse una aventura personal, es decir, no dependiente de una influencia determinada, aunque podría pensarse en él como un escritor de la estirpe de Stéphane Mallarmé. Silva Estrada no perteneció a grupo alguno y, aunque representa una experiencia poética singular dentro de la literatura venezolana, pueden reconocerse huellas de su poesía en poetas posteriores. Su labor se funda en el lenguaje, fiel a la concepción de que la escritura es un universo paralelo al cotidiano, que se construye, explica y justifica mediante palabras. El apotegma que escribió en su libro Los moradores (1975), “La poesía desde el amanecer”, parece constituir el signo que ilumina toda su labor literaria. Ello se hizo evidente desde su primer libro, De la casa arraigada (1953). Sus versos pueden explicarse según una imagen del propio poeta la del “enigma andariego”, que permite conciliar la búsqueda de un lenguaje propio con la manifestación de la angustia frente a la existencia, la incertidumbre, la sensación de destierro (como en “Algo I”) y la confusión (como en “Imposibilia”). Ha publicado, además, Cercos (1954); Del traspaso (1962), Integraciones. De la unidad en fuga (1962), Literales (1963), Lo nunca proyectado (1963), Transverbales I (1967), Acercamientos (1969), Transverbales II y Transverbales III (1972), Los quintetos del círculo (1978), Contra el espacio hostil (1979), Dedicación y ofrendas (1986) y el ensayo La palabra transmutada (1989).

Paz a sus restos. Su poesía a la memoria.

domingo, 11 de octubre de 2009

El capital intelectual





Por Jorge Majfud

En 1970 la huelga de los obreros de la General Motors redujo el PIB de Estados Unidos en un 4 por ciento y se calcula que fue la razón del pobre 2 por ciento de crecimiento que experimentó el país en los años siguientes.

Hoy la decadencia de todas las industrias automotrices de Estados Unidos apenas incide en un punto porcentual. Casi la totalidad del PIB radica en servicios, en el sector terciario. De este sector, la producción intelectual derivada de la educación es creciente. Sin mencionar que hoy casi nada se produce sin la intervención directa de los inventos informáticos más recientes derivados de la academia, desde la producción agrícola en los países exportadores hasta la industria pesada, mayoritariamente establecida en países llamados emergentes o en vías de desarrollo.
Durante gran parte del siglo XX ciudades como Pittsburg, Pensilvania, florecieron como centros industriales. Ricas y sucias, este tipo de urbes fue una herencia de la revolución industrial. Hoy es una ciudad limpia que vive y es reconocida por sus universidades.

En el último año, el llamado “research corridor” de Michigan (consorcio que forman la University of Michigan y la Michigan State University) aportó 14 billones de dólares al estado solo de los beneficios directos generados por sus inventos, patentes e investigaciones. Estos beneficios han crecido el último año y aun más en proporción en un estado que fue la casa de las grandes automotoras del siglo XX y que hoy se encuentran en decadencia.

Es decir, una parte de los beneficios directos derivados de la producción de “capital intelectual” de una universidad en el puesto 27 y otra en el 71 del ranking nacional de Estados Unidos, en un año suman el mismo capital monetario que todo lo producido por un país como Honduras. Este factor de producción intelectual explica, en gran parte, por qué sólo la economía de la ciudad de Nueva York y su área metropolitana equivale a toda la economía de India (en términos nominales internacionales, no de compra interior), de un país de más de mil millones de habitantes y con un gran crecimiento económico debido a su producción industrial.
Hoy en día el 90 por ciento del PIB de Estados Unidos deriva de bienes “no-manufacturados”. El valor monetario de su Capital Intelectual es de 5 trillones de dólares —casi el 40 por ciento del PIB total— lo que equivale por sí solo a todos los rubros juntos de la dinámica economía de China.

Si el imperio americano, como todos los imperios habidos y por haber, de formas directa o indirectas ha pirateado las materias primas de otros países, no es menos cierto que durante mucho tiempo y sobre todo hoy en día los países emergentes y por emerger piratean gran parte de los derechos de autor de inventos norteamericanos. Por no mencionar que solo la falsificación de marcas norteamericanas le resta a los productos originales 200 billones de dólares anuales, lo que supera por lejos el PIB total de países como Chile.

Si observamos esta realidad, podemos predecir que el mayor riesgo de los países emergentes es dejar descansar su actual desarrollo en la exportación de materias primas; el segundo, confiarse en la prosperidad industrial. Si los países emergentes no se ocupan de invertir con fuerza en la producción intelectual, confirmarán, quizás en una década o dos, la división de trabajo internacional que sostuvo las grandes diferencias económicas durante los siglos XIX y XX.

Ahora está de moda proclamar en los medios de todo el mundo que Estados Unidos está acabado, quebrado, a tres pasos de la desintegración en cuatro países, a dos pasos de la ruina final. Me da la impresión que la metodología de análisis no es del todo precisa porque, como criticaba el mismo Ernesto Che Guevara a quienes elogiaban la efectividad de la producción industrial socialista sobre la capitalista, se confunde deseo con realidad. El mismo Guevara se quejaba que esta pasión impedía una crítica objetiva o impedía ver que su objetivo no era simplemente la mayor producción de cosas.

Cuando se hacen pronósticos sobre el año 2025 o 2050 en gran medida se proyecta el presente sobre el futuro subestimando las innovaciones radicales que hasta un status quo prolongado puede producir. A principios de los años ’70 los analistas y presidentes como el mismo Richard Nixon estaban convencidos que el surgimiento y el éxito final de la Unión Soviética sobre Estados Unidos era inevitable. Los ‘70 fueron años de recensión y derrotas políticas y militares para el imperio americano.
Creo que desde fines del siglo pasado todos estamos de acuerdo en que este será un siglo de mayores equilibrios internacionales. No necesariamente más estable; tal vez lo contrario. Será un bien para el pueblo norteamericano y sobre todo para la humanidad que este país deje de ser la potencia arrogante que ha sido durante gran parte de su historia. Tiene muchos otros meritos a los cuales dedicarse, como también lo muestra la historia: un pueblo de inventores profesionales y amateurs, de premios Nobel, un excelente sistema de universidades y una clase de intelectuales que ha abierto caminos en las más diversas disciplinas, desde las humanidades hasta las ciencias.

El dramático crecimiento del desempleo en Estados Unidos es su mejor oportunidad para acelerar esta reconversión. En todos los rankings internacionales las universidades norteamericanas ocupan la mayoría de los primeros cincuenta puestos. Este monopolio no puede ser eterno, pero es allí donde radica su principal capital.

“La virgen de la noche” de Marta López-Luaces

McNally Jackson Bookstore
http:///www.mcnallyjackson.com
invita a la Presentación de
La Virgen de la noche
de Marta López Luaces
el viernes 23 de octubre a las 6:30 PM

Alejandro Varderi presenta el libro de relatos La virgen de la noche de la escritora española Marta López Luaces el 23 de octubre a las 6:30. Marta López-Luaces .Ha publicado los siguientes libros de poesía: Distancia y destierros (1998), Las Lenguas del viajero (Mardid: Huerga & Fierro, 2005) y la plaqueta Memoria de un vacío (New York: Penpress, 2002). Su poemario Los arquitectos de lo imaginario saldrá en la editorial Pre-Texto el próximo año. Acaba de terminar la novela, Los traductores del viento Es la co-editora de Galerna: Revista internacional de literatura. La ciudad de Nueva York le otorgó la distinción de Speaker for the Humanities of NYC (2003-05)
2 Prince St
New York, NY 10012
(212) 274-1160

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sábado, 10 de octubre de 2009

Encuentro de Poesía en Río Cuarto, Córdoba, Argentina




Entre el sábado 24 y el domingo 25 de octubre del corriente año, como ya es tradición, se darán cita en Río Cuarto, Córdoba, poetas locales y venidos de otras provincias, así como autores invitados de Buenos Aires. La entrada es libre y gratuita. Se realizarán lecturas de poemas, presentaciones de libros y clínicas de poesía en distintos ámbitos de la ciudad cordobesa, entre ellos, la Sala del Honorable Concejo Deliberante, bibliotecas y librerías.

Sábado 24 de octubre de 2009
Clínica de poesía a cargo de Alejo Carbonell.
Local librería San Cayetano.
9.30 hs.
Lectura de poesía: Marcelo Fagiano, María Reineri,Pedro Centeno, Rocío Paulizzi y Cecilia Romero Messein. Editorial Cartografías. Sala Concejo Deliberante
17.00 hs.
Lectura de poesía: Lucas Tejerina, Silvina Mercadal, Elena Annibali. Editorial Caballo Negro. Sala Concejo Deliberante
18.00 hs.
Lectura de poesía: Luis Benítez y Soledad Castresana. Organiza: Revista La Guacha. Sala Concejo Deliberante
19.00 hs.

Domingo 25 de octubre de 2009
Clínica de Poesía a cargo de Alejandro Schmidt. Sala Biblioteca Mariano Moreno
15.00 hs.
“Poesía del sock”. Lecturas de Carla Sleck, Soledad
González y Paula Jiménez. Editorial Recovecos (Cba.).
Sala Concejo Deliberante
17.00 hs.
Lectura de poesía: Elena Berruti, Claudio Asaad, Lucas Cedriani y Marcelo Díaz. Editorial Cartografías.
Sala Biblioteca Mariano Moreno
18.00 hs.
Presentación de los libros “Videla” y “60 poemas breves”, de Alejandro Schmidt. Editorial Recovecos. Presenta: José Di Marco.
Sala Biblioteca Mariano Moreno
19.00 hs.

martes, 6 de octubre de 2009

La muerte de Lucila Velásquez





Falleció sin dar tiempo nuestra amiga Lucila Velásquez, una de las poetas más importantes de la historia literaria de Venezuela. Nos enteramos 8 días después.

Lucila Velásquez (San Fernando de Apure, 1928 - Caracas, Venezuela, 28 de septiembre de 2009) fue una poeta, periodista, crítico de arte y diplomático de profesión.
Estuvo vinculada a la generación literaria de 1948, conocida como "Contrapunto". Fue la autora (laureada por concurso) de la letra del Himno de la Universidad de Oriente (UDO).

Entre sus libros:

Color de tu Recuerdo, (1949)
Amada Tierra (Premio Municipal de Poesía (1951)
Los Cantos Vivos (1955)
Poesía resiste (1955)
En un Pequeño Cielo (1960)
Selección Poética Nº 90 (1962)
A la Altura del Aroma (1963)
Tarde o Temprano (Accésit al Premio Nacional de Literatura) (1964)

Fue finalista del Premio Hispanoamericano de Poesía "León de Greiff", 1966, Bogotá, Colombia con la obra Indagación del Día (1969); Claros Enigmas (1972), Acantilada en el Tiempo (1982); Mateo Manaure, Arte y Conciencia (1989). A la par de este último texto, coincidiendo con Allen Ginsberg en USA, aparece El Árbol de Chernobyl, su obra más significativa, de ella se origina la unidad poética científica sucesiva: Algo que transparece (1991); La Rosa Cuántica (1992), El tiempo Irreversible (1995); La singularidad Endecasílaba (1995); La Próxima Textura (1997) y Se Hace la Luz, poesía, (1999).

"LA METAFORA DE LUCILA VELAZQUEZ"
A la luz de la cienciapoesía Efthimia Pandis Pavlakis indaga en la poesía
de Lucila Velásquez hasta desmontar el mito que proclama "la falta de relación entre el territorio humanístico y el territorio científico", inscribiéndola en el grupo
de escritores que siguen la corriente literaria, inspirada por el investigador Rafael Catalá, cienciapoesía: "una visión de la realidad en que las ciencias y las humanidades toman parte activa en el quehacer poético, de lo cual un paradigma es por tanto el producto de una praxis sobre lo que se reflexiona"

La incansable búsqueda de la belleza (real e imaginaria) es tarea primordial e instintiva en la poesía de Lucila Velásquez: "La belleza es una responsabilidad antes que un bien" afirma Marianne Moore -en su poema "Roses only", citado por McMullen en su libro Arte, prosperidad y alienación-, y la poética de Lucila Velásquez tiene la responsabilidad del concepto de la belleza y lo ha asumido como un bien de la expresión. A propósito Jim Alstrum ha señalado: "Leí con sumo interés y placer la poesía de Lucila Velásquez y su evocación novedosa en relación con las ciencias de este arquetipo de la belleza lírica".

La "belleza lírica" de Velásquez constituye un nuevo lenguaje, que le permite situarse dentro del marco de la poesía posmoderna y considerarse cantora del Cosmos, que es su metáfora internalizada en complejidad espaciotemporal. Porque Velásquez, como ella misma confiesa, siente "el Cosmos como noción de posibilidades infinitas de la nada y el todo transcritas, en cualquier acto de adivinación, a lo real o lo imaginario que alcanza la idealización de la Cosmovisión en la unidad de sujeto y objeto" (comunicación personal, 28 de julio de 1996). El físico y poeta catalán, David Jou, aclara que Lucila Velásquez, como ningún otro en la bibliografía hispanoamericana, logra recrear la materia cósmica. En efecto toda la obra de la poeta desde El árbol de Chernobyl hasta La singularidad endecasílaba, responde a una intencionalidad puntual del abordamiento cósmico. Frecuentemente el pensamiento de la poeta juega entre la naturaleza y el acontecer temporal y logra insertarse en la estructura de la naturaleza. De esta metamorfosis de la palabra emerge un hecho poético imbuido de la consistencia terrenal capaz de elevar al ser humano a potencia de la dimensión infinita.

Si la obra lírica de Velásquez deviene en elementos de una naturaleza de vocabulario poético contemporáneo concurrente a un diálogo intertextual, de significado ontológico, de ciencia y poesía, puede decirse en este caso, con la palabra del historiador y filósofo Roy McMullen, que "la poesía tuvo que cambiar para decir nuevas cosas en una era moderna". Para Velásquez el acercamiento de la poesía a la ciencia debe ser apreciado como un hito que desmonta el mito de la falta de relación entre el territorio humanístico y el territorio científico.

Profundizando aun más en su reflexión sobre el enfrentamiento poético, McMullen sentenció aquella frase lapidaria: "La ciencia puede por cierto ser antipoética, pero nadie la utilizó hasta ahora lo bastante en la poesía moderna para probar de modo cabal esta suposición", con lo cual él mismo estaba admitiendo que habría de ser demostrado en hechos poéticos por conocer la inexactitud de tal supuesto. A propósito, a más de treinta años de la frase de McMullen, hoy figura entre los enunciados temáticos del Instituto Internacional de Ciencias y Humanidades Ometeca, de New Jersey, la corriente literaria de cienciapoesía, concepto poético creado por el poeta e investigador Rafael Catalá y en cuyo círculo activo se agrupan poetas de Europa y América, entre ellos Lucila Velásquez.

En la introducción a su ensayo sobre la cienciapoesía, Catalá expresa su tesis de la coexistencia y la interexistencia de las disciplinas: una visión de la realidad en la que las ciencias y las humanidades toman parte activa en el quehacer poético, de lo cual un paradigma es por lo tanto el producto de una praxis sobre lo que se reflexiona.

Eduardo Forastieri Braschi traza el esquema de la teoría física, la filosofía del lenguaje y la cienciapoesía: la poesía también se expresa en las más intrincadas ecuaciones de la teoría física y de los algoritmos de la lingüística; algoritmo y ecuaciones también expresan un margen de esperanzas que viene del futuro, viene a contracorriente…

Podríamos observar a tal respecto que poetas y científicos, como exploradores de "la belleza real", interactúan con los mismos alcances de medida de la institución y la inspiración. En La nueva mente del emperador Roger Penrose ha dejado establecido que su experiencia de físico y matemático le lleva a afirmar que "los criterios estéticos son enormemente valiosos para formar nuestros juicios. Una idea bella tiene mucho mayor probabilidad de ser correcta". Otra ocasión de la revelación de la estética en la ciencia se registra en la experiencia de S. Chandrasekhar en Truth and Beauty: Aesthetics and Motivations in Science (1987). Penrose, comentando este estudio, cita además "el agudo sentido de la belleza en Dirac, capaz de hacerle descubrir su ecuación para el electrón -la 'ecuación de Dirac'…". Lucila Velásquez, en su ensayo "Aproximaciones al concepto de belleza de lo real", en el que trata el concepto de la belleza real en la ciencia y la poesía, deja establecida su afinidad lírica con la estética de la ciencia postulada por estos creadores de la realidad científica.

En su máximo intento de expresión, el vocabulario poético de Lucila Velásquez que emerge del campo de la ciencia ofrece a la escritura literaria una posibilidad de humanizar el estado y el sentido de abstracción de lo real, haciendo posible lo que el filósofo de la ciencia Christopher Ray sustenta en su libro Time, Space and Philosophy: "sin modelos ni metáforas las teorías y teorizaciones serían severamente empobrecidas. A través de esta metáfora Lucila Velásquez presenta la desintegración de la materia en El árbol de Chernobyl, la unidad creadora y natural del átomo en Algo que transparece, el pensamiento de la transfinitud en La rosa cuántica, la complejidad espaciotemporal en El tiempo irreversible, la identidad de la omnisciencia en La singularidad endecasílaba, y nos entrega un universo de revelación inspirado por un ambiente cósmico. La cualidad de la metáfora de Velásquez ostenta en tal sentido esa alta calidad poética que los críticos le reconocen a propósito de su lírica (Martín Taylor, Severo Sarduy, William Siemens, Julio Ortega).

Por último, es oportuno mencionar la relación de esta obra de Velásquez con la filosofía de la ciencia y la filosofía de la poesía. En este contexto la obra de Lucila Velásquez muestra solidez de pensamiento y una originalidad lingüística que evoluciona constantemente en su medición semántica. Su devenir filosófico viene de los presocráticos, recorriendo el antiguo camino de Heráclito y Anaxágoras hasta Aristóteles, y el posmoderno de hoy de Einstein, Hawking y Prigogine y Stengers. Se nota toda una suma poética del conocimiento lógico y científico reordenado en las piezas de la metáfora con sentido de oficio y de estilo propio. Localizada puntualmente en esta presencia de lenguaje, la obra de Lucila Velásquez pertenece a la posmodernidad. Thomas Weissert, en su estudio "Representation and Bifurcation: Borges's Garden of Chaos Dynamics", comentando la tesis de Michel Serres según la cual "la gran literatura frecuentemente descubre verdades científicas mucho más lejos y a veces antes que los científicos las formulen", conceptualiza respecto de la compleja dinámica de la cultura como sistema de fluidez en el cual cada una de las disciplinas es corriente de comunicación, y en tal orden de ideas sostiene que ninguna disciplina puede permanecer aislada; de ahí que una idea o estructura puede emerger en literatura antes que haga su tránsito dentro del formalismo científico, o también sucede el caso de que una teoría científica influencie el trabajo de una literatura.

En consecuencia, cabe insertar en este razonamiento precedente la obra poética de Lucila Velásquez.

(Fragmento del libro La metáfora de Lucila Velázquez 2000, de Efthimia Pandis Pavlakis. Fondo Editorial Fundarte

lunes, 5 de octubre de 2009

Poemas de Carmen Maribel Olivero Acuña (Carora, Venezuela)





Tiempo

Tu voz profunda
Se pierde
Se dilata
Se intuye
Se vierte
Se quema
En la angustia
De tu ausencia
Se derrama en paisajes neuróticos
Destila mi sangre
Explota
Brilla
Padece
En surcos
De dudas
Casi cierra
Casi olvida
Casi abre
Un canal
De faroles
En mi pecho
Expulsa una flema
De nubes
Acordona el sol
Talvez iluminen
La debilidad
Corona la luna
Talvez socave
La tristeza
Tras la vida
Que no consigo


Crujir

Sorbo a sorbo
Tras los pasos
De árboles caídos
Inhalo el aire
Que mueven
Las hojas secas enrocándose
En mi espíritu
Hilos
Niebla
Sangre
Cueva de palpitaciones
Tejieron un sepulcro


Inseparables

Deja mi corazón libre
Para que broten ampollas
Y cuartos
De perfumes dancen
Con la tempestad selvática
Adelgacen los árboles
Se vierten en rutas
Maderas
Perlas
Carne
Una estrella lejana
Se resume
En uva
Y lumbre
Se une
En torno a mí
Como faro
Y paloma
Relámpago
Vuelos
Pescan besos marítimos
Me dispongo
A vivir
Con trajes floridos
Y declives
De praderas



Alquimia

Rescato la última hora
De tu partida
Un espesor
De rastros orbitales
Arañan estos vientos
Y estos cuerpos
Circulan
En las esquinas
De mi mente
Roturan promesas
Juegos
Cavernas de sobresaltos
Dioses
Infiernos
Y lo impreciso
Se vuelve cerdo
Y diamante




Fluir

Mis vicios mueren
En los rizos
De las piedras
Y en la hora
Del crepúsculo
Penas
Olvidado
Se quejan
Entran al espacio
De mi alma
Sangran
En el aliento
De todos
Los espacios
Luchan
Deambulan
En mugidos
De olas
Osificándose
En mi espíritu
Día a día

Philip Roth, un señor nada simpático





Por Jaime De La Gracia

En el Arte y, esto es válido para la literarura, la estatura de la obra es proporcional a la altura del manejo que se haga del lenguaje.

Philip Roht hace de la literatura el arte del aburrimiento.

Nada simpático este señor.

El aburrimeinto en Philip Roht es el equivalente del negativismo en Dostoievsky, la distancia que los separa son las formas de producción, rural-semiindustrial en el último y el capitalismo salvaje en el primero.

Los personajes de Phlilip Roht tienen algo de singular, por lo general siempre tienen una segunda oportunidad y, que nunca desperdician, figuras de clase media asediada por los miedos reales y figurados que los azotan dentro de una sociedad cosificada en las ganacias a costa del otro. La piedad si es que existe es un lujo que tiene precio y este precio a pagar es la afiliación sin condiciones al ghetto que puede ser de indole religosa o existencial como la anorexia que arrastra el incubo de una oficina anónima que se traga toda forma de convivencia humana.

Creador de un lenguaje elegante en deuda con el cinematógrafo reniega de la epopeya barata y acogota con su estilo la vida y conciencia de los personajes, es la asfixia lasciva del ser, sexo, como la otra cara de la derrota inapelable de las ilusiones a las que todos tenemos acceso sin oponernos y sin consultar con el destino.
La obra de Phlilip Roth, no es la opulencia de las pasiones, tampoco el hastío de la saciedad satisfecha que trae todo desenlace, diría más bien, que es la espera a la que hacía referencia Lord Byron cuando habla de la llegada de la experiencia para recomponernos del fracaso.

/ Pero el poeta Lord Byron no vivió lo suficiente para constatar lo inutil que resulta acumular experiencia para enderezar el camino por recorrer / .

Hacer arte es luchar contra el aburrimiento. También lo es emprender las grandes aventuras, pero los que se arraigan, los que se quedan atados con pies de plomo al barro manso de lo cotidiano, ¿cómo logran avances contra el aburrimiento? Telémaco sabe la respuesta, los pretendientes lo intuyen dentro de las vacanales interminables y, la tejedora Penélope le da forma en la espera cardada que será interrumpida por la llegada inoportuna del amante.

Los amantes fieles son inoportunos.

Philip Roht lo sabe o lo intuye o ambas cosas a la vez; los amantes recreados en su literatura tienen suficiente con el juego de la ironia y el incorformismo, no le temen a las consecuencias de la sexualidad ilícita. Un rasgo notorio en su literatura es la fragilidad de las figuras femeninas, son juncos que se doblan rendidas al vaiven existencial y al desarraigo. Sombras agresivas, pequeños monstruos que parecen estan ahí para dar constancia de lo vanal y lo manipulable que puede resultar una relación sexual.

Nada simpático este señor.

Berlín
Escrito en los tiempos de la amenaza real del neoliberalismo.
Octubre 1. 2009

En el Cuervo TV




-Teódulo López Meléndez lee su poemario “La forma del ensayo”
-Bienvenido Gustavo Dudamel a Los Ángeles
-Fernando Clemot y su nueva novela
-El abecedario de Deleuze
-Los poetas malditos

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