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martes, 22 de septiembre de 2009

EUCLIDES DA CUNHA, O ESCRITOR QUASE ESQUECIDO




Por Luiz Carlos Amorim (Escritor – Http://luizcarlosamorim.blogspot.com )


Leio uma carta de leitor do Estadão, há alguns dias, comentando o centenário da morte de Euclides da Cunha, o autor de “Os Sertões”, constatando que o grande escritor ainda é, infelizmente, um ilustre desconhecido. Bate naquela velha tecla que nosso sistema de ensino, falido, insiste em manter funcionando: a escola não forma leitores, apenas ensina a escrever, o que implica, automaticamente aprender a ler, mas não implica incutir o gosto pela leitura. Aliás, ensinava, pois depois das mudanças recentes no primeiro grau, quando mudaram o sistema de alfabetização, encontramos muitos alunos de terceiro, quarto anos que não sabem ler e escrever.

Um grande escritor como Euclides da Cunha não é conhecido dos estudantes e nem da maioria dos cidadãos brasileiros, porque a escola não tem, no seu currículo, um espaço para estudá-lo. Não vamos falar da qualificação dos professores, da sua remuneração e da motivação decorrente disso, pois já é lugar comum, embora valha dizer que não devemos nos conformar com este estado de coisas e exigir uma educação de qualidade, que temos o direito de tê-la.

Felizmente alguns jornais lembraram o centenário da morte do escritor, jornalista, engenheiro Euclides da Cunha, ocorrido no dia 15 de agosto, e isso colabora para que sua obra seja divulgada. Não é o suficiente, mas já é alguma coisa. Ele merecia mais respeito e reconhecimento pela excelência da sua obra, que poderia ter sido bem maior, se não tivesse morrido tragicamente aos quarenta e três anos de idade. Se ele produziu uma obra-prima como “Os Sertões”, muito mais poderia ter produzido, não fosse a morte prematura.

‘Publicado em 1902, “Os Sertões” nasceu da cobertura jornalística de um dos conflitos mais sangrentos da história brasileira: a ação vitoriosa do exército contra revoltosos instalados na cidade baiana de Canudos. Euclides viajou para o local em 1897, a convite de Julio Mesquita, então diretor do jornal “A Província de São Paulo”, hoje “O Estado de São Paulo”.

Outros correspondentes já acompanhavam as tentativas do exército de derrotar os seguidores de Antonio Conselheiro, no interior da Bahia. Mas Euclides destacava-se como o escolhido natural: colaborador havia nove anos, publicara, nos dias 14 de março e 17 de julho daquele ano, dois artigos com o título de “A Nossa Vendeia”. São textos em que Euclides apresenta aspectos físicos daquela região do sertão e se aventura a dar palpites sobre as dificuldades táticas e estratégicas do levante.

No período em que cobriu o fato, Euclides submeteu-se a um verdadeiro rito: se quando deixou São Paulo estava seguro da natureza monarquista da rebelião em Canudos, o escritor (republicano) foi obrigado a reformular seu julgamento, forçado pelas contingências. E se tinha a urgência do repórter, acumulou material para a reflexão sobre o fenômeno que resultaria em “Os Sertões”.’ (an)

A Flip, Festa Literária de Paraty, realizada em junho, numa homenagem feliz dos seus organizadores já homenageava o escritor, com uma mesa-redonda para discutir o centenário e a obra dele.



*******************************

Sobre o autor: Luiz Carlos Amorim é Coordenador do Grupo Literário A ILHA em SC, com 29 anos de atividades e editor das Edições A ILHA, que publicam as revistas Suplemento LIterário A ILHA e Mirandum (Confraria de Quintana), além de mais de 50 livros. Editor de conteúdo do portal PROSA, POESIA & CIA. e autor de 25 livros de crônicas, contos e poemas, três deles publicados no exterior. Colaborador de revistas e jornais no Brasil e exterior – tem trabalhos publicados na Índia, Rússia, Grécia, Estados Unidos, Portugal, Espanha, Cuba, Argentina, Uruguai, Inglaterra, Espanha, Itália, Cabo Verde e outros, e obras traduzidas para o inglês, espanhol, bengalês, grego, russo, italiano -, além de colaborar com vários portais de informação e cultura na Internet, como Rio Total, Telescópio, Cronópios, Alla de Cuervo, Usina de Letras, etc.

O autor assina, também, o Blog CRONICA DO DIA, em Http://luizcarlosamorim.blogspot.com

domingo, 20 de septiembre de 2009

Enriqueta Arvelo Larriva: Cada palabra, el perfil de la voz de un silencio a semejanza de una soledad




Por María Cristina Solaeche Galera

“Como si fueran sombras de sombras que se alejan las
palabras,
humaredas errantes exhaladas por la boca del viento,
así se me dispersan, se me pierden de vista contra las puertas
del silencio.”
Olga Orozco


Enriqueta Arvelo Larriva, nace el 22 de marzo de 1886, en Barinitas, un pueblo enclavado donde se enlazan el piedemonte andino y el llano, al norte del estado Barinas, en Venezuela.

Su padre, Don Alfredo Arvelo, hombre de Fundo y de “a caballo”, y su madre, Doña Mercedes Larriva, maestra de escuela, con quien aprendió las primeras letras, conformaban junto a sus cinco hijos, una familia con vinculaciones políticas adversas al régimen del sátrapa Juan Vicente Gómez, y venida a menos por los atropellos y vejámenes de quien dictatorialmente se adueñó de Venezuela durante casi tres décadas.

Huérfana desde muy niña, pues muere su madre cuando la poetisa apenas contaba los cinco años:

(…) iba a gusto
tras el cabello recién bañado de mi madre.
Amaba a mi madre,
mas a veces ella era para mí
sólo una palidez nimbada. 1


Influenciada en sus inicios poéticos por su abuela materna “mamá Florinda”, y después, por su tía Atilia Torrealba Febres Cordero, reconocida poeta en esa tierra llanera, quien le enseñó las reglas básicas de la versificación y la motivó a escribir sus primeros versos.

Fue, una vehemente autodidacta de las lecturas de los poetas del Siglo de Oro Español: Lope de Vega, Calderón de la Barca, Francisco de Quevedo, San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Ávila, y de los poemas del poeta nicaragüense Rubén Darío, que publicaban los periódicos de Caracas. Motivada por su hermano, nuestro esclarecido poeta modernista y revolucionario, Alfredo Arvelo Larriva, quien sembró en su espíritu según palabras de Luis Beltrán Prieto: “esa agónica sed de los poetas, que ven pasar el río y no mojan sus labios, sino que van al fondo a rescatar luceros.”

En febrero de 1930, la poetisa decide visitar la Capital por vez primera, regresando al Llano poco tiempo después, con un mayor entusiasmo en la poesía.

El 8 de agosto de 1931, se crea el Ateneo de Caracas, allí, en la planta alta de una casa, ubicada de Marrón a Cují, en el Nº 43 de la Avenida Este, propiedad del general Vicencio Pérez Soto; corriendo el riesgo que significaba intentar fundar cualquier tipo de asociación, dada la represión continua que ejercía la dictadura del Bagre por temor a la “conspiración”, un grupo de mujeres convocó a un número considerable de personalidades y artistas, sin obviar siquiera a las familias vinculadas con el poder, a la fundación de lo que pronto llegó a considerarse como la República Libre de los Intelectuales; y dentro de sus actividades destacará posteriormente, la participación de Enriqueta Arvelo Larriva.

En 1934, muere su amado hermano Alfredo Arvelo Larriva, el 13 de Mayo en Madrid; y cuando son repatriados sus restos en 1949, la poetisa publica una excelente nota biográfica “Alfredo Arvelo Larriva – Noticias de su Vida y su Obra”.

En 1939 edita con la Asociación de Escritores Venezolanos, su poemario “Voz aislada”, es el primero que publica, pero, el segundo que escribe.

En junio de 1941, obtiene el premio en el Segundo Concurso Femenino Venezolano, promovido por la Asociación Cultural Interamericana, con el primer poemario que escribió: “Cristal nervioso: poemas”, y un jurado conformado, por Carlos Eduardo Frías, Ada Pérez Guevara y Pedro Sotillo.

En 1942 escribe “Poemas de una pena”, una elegía a la muerte de su padre.

Desde 1945 hasta 1947, ejerce breves cargos políticos como Diputada a la Asamblea Legislativa del Estado Barinas y como Diputada Suplente de la Asamblea Constituyente en 1947.
A partir de 1948, se radica definitivamente en la capital, Caracas, lo que le permitirá estar en permanente relación y vigorizar sus vínculos con reconocidos representantes de la intelectualidad venezolana.

En 1949, edita el poemario “Canto de recuento”, como un homenaje al regreso de los restos de su hermano Alfredo Arvelo Larriva a su patria, Venezuela.

En 1957, publica su quinto poemario “Mandato del canto: poemas” y recibe por esa obra, el Premio Municipal de Poesía.

Y, el 10 de diciembre de 1962, muere en Caracas, a la edad de 76 años, como había vivido, en soledad, acompañada solamente de la voz de sus poemas.

En 1963, las Ediciones de la Presidencia de la República del gobierno de Rómulo Betancourt, edita póstumamente su último poemario “Poemas perseverantes”.

Enriqueta Arvelo Larriva, publicó también algunos de sus poemas en el semanario Patria y Unión de Barinas, y en periódicos locales y regionales como El Impulso de Barquisimeto y El Diario de Carora; en Caracas, en El Universal, donde aparece en las primeras páginas de las novedades literarias y, en el “Papel literario” de El Nacional. Mantuvo también, un hermoso epistolario con poetisas del prestigio de la chilena Gabriela Mistral y la uruguaya Juana de Ibarbourou.

Este ensayo: “Enriqueta Arvelo Larriva: Cada palabra, el perfil de la voz de un silencio a semejanza de una soledad.”, es, ese su viaje al universo interior de su soledad, de su silencio, de su voz y del afecto de un amor postergado, constantes poéticas en su obra lírica, y que motivaran subyugantes poemas.

La poetisa, se adelanta a su tiempo, más allá de las vanguardias literarias, es la primera voz de mujer que se singulariza en el devenir de las letras líricas venezolanas; en el contexto de una desolación intelectual para la mujer, ella logra entretejer esa su voz, esas sus ausencias, a través de las hendijas que pasan desapercibidas para el resto de un país con una atávica visión androcentrista; imponiéndose como mujer, esquivando el destino que le atañía, y trasgrediendo la “normativa” de las leyes patriarcales y religiosas:

“Buena o mala, voz es lo único que tengo”

En una Venezuela hasta esos momentos, donde la dignidad de la mujer la ponderaba él, el hombre, “asignándole” su status, imponiéndole las limitaciones de los patrones de una “vida social”, inhibiéndola de casi todas las manifestaciones “culturales”, permitiéndosele tan sólo acceso a una mínima fracción de la “herencia de la vida”. Aún así, aún a pesar de ese lastre, se eleva su voz desde la provincia, desde el llano y luego desde la capital, su por ella misma llamada “voz aislada”.

De esta sensibilidad, de esta audacia, de este culto a la voz del silencio, de ese ceñir su palabra a los predios de la poesía, jamás, antes de Enriqueta Arvelo Larriva, habían tenido versos así, eco femenino en los reacios oídos masculinos:

Gracias a los que se fueron por la vereda oscura
moliendo las hojas tostadas.
A los que me dijeron: espéranos bajo ese árbol.

Gracias a los que se fueron a buscar fuego para sus cigarrillos
y me dejaron sola,
enredada en los soles pequeños de una sombra olorosa.
Gracias a los que se fueron a buscar agua para mi sed
y me dejaron ahí
bebiéndome el agua esencial de un mundo estremecido.
Gracias a los que me dejaron oyendo un canto enselvado
y viendo soñolienta los troncos bordados de lianas marchitas.

Ahora voy indemne entre las gentes. 2


El deseo de imprimir su huella precursora, la trama de su phatos, su tono poético abierto a los vértigos del alma, con el acento desesperado de sus aires atestados de silencios e íntimas revelaciones, de amparar su soledad con su voz tan propia, cultivada apasionadamente con un lenguaje henchido de acordes, conjurando el vacío, buscando darle encantamiento, en latidos que convidan a una sublimación absoluta donde su imaginación creadora se encierra para mostrarse en el eco de su entelequia, con versos de una franqueza que estremecen:

En el aire ancho y aromado ha ido sola mi voz.
En vano busqué ansiosa.
Todas las voces se han ido.

Ahuecaba mis manos y lanzaba mi voz.
Y salía a recogerla. Yo misma.
Qué dolor desolado, agrupadas voces,
el de no tener la voz compañera.

En el ámbito soleado y ciego,
en la zona sin voces,
sobre la grama desmandada,
he ido presente por caminos que no me oían. 3


Para ese momento histórico en la “Patria Literaria”, Enriqueta Arvelo Larriva, es la pionera, la primera voz poética que se alza surgiendo de las hondonadas recónditas del alma femenina, y lo hace, desde los espacios donde ocurren los encuentros consigo misma, tamizando su soledad, descifrando lo incomprensible y enigmático del silencio que la rodea y abruma, intentando dar voz auténtica al duelo por la entrega amorosa aplazada y los frutos de ese apego menguando con ella, en poemas trémulos de amor y “confesionalidad”:

Quiero saber, hombre lejano que me llevaste
por una ribera muy tuya para mí desconocida,
si en un paso de insomnio
tus pájaros briosos y relucientes
picaron en las moras zumosas de mi soledad.

Si me sentiste allí,
en la espesura de tu bosque sumido,
como hoja soterrada,
como liana sin anillo,
como brisa curiosa
castigada en cárcel pavorosa y oscura.

Si me aspiraste en el último humo de la tarde
o si pasé despertándote por tu más raro amanecer.
(…)
Dime si me tomaste como canción de sueño
o como lengua de fuego en extravió dichoso,
o si sólo amaste en mí una arena apagada.
(…)
¿Probaste mis panales sin destino?
¿Entraste a mi huerto de manzanas incorpóreas?
¿Quebraste la redoma de mi esencia desurcada?
¿O se rompieron en mis muros
tus suspiros magníficos?

Di si pensabas que te dejaba cruzar mis abismos
con embriaguez espoleante,
derramando mi ungüento en tus raíces
o que ordenaba sobre tu pecho
que fueses mi inflexible guarda en la noche de ausencia,
o que me hacía a un lado en el desfile de tus llamas
(…)
Si mi voz, rama andante de mi vida,
se te dio como ser,
como suelto corazón cálido,
como humana viajera
que hoy regresa con sus pedazos de camino
y puede darme tu valle y tus breñales.

Me pediste mi distante secreto
Da el tuyo a mi curiosa lejanía. 4


Una poesía que graba en el panorama literario nacional del siglo XX, los rasgos innegables de la modernidad en tensión con la tradición, en una indagación continua de un lenguaje inicialmente deudor de la estética del romanticismo, que se va erigiendo en una crítica de la estereotipia modernista. Es la primera poetisa que se rebela contra las estructuras establecidas, que abandona el rigor de los preceptos literarios vigentes, sin la métrica formal en las líneas y las estrofas, descubre una “voz” fuera de las reglas del silabeo y del sistema fijo de la rima, suspendiéndose en el vuelo transmigrador del verso libre, donde los espacios vacíos del poema nos convocan a la dilatación del sigilo de las carencias, toda ella tentada por un resuello entrecortado:

Ayer fue la dureza de la espera.
Quién fuera por esa dureza iluminada.

Regresar:

Volver a lo duro y a la esperanza.
Volver al carecimiento con horizonte.

Regresar al punto donde comienzan los caminos.
(…)
Y ajustarse de nuevo el alma. 5


Enriqueta Arvelo Larriva, aunque no participa en las apariciones públicas de la llamada “Generación del 18”, ni probablemente de las discusiones entre sus miembros, sin embargo, al momento de ubicarla, se lo hace en esta generación literaria por diversas razones: las debidamente cronológicas, las de publicar en aquellos periódicos y revistas que consolidaron a esta generación literaria y, por ciertas afinidades estéticas; de allí que, los historiadores de la poesía venezolana la consideren perteneciente a la transicional “Generación del 18”, aunque ella misma, no pudo sentirlo así: Si me preguntarían a cuál generación poética pienso pertenecer y - ¡ay Dios mío! - tendré que contestar sincera: creo que a ninguna, exactamente. Es lo honrado. Y no es que me guste ir sola por la literatura venezolana, sino que así lo arregló el destino”.

Y cuán cierto, íngrima se aventuró Enriqueta Arvelo Larriva con su poesía, mucho tiempo después de un Andrés Bello y sucesores, del romanticismo negando al neoclasicismo y éste a su vez enterrando la efusividad barroca, después de un parnasianismo rebelándose frente a los excesos líricos, del primer movimiento literario que gesta el mundo de habla hispana en América, el modernismo, de las manifestaciones del criollismo en una giro hacia a lo propio, del grupo “La Alborada” y aun de la misma “Generación del 18”, creando un espacio nuevo, un espacio de representación para las escritoras venezolanas.

Su poemas recobran vida con sutiles metáforas en diferentes niveles de su expresión, con su espíritu conjurado en el cuerpo-palabra que dialoga con el silencio en significativos versos, mediante el uso de verbos activos, haciendo hincapié en la primera persona posesiva, rechazando con altivez la cotilla de las formas poéticas fijas tradicionales:

No supe quién me lo dijo.
El acento, divino.

No supe quien me lo dijo.
No corrí tras los detalles
cuando oí lo infinito.

No supe quién me lo dijo.
Lo oí
¡Dichoso el oído mío!

En ese instante se hizo en mí lo armonioso
Lo que oí va eterno y limpio.

Y que tremenda la gracia
De no saber quién me lo dijo .6


Afirma el filósofo alemán Martín Heidegger: "La palabra es la casa del ser. En su morada habita el hombre. Los pensantes y los poetas son los vigilantes de esa morada”. Y en la poetisa, la palabra es el lugar del desvelamiento, su canto al desguarnecimiento del alma, aferrándose a su voz telúrica que le permite atisbar lo invisible, buscando su asidero en el poema:

Brota firme, honda, motorizada,
porque mi corazón ablandó su semilla.

Es una voz profundamente mía,
mas la daré sin sacrificio.

Huele a cedro mi voz bienvenida
y se alza en un pliegue.

Ella –qué novedad- me dará un gozo bravo
la sembraré en el montón sordo. 7


Al igual que el escritor checo, Franz Kafka, quien en su necesidad de soledad para buscar <> afirma: “Para escribir nunca se está suficientemente solo”, para la poetisa, la soledad, la voz del silencio como creación y las emociones encontradas, perfilan su poética, su yo lírico que nos anuncia la angustia existencial que la aturde en el oficio más solitario del mundo:

Un oscuro impulso incendió mis bosques
¿Quién me dejó sobre las cenizas?

Andaba el viento sin encuentros.
Emergían ecos mudos no sembrados.

Partieron el cielo pájaros sin nidos.
El último polvo nubló la frontera.
Inquieta y sumisa, me quedé sin voz 8

El conflicto interior por abrazar en el poema la diversidad de vocablos en los que se expresan sus silencios, va configurando las “otras” voces, las de su otredad:

Háblame ahora, llano.
Llegará a mi raíz tu voz sin grietas.

Siento mis oídos más míos cuando escuchan tu mundo.
(…)
Quiero oírte en tu azul englobante.
Háblame.
Sabré responder a la voz de todas tus voces en la hora inocente.
Respetaré -tanteando- tus pájaros y tus ingenuas flores
y haré en tu anchura conscientes trazados de augurios.

Háblame, Llano.
Húndeme tu acento. 9


Paradójico, que después de que la evolución humana nos regalara <>, derrotando el primigenio silencio de la materia, nos invada de nuevo, ese deseo de volver a la <> para explorar nuestros sueños imbuidos en el inconsciente, alcanzando una vertiente ajena a ensordecedores <>. En soledad, Enriqueta Arvelo Larriva, mantiene sus coloquios poéticos consigo misma y con el también <> de cada poema antes de ser leído. En ella, el silencio se nutre, interpela y alienta con la voz de su palabra, es ése en el que la vivencia de lo arcano sustrae al ser del mundo petrificado de lo obvio; es, la significación que desvela a la vigilia del entendimiento y a su profunda angustia existencial. Estamos ante lo abismal, ante el sentido que rebasa el significado y que sólo se deja aprehender como presión, como signo incierto, nada se encuentra acallado. Su verso <>, refleja la sima donde el ser humano gravita en sus alientos, aferrado a la reflexividad entreverada de palabras.
Nos dice Rafael Arráiz Lucca, en “El coro de las voces solitarias: Una historia de la poesía venezolana”: “De allí que su voz sea de una verosimilitud pocas veces hallada en la poesía venezolana, es como una voz que viene de lejos, que surge de las profundidades de la psique”.

Con su poesía, con sus intimismos entre las tropezadas emociones que va calando Enriqueta Arvelo Larriva en cada verso, la lírica venezolana enriquece orgullosamente sus páginas, mientras sus poemas embelesan, cautivan y nos conmueven como poetas, como lectores, dejándonos envolver en esa “voz”, perfil de su zozobra existencial:

Toda la mañana ha hablado el viento
una lengua extraordinaria.

He ido hoy en el viento.
Estremecí los árboles.
Hice pliegues en el río.
Alboroté la arena.
Entré por las más fina rendijas.
Y soné largamente en los alambres.
Antes -¿recuerdas?-
pasaba pálida por la orilla del viento. Y aplaudías. 10



Obra poética:

Voz aislada. Cuadernos Literarios de la Asociación de Escritores Venezolanos. Caracas. 1939.
El cristal nervioso: poemas. Publicaciones de la Asociación Cultural Interamericana. Colección Biblioteca Femenina Venezolana. Nº 4. Caracas. 1941.
Poemas de una pena. Caracas. 1942. (sin editorial).
Canto de recuento. Tip. López y Bosque. Caracas. 1949.
Mandato del canto: poemas. Cuadernos Literarios de la Asociación de Escritores Venezolanos. Tip. La Nación. Caracas. 1957.
Poemas perseverantes. Ediciones de la Presidencia de la República. Caracas. 1963.

Referencias Bibliográficas
Poemas:
1. Casa de mi infancia
2. Emoción y ventaja de la probada profundidad
3. Suma de la voz aislada
4. Respuesta
5. Tarde del imprevisto deseo
6. Balada de lo que oí
7. Presentación de mi voz nueva
8. Destino
9. Instancia frente a una sabana amanecida
10. Toda la mañana ha hablado el viento.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Seguro, dispara al monstruo (Sure, shot the monster)




Por Al Boardman

(De la Antología de cuentos “Waiting for the perfect ride”)


“El miedo es de elección libre… cada uno coge el que quiere… S.K.”

No podía continuar con esa vida. Esa sensación de sentirse vigilado y perseguido, estaba por volverle loco. Por eso cuando Charlie cumplió los doce años, decidió hacer frente a aquello que lo acosaba desde que tenía uso de razón.

Nunca se lo contó a nadie, pero estaba seguro de la existencia de aquel ser que nunca se separaba de su lado, y que se sentía tan real. Por las noches lo escuchaba posarse sobre la cabecera de la cama, siempre con ese maldito olor a plumas, como de pájaro muerto. Llegó a pensar que aquella cosa, fuera lo que fuera, se nutría del vaho de su respiración.

Durante el día, especialmente al caminar rumbo al colegio, sentía que la presencia de aquel ser se subrayaba. Su oído experto podía escuchar nítidamente aquellos pasos caminando tras él, siempre tras él.

Habían sido muchos años y el tiempo le había permitido poder ubicarlo exactamente. Por eso aquel día soleado, en medio del inmenso bosque de abedules pelados, el tiro no falló. Hacia poco que practicaba, pero era suficiente. Siempre en el bosque y siempre guiado por el canto y aleteo de las aves a las que pocas veces había fallado.
Se detuvo en el camino, tentó y sacó de entre sus ropas aquella piedra maciza y redonda, que celosamente había guardado para el momento. La colocó despacio en el cuero gastado de su honda y aspiró profundo. Sudaba y en cada gota de sudor fue liberando noches y días de terror y miedo.

Entonces escuchó ese aletear familiar que fue llegando poco a poco; aguzó el oído y lo ubicó sobrevolando justamente sobre su cabeza.

Disparó, un golpe seco le avisó que la piedra había dado en el blanco, todo estaba hecho.

Una lluvia de plumas blancas cayó desde el cielo y con ellas… un ángel... que permaneció tendido, inmóvil, sobre una cama de tierra seca que comenzó a humedecerse y teñirse de rojo.

Charlie sabía que nunca podría ver la luz, ni los árboles, ni las flores, pues ciego de nacimiento seria toda la vida, pero se sintió libre, satisfecho y en su vida brillo… de nuevo la esperanza.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

En el Cuervo TV





-La sociedad de los poetas muertos-El abecedario de Deleuze-Agustín Lara canta en francés-Los poetas malditos-Premios Nobel de literatura a la lengua española

http://worldtv.com/cuervo_tv/

martes, 15 de septiembre de 2009

Pessoa, la respuesta de la palabra






Ahora como e-book un clásico de Teódulo López Meléndez: Pessoa, la respuesta de la palabra.

http://www.scribd.com/doc/19766828/PESSOA-La-Respuesta-de-La-Palabra

https://share.acrobat.com/adc/document.do?docid=2b6897f8-923f-44cb-ae87-f73aa93f0d1f

Presentación de la revista-libro "Palabras Escritas" Nº 6 y recital de poesía correntina





El próximo viernes 25 de setiembre a las 19 horas, en el salón de actos de la SEA (Bmé. Mitre Auditorio Francisco Madariaga Bartolomé Mitre 2815 - Of. 225 a 230 Frente a Plaza Once) de la ciudad de Buenos Aires se presentará el Nº 6 de la revista/libro semestral “Palabras Escritas” y un recital de poesías de 4 autores correntinos: Francisco Madariaga, Marta Quiles, Carlos Gordiola Niella y Juan José Folguerá.

"Palabras Escritas" se define como un diálogo cultural entre Brasil e Hispanoamérica. Contiene material creativo (cuento, poesía, ensayos, fragmentos de novela, narraciones y teatro) de autores/as latinoamericanos y comentarios críticos de investigadores/as y académicos/as que se ocupan de obras y autores latinoamericanos de los más importantes centros de estudios de Occidente, como las universidades de Poitiers, Lyon, Valencia, Montreal, Madrid, Bolonia, Sorbona de París, Rosario, Buenos Aires, Sao Paulo, Ottawa. Se publica mensualmente en Servilibro, de Paraguay, 240 páginas.

El director de la publicación Alejandro Bovino y la narradora paraguaya Mabel Pedrozo hablarán de la revista y convocarán a escritores/as e investigadores para colaborar con la publicación. Posteriormente Gustavo Rey, Gerardo A. Pérez, Griselda Figueredo y Juan Manuel Romero leerán las poesías de los autores correntinos. Para finalizar el músico Ariel Acuña interpretará dos chamamés con letras de Marta Quiles, poeta correntina fallecida en 2001.

En este nuevo número 6 de "Palabras Escritas", (que es semestral y edita Servilibro, de Paraguay) la catedrática de La Sorbona, Milagros Ezquerro, interviene con un minucioso estudio de la narratología de la novela "Pedro Páramo" de Juan Rulfo, mientras la profesora de la Universidad de Florianópolis, Salma Ferraz, rastrea las huellas del "Diablo en la literatura" desde su especialidad, la teopoética. Hay narraciones de Marcelo Juan Valenti, Pilar Romano, Ricardo Benítez, Susana Ballaris, Luis Hernáez, Raúl Astorga, Carolina Orlando y Carlos Morán. Poesías de Pepa Kostianovsky, Florencio Godoy Cruz y Nicanor Parra. Estudios de la comunicación mestiza, de Fany Trainer, violencia en Latinoamérica, de Héctor Boleso, poética de la melancolía en Pizarnik por Enrique Acuña, un estudio de la narrativa de Heránez, por Vicente Peiró y sobre las poetas cubanas de la diáspora de Aimée Bolaños.
Una pequeña antología de la poética de Elvio Romero sirve para recordar y homenajear
al poeta paraguayo fallecido en 2006.

Obra creativa de autores Latinoamericanos y crítica especializada de catedráticos europeos completan esta sexta entrega de esta publicación que intenta unir los universos creativos de Brasil e Hispanoamérica.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Videos argentinos





recientemente subidos en http://www.youtube.com/user/rolandorevagliatti

Fotografías de Poetas en el Ciclo de Poesía “Julio Huasi: 34 Encuentros durante 2001 en “ La Maga de Flores” de la ciudad de Buenos Aires, la Argentina. 10 Videos editados con música por Flavia Revagliatti. Casi todas la fotografías han sido captadas por Daniel H. Grad. En cada video un poema de Julio Huasi (Buenos Aires, 1935-1987) de su libro “sangral américa”.

Son advertibles, en algunos casos en más de un video, los escritores Daniel Chirom, Liliana Ponce, Federico Peltzer, Selva Dipasquale, Adrián Sánchez, María Montserrat Bertrand, Luis Bacigalupo, Laura Hernández, Alonso Barros Peña,

Silvina Marino, Carlos Monestés, Nora Quiroga, Leonardo Martínez, Griselda García, Horacio Pérez del Cerro, Rosana Dimuccio, Eduardo Mileo, Liliana Estevez, Luis Eduardo Alonso, Liliana Campazzo, Ricardo Rubio, Belén Ancízar, Alberto Szpunberg, Florencia Abadi, Matías Lockhart, Liliana Lukin, Luis Alberto Ponzo, Isabel Krisch, Roberto López Motta, Claudia Schvartz, José Luis Otero, Alicia Gallegos, José Emilio Tallarico, Elena Cabrejas, Máximo Simpson, Marta Graciela Dragani, Jorge Rivelli, Norma Fumero, Carlos Federico Weisse, Silvia Noemí Pastrana, Miguel Lifrieri, Daniela Bogado, Roberto Daniel Malatesta, María Dolores Lucero, Mario Sampaolesi, Graciela Vulpetti, Cristian Gil Fuster, Irene Gruss, Rafael Freda, Gabriela Yocco, Rubén Vela, Gabriela Pais, Simón Esain, Élida Manselli, Manuel Zalazar, Dolores Etchecopar, Roberto Di Pasquale, Ester Herzleviken, Diego Muzzio, Susana Macció, Manuel Alemian, Graciela Zanini, Gianni Siccardi, Zulma Liliana Sosa, Juano Villafañe, Ayelén Correa, Leonardo Gastón Herrman, Elvira Otero, Vicente Muleiro, Graciela Caprarulo, Daniel Muxica, María del Carmen Colombo, Norberto Barleand, Estela Kallay, Hugo Enrique Salerno, Adriana Ferrari, Omar Tricárico, Claudio LoMenzo, Enrique Solinas.


Además, se han ido añadiendo videos editados por Javier Lopez, a partir de la filmación precaria de una representación sin público del espectáculo teatral en base a textos poéticos (en su mayoría) de numerosos autores, titulado “Versos Per-Versos”, presentado en 1982 en el Teatro de La Fábula , de la ciudad de Buenos Aires, con los actores Germán González Arquati, Alicia Morisio, Liliana Pellizzari, Clara Bullrich y Rolando Revagliatti. En breve seguirán incorporándose videos que darán una mejor idea de lo que ha sido aquella propuesta. Hasta ahora los autores son Manrique Fernández Moreno, Henri Michaux, Rafael Alberti, Ronald D. Laing, José González Carbalho, Allen Ginsberg, Daniel Giribaldi, Federico Nietzsche, Alfredo Veiravé, Xavier Forneret, Evaristo Carriego, Fernando Pessoa, Julio Huasi, Georg Trakl, etc.

Todo este material estará también disponible en el sector correspondiente de http://www.revagliatti.net desde septiembre.

sábado, 5 de septiembre de 2009

La cultura en el mundo global






Teódulo López Meléndez

El enfoque cultural del proceso de globalización implica escapar de un economicismo trasnochado al que lo reducen algunos analistas. Si tenemos que mirar al mundo como un proceso multidimensional y a la cultura como el medidor supremo del desarrollo, podemos escapar de los simplismos. La construcción de una red de redes en diferentes planos interconectados debe llevarnos a una profundización de los peligros de homogeneización y al análisis de cómo la diversidad (tradiciones, lenguas, identidades) se insertan en esta nueva realidad global. El simplismo de que globalización es MacDonald en cada sitio no parece apropiado para una investigación seria, pero la llamada “izquierda caviar” allí se sitúa, en la reiteración del peligro de imposición de un pensamiento único.

Una cosa es el comportamiento de los llamados centros del poder, tal como han existido y existen, y otra la diversidad repotenciada de manifestaciones culturales que se insertan en la globalización saliendo, algunas, del desconocimiento y haciéndose universales mediante los medios de la nueva comunicación horizontal.

Uno busca en los sistemas de organización continental más avanzados, léase Europa, y encuentra la preocupación por la cultura. En los documentos europeos sobre cultura se proclama hacer de la diversidad el principio de la unidad. Es más, se recuerda con acierto, que antes de los primeros acuerdos sobre el carbón y el acero, esto es, antes del inicio de la construcción económico-política de Europa, lo que unía al llamado viejo continente era la cultura. No puede encontrarse en la unificación europea ejemplos de irrespeto a las diversidades culturales de los Estados miembros. Lo que ha sucedido es lo contrario, la exposición del público europeo a una variedad que antes o era imposible o que presentaba trabas. Sin embargo, la Comisión (órgano ejecutivo de la UE) no ha dejado de advertir, en sus comunicaciones al Parlamento y demás órganos comunitarios, sus preocupaciones por sociedades cohesionadas o interculturales. Principios como la paz, el entendimiento mutuo y los valores compartidos, los derechos humanos y la protección a las diversas lenguas, pretenden introducir a Europa mucho más que un poder económico, sino un proyecto social y cultural. Hay que reconocer otros esfuerzos de índole cultural como la Fundación Euromediterránea para el Diálogo de las Culturas en Alejandría o programas como “Invertir en las personas” o como “Promoción de la cultura como catalizador para la creatividad (Estrategia de Lisboa para el crecimiento y el empleo)”. En términos precisos, el ejemplo más avanzado de unidad regional nos muestra todo un panorama de defensa cultural, contrariamente al vaticinio de uniformización. Otra cosa es el trato a las migraciones, como veremos más adelante.

En el 2007 se produce un documento de relevante importancia. La UNESCO pone en vigor la “Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales”. La Iglesia Católica, a través del presidente del Pontificio Consejo de la Cultura, monseñor Gianfranco Ravasi, ha llamado la atención sobre la necesidad de la preservación de la multiplicidad cultural pidiendo equilibrar el lenguaje universal y las características propias de cada cultura relevando la dimensión del arte.

Admitamos, no obstante, que el temor existía en algunos: la sepultura de la cultura local. Lo que ha pasado es todo lo contrario, se ha reordenado esa cultura y en muchos casos se ha hecho igualmente global. Lo que ha sucedido es que ha surgido una nueva manera de entenderla, entenderla desde lo global y lo más significativo, hacerlo a la inversa. Es obvio que los cambios culturales se producen en diversas áreas, como el trabajo y la comunicación y en todos los planos de la nueva ecuación, incluyendo en el interior de los territorios delimitados por la división llamada fronteras.

No puede pretenderse que la globalización, y menos la cultura en su seno, sea un proceso homogéneo. Por el contrario, es necesario esperar contradicciones y conflictos. Todo es aquí fragmentario, diverso, por definir. La cultura tiene que ver con todo lo creativo y cuando diversos modos creativos o formas de crear o resultados creados se encuentran se produce un enriquecimiento global. Es obvio que ello conduce a una heterogeneización agudizada, pero una ya preexistente en la condición misma de existencia de las culturas que se encuentran.

Hipercomplejidad vs. Pensamiento único

Hay que admitir, no obstante, que el sacar el proceso de globalización de donde algunos pretenden encallejonarlo, esto es, en lo económico y luego, en menor cuantía, en lo político, para llevarlo al terreno de lo socio cultural, plantea exigencias epistemológicas de hipercomplejidad y exigiría el abordaje de temas como el caos, la autoorganización, los fractales y los conjuntos borrosos. Manuel Castells (La era de la información, la ciudad y los ciudadanos, La galaxia Internet) insiste, en un análisis volcado hacia lo comunicacional, en una “virtualidad real”, es decir, los símbolos se convierten en experiencia real y donde cambia el concepto de poder y hasta la razón lógica. Ello conlleva a lo que ya hemos señalado, a la construcción de redes como nuevas formas de poder y al renacer, en todo su esplendor, de la vida local. Es algo que podríamos llamar con Zigmunt Bauman (Liquid modernization, Globalization. The human consequences) el fin de la geografía, un fin que afecta desde el amor y los vínculos humanos hasta el arte mismo. Quizás sea Bauman el primero en haber utilizado el término “glocalización”, para poner de relieve los daños de una mirada unilateral, es decir, mirar sólo desde el punto global perdiendo de vista lo local. Y es aquí, creemos nosotros, de donde hay que mirar el asunto cultura en el mundo global, cambiar el sentido de la mirada, algo que no puede entender la “izquierda caviar”.

Estamos, pues, ante una situación que hemos denominado de multiculturalismo lo que requiere una mirada multidimensional. Y, obviamente, ese rescate rechaza lo global como simple homogeneización. Al fin y al cabo, lo global multiplica lad interdependencias.

Frederic Munné, (De la globalización del mundo a la globalización de la mente) analiza el tema manejando puntos como las relaciones no lineales, dinámica caótica, organización autógena, desarrollo fractal y delimitación borrosa. Brevemente: la globalización no es una sucesión lineal de causas y efectos, de manera que hay que leerlo como un hipertexto, insiste Munné, señalando que “un contexto lineal o no lineal muestra realidades distintas: en aquél, la incertidumbre es desconocimiento que emana de la información faltante, mientras que en este pasa a ser fuente de conocimiento en tanto que emana de la información emergente”. Caótica, porque estamos ante un sistema hipersensible a las variaciones, aunque sean pequeñas, lo que indica que subyace el caos, lo que paradójicamente lleva a concluir que no se está en un desorden sino ante la génesis de un orden. La complejización aumenta la posibilidad de organización dado que en lo local pasa a residir la creatividad emergente, de manera que no hay posibilidad de repetición de mimetismo o de clonación, puesto que al fractalizarse la sociedad genera una iteración creadora.
En otras palabras, la tesis del “pensamiento único” es un trasnocho de una izquierda perdida. El contexto global, per se, exige voces múltiples. La tesis del “pensamiento único” plantea que este debe ser impuesto, dado que no se generará de manera espontánea. La pregunta es: ¿Cómo “imponerlo” a una sociedad cada vez más compleja? Estamos aún en la fase del avance tecnológico. Munné nos recuerda que apenas estamos entrando en el cambio de la cultura inmaterial, lo que yo he denominado como “la lentitud en el avance de las ideas”.

El mercado no establece tradiciones porque por esencia se deriva de una obsolescencia, como tampoco puede crear vínculos societales o engendrar innovación social. La imagen del MacDonald en cada esquina nos llevaría a preguntar, por ejemplo, que ingredientes o condimentos o adaptaciones sufre la hamburguesa para adaptarse al gusto hindú en ese local que esta en el centro de Nueva Dehli. La presencia de ese establecimiento en la India lo que indica es la existencia de una empresa transnacional que vende determinado tipo de alimentos, no una construcción de sentidos. Lo que garantiza el progreso humano es una dialéctica de las culturas. Esta navegación global de las mercancías tiene, pues, un efecto limitado, si bien dentro de esa limitación modifica comportamientos, como lo hemos señalado, desde el lugar del trabajo hasta la manera de ejercerlo, desde modificaciones en la vieja organización familiar hasta cambios en la psicología dado que ahora tendremos una preocupación global adicional a las antiguos intereses. Todo eso es verdad y no negamos la existencia de un peligro, como siempre existió en todo cambio de la organización del hombre, en todos sus paso, desde lo tribal, a la Ciudad-estado, al Estado-nación, sólo por mencionar tres.

No olvidamos serios problemas, como la concentración de un monopolio tecnológico, los derechos de propiedad intelectual, las patentes o hasta las acciones intencionales y planificadas dirigidas a absorber o a implantar. Hay que ejercer la defensa y ello pasa por la selección de lo que se quiere absorber desde un ángulo de la multiculturización lo que permita reestructurar en beneficio de un desarrollo humano sostenido.

Por doquier se realizan cumbres, seminarios, reuniones y asambleas en procura de la defensa de la diversidad cultural. Nadie puede pensar que los hombres asisten al proceso sin tomar precauciones. Las organizaciones van desde “Coalición Internacional de ciudades contra el racismo” hasta migraciones, que es otro tema de vital importancia, desde la iniciativa de la UNESCO de la “Convención para la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales" hasta la "Convención Internacional para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial" hasta la “Declaración Universal sobre el Genoma Humano y los Derechos Humanos” hasta la “Declaración Universal sobre la Bioética y los Derechos Humanos” . La humanidad ha entendido los riesgos de todo cambio y se blinda contra cualquier desviación impertinente.

Tomemos, a manera de ejemplo, una institución, la “Organización mundial de propiedad intelectual” y vayamos hacia la llamada “Declaración de Ginebra”. Allí se advierte con claridad meridiana sobre el no acceso a medicamentos esenciales, sobre una desigualdad moralmente inaceptable en el acceso a la educación, al conocimiento y a la tecnología; sobre prácticas anticompetitivas en la economía del conocimiento; la concentración de la propiedad de los recursos biológicos y culturales; sobre como los intereses privados malversan los bienes sociales y públicos. Resaltan, en la otra cara de la moneda, campañas exitosas para el acceso a medicamentos para combatir el SIDA, bases de datos sobre el genoma humano, proyectos de software libre y de código abierto. Y proponen sistemas alternativos de redistribución para permitir el acceso a los trabajos culturales, reglas de responsabilidad compensatoria, formas de evitar el uso monopólico en la ciencia y en la tecnología y asoma una agenda para el desarrollo y la defensa. Promueve un “Tratado para el Acceso al Conocimiento y la Tecnología” y ya está allí la “Declaración de Doha de la OMC sobre Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC) y Salud Pública”.

Los que creen que el hombre está inerte y sus mecanismos paralizados viven en la estratósfera. La batalla conceptual y práctica a favor de la justicia, el equilibrio y de la defensa cultural, como la adopción de mecanismos para conseguir los objetivos, se da cada día.

El asunto de la identidad


Se ha venido considerando como “identidad” la pertenencia a un país, a una ciudad o a un pueblo, a una lengua, una etnia, una religión, en definitiva a aquello en que nos reconocemos como miembros de una comunidad. Se pertenece a un grupo o a un sistema de valores. La desterritorialización que empuja el proceso global va dejando esta idea atrás. Estamos, entonces, en una transterritorialidad donde se hibridizan los productos culturales y donde nos manejamos en varios círculos de identidad, la que así se hace pluralista, pues apostamos al intercambio y no al cierre en la nostalgia.

La identidad pasa a ser una noción que se forma en varios frentes simultáneos, lo que algunos han llamado las “lealtades múltiples”. Esto no es homogenizarse como “ciudadano del mundo”. Se pasa a ser ciudadano del mundo, pero también ciudadano de otros planos de intereses localizados.

Un ciudadano alemán o italiano siente sus identidades, la de pertenecer a una nación, a un continente y a un mundo en formación. Así, sus identidades serán la alemana o la italiana, la europea y la global. El desarrollo de la propia identidad es simplemente complementario a la apertura global. Hay que admitir, no obstante, que el asunto de la supuesta pérdida de la identidad ha sido puesto sobre el tapete, seguramente por una inicial confusión terminológica. Aquí el quid radica en una ampliación de la identidad. Ahora pensamos al hombre como una apertura que demanda la coexistencia de diversas dimensiones. Quizás habría que echar mano del viejo precepto latino unum in diversis para resaltar que la universalidad que se nos presenta como desafío es la unidad que se realiza en la diversidad. Visto así, identidad y universalidad no son más que polos complementarios. Ahora, el concepto de identidad implica el encuentro con otras identidades.

Podemos mirar a la identidad como una creación colectiva que ya no puede basarse en el culto a sus propias raíces y tradiciones, sino en el encuentro con otras localidades, regiones, continentes y grupos.

Ya los llamados “términos de dominación” no pueden plantearse en los polos Norte-Sur, sino en lo que se llama redes de inclusión. No hay una cultura global indiferenciada, aunque por supuesto debemos tomar en cuenta la aparición de los llamados “valores cosmopolitas” transmitidos por esas redes de inclusión, lo que nos llevará más adelante al problema de la comunicación. En el plano cultural podemos hablar de las identidades como freno a una globalización comunicacional incontrolada.

En cualquier caso, el problema, desde este ángulo, estaría, está, en la imposibilidad, que para muchos todavía existe, de comunicar una identidad. Y más allá, en la incomunicación entre identidades. La identidad en este nuevo mundo se entiende partiendo de los efectos evidentes, como el distanciamiento entre tiempo y espacio, la desterritorialización de la producción cultural, el reforzamiento de las identidades locales y la hibridación. Ya en un libro anterior señalé que el día y la noche no eran más equivalentes a la salida y a la puesta del sol. Estamos en un nuevo concepto de tiempo y es precisamente este concepto lo que nos permite ser al mismo tiempo locales y globales. Vivimos en el mundo de la instantaneidad. Por si fuera poco, debemos considerar el crecimiento de la migración, esto es, múltiples culturas se reproducen lejos de sus puntos de origen.

Por otra parte, lo que podríamos llamar “identidades transnacionales” vinculan a grupos en una relación más intensa que cualquier otra, digamos los jóvenes de aquí y allá o a las mujeres en su luchas contra las discriminaciones que persisten.

Migraciones y cultura

Migraciones humanas siempre hubo, pero en este mundo global se les toma con especial interés. La ONU habló en el 2005 de 191 millones de personas. Es uno de cada 40 de los habitantes del mundo subdesarrollado. En estos momentos son las normas restrictivas las que prevalecen. Algunos se mudan con relativa seguridad, pero otros no tienen ninguna. Algunos lo hacen por guerras civiles, persecuciones políticas y los más por razones económicas. Europa se protege con una “Agencia para la Protección de las Fronteras Exteriores”. Algunos países hacen esfuerzos por regularizar a los extranjeros ilegales, otros –caso de Estados Unidos- se debaten en una interminable puja por encontrar una solución. Buena de parte de estos ciudadanos que cambian de residencia viven en condiciones deprimentes, bajo constantes violaciones de sus derechos humanos. Se exagera sobre los porcentajes de flujo migratorio y se exagera sobre ilegalidad y criminalidad y se exagera sobre la competencia en el mercado de trabajo, pues buena parte de esos ciudadanos realizan trabajos que la gente del mundo desarrollado ya no quiere para sí.

Esa población migratoria generalmente se ve afectada por la discriminación, coacción a la asimilación y otros procederes lo que conlleva a un movimiento de defensa frente a las pretensiones de asimilación. Es necesario recordar que los diversos flujos (objetos, personas, imágenes y discursos) no son convergentes y que tienen velocidades diferentes y diferentes relaciones. Ciertamente, quienes emigran producen cambios no sólo en su destino sino también en su lugar de origen. Estamos frente a un proceso complejo, ni único ni original, pero que ahora debemos medir con los términos de la globalización.

Es necesario admitir que las nuevas identidades se construyen a través de una transgresión sistemática. Hay que hablar de “hibridación cultural”. Es difícil entender lo que cambia y la manera como lo hace. Estamos en lo que será un proceso largo y multifacético, uno irreducible a categorías simplistas. Quizás la palabra “glocalización” (de globalización y localización) sea la más adecuada de este entrelazamiento al que asistimos.

La búsqueda de la interpretación

El hombre pierde los envoltorios protectores a los que estaba habituado y se cierra en nuevas manifestaciones de nihilismo y cinismo. No obstante el hombre busca su interpretación. Esa vendrá dada en un personalismo social y en una relacionalidad en todos los ámbitos. Es probable –al menos lo queremos creer- que estemos en las puertas de un nuevo humanismo social. Todos los indicadores apuntan que en el mundo globalizado la cultura creativa del ser humano prevalecerá sobre otras consideraciones, inclusive las directamente vinculadas a las empresas capitalistas, donde se acentúa su dependencia de la gente que para ellas labora.

En verdad la globalización acentúa la propia identidad y provoca reacciones frente a lo puramente racional. Ejerce una presión para decidir cerca de uno mismo e invita al holismo frente al pensamiento unidisciplinario. Estímulos existen para que seamos optimistas frente a un proceso de reconsideración social del hombre. El destino indefinido es siempre incierto, pero la salida siempre pasa por un reconocimiento del sí mismo. Todo proceso de individuación conlleva a la autoafirmación y esta al pensamiento propio. Dicho en otras palabras, el hombre cínico y nihilista buscará ser protagonista de su propia historia y de la historia de los demás. Allí debemos dirigir nuestros esfuerzos.

Estamos ante un cambio social, uno crucial, pero uno que debemos mirar en la multiplicidad de ellos que se han producido. Para mirarlos se recurrió primero a la Filosofía de la historia y se desplegó una Teoría General de la Sociedad. Luego se introdujo la noción de evolución social y el materialismo histórico, finalmente, un concepto polémico de desarrollo. Ahora se asoma la tesis de la homogeneización, tal como lo hemos visto. Los escépticos elencan los eventuales males.

El sociólogo inglés neomarxista T. B Bottomore (“Introducción a la sociología”) trazó, una diferenciación al colocar las teorías sobre la evolución social en dos vertientes, las lineales y las cíclicas. Entre las primeras, cita todas aquellas que hablan del cambio acumulativo, como aumento del conocimiento, de la complejidad y el movimiento hacia la igualdad socio-política. Entre las segundas aquellas que vuelven a una Filosofía de la Historia. Para él, sin embargo, es el aumento del conocimiento un factor determinante de un cambio social, tesis que se corresponde con lo que ahora vivimos.

Alain Touraine (“Un deseo de historia”) estudió la aparición de los valores y como impulsan la acción de las colectividades y fijó dos posibilidades para estudiar el cambio: historicista y evolucionista.

Podríamos continuar elencando teorías, clasificaciones y variantes, pero nos limitamos a señalar la multiplicidad de miradas que se dirigen sobre el hombre.

Antes que enumerar teorías prefiero referirme a la necesidad de una reflexión filosófica sobre el hombre, sin entrar en distinciones entre filosofía y cosmovisión. En cualquier caso es menester tener una visión de conjunto sobre el hombre y el mundo en que actúa. Así, las críticas que hemos advertido sobre la era industrial, con sus conjuntos alienantes, y para lo cual sirvió estudiar a Marx, nos llevan a bosquejar la globalización como una contrapartida del hombre-masa. Los fines estrictamente humanos desaparecieron en una sociedad industrial proclive a fomentar una existencia impersonal. Ese es el hombre que estamos heredando, el mismo que enfrenta la nueva perspectiva y al cual, creemos, hay que señalarle la imperiosa necesidad de conformar una voluntad.

Peter Sloterdijk (Esferas) ha trazado una “imagen de pensamiento” que le permita al hombre ser en el mundo como un espacio de apertura a lo ilimitado. Este es el principio cardinal que hago en mis consideraciones. Tenemos a un hombre dominado por la apatía y el conformismo con el consecuencial aplastamiento de la idea democrática. Lo que Sloterdijk busca es un nuevo análisis del dinamismo social (lo cual incluye todas sus facetas) y volver a definir lo que es real. Esto, es, la globalización carece de sentido si no se observa como objeto teórico lo cual implica reconstruir el motivo de la “esfera”. Hay que analizar, en consecuencia, el enfrentamiento entre la modernidad terminada y la globalización asomada y en vías de ejecución en una clave espacial, lo que quiere decir que la cultura en este nuevo mundo abandona un modo unilateral de actuar. Vamos hacia un mundo denso y así cabe definir densidad como la posibilidad de un agente de encontrarse a otro sobre el cual actuar. Y he aquí el elemento que los lectores seguramente se plantean: como es la estructura de los procesos de decisión que hacen pasar la teoría a la praxis. El hombre de la era terminada actuaba en la incertidumbre, una que continúa sólo que ahora, el hombre debe pasar a ser uno que está en capacidad de auto aprovisionarse de razones suficientes para pasar de la teoría a la práctica. Y ello implica un proceso deliberativo interior, uno que excede a la aplicación universal de los derechos humanos, por ejemplo, sino de la convicción pragmática de que significa libertad o moral. Así, la comunicación que sustituye a la información adquiere un rango ontológico, porque es de esta manera que el mundo podrá definirse para bien. Y para bien es que esa comunicación sea para poner frente a frente dimensiones donde los grupos sociales se obligan recíprocamente a desistir de actuar por un interés unilateral y, en consecuencia, a procurar entre todos el bien común.

Por doquier se celebran conferencias y simposios buscando las llamadas sociedades sustentables del futuro. Quizás no se realicen con la frecuencia que los imperativos las requieren, quizás abundan en exceso de consideraciones o quizás caen en la inoperancia que el propio Sloterdijk señala a las organizaciones internacionales presas de una manifiesta incapacidad para llevar a cabo sus loables propósitos.

Aún así las palabras crean mundo, conforme al antiguo adagio, y se habla, por ejemplo, de economías del conocimiento para abrir actividades de valor agregado intangible. Lo cierto es que cada vez es más notoria la presencia de organizaciones sociales participando en eventos de definición del futuro lo que hace realidad el entorno habilitador. Así saltan expresiones como sociedades de la comunicación incluyentes y equitativas, el rechazo a expresiones como el de “neutralidad tecnológica”, el apelo a una sociedad visionaria, el rechazo al desarrollo basado únicamente del rédito económico y el apelo a nuevos mecanismos para canalizar los recursos financieros de manera vinculada a la solidaridad social.

Los desafíos que el nuevo mundo plantean son tan abundantes como para retar al hombre a dejar su narcisismo, su encierro nihilista y su cinismo manifiesto en la era que termina y en este interregno de incertidumbre conservada. El paso esencial es un apelo al hombre a profundizar en sí mismo, en convertir la reflexividad en un motor del devenir social.

teodulolopezm@yahoo.com

viernes, 4 de septiembre de 2009

Cinco concursos con sus bases





PREMIO IBEROAMERICANO DE LITERATURA "ARTURO USLAR PIETRI" 2009, MENCIÓN NOVELA

La Fundación Casa Arturo Uslar Pietri, La Fundación ICREA y la Universidad Metropolitana de Venezuela, en el interés de promover el notable legado intelectual del epónimo del certamen, y con el propósito de estimular la nueva, libre y plural creación de los narradores, ensayistas, poetas y dramaturgos iberoamericanos, convocan a la primera edición, género novela, del Premio Iberoamericano de Literatura Arturo Uslar Pietri, año 2009, que se regirá por las siguientes bases:

El Premio Iberoamericano de Literatura Arturo Uslar Pietri, género novela, año 2009, está dotado de VEINTICINCO MIL DÓLARES ($25.000) más la edición de la obra en Venezuela.

Podrán optar al premio las novelas escritas en lengua castellana, independientemente de la nacionalidad y la residencia del autor, que sean inéditas, no hayan sido premiadas anteriormente en ningún otro concurso ni estén pendientes de fallo en algún certamen. La temática y las formas de las obras serán de libre elección del autor, siempre que correspondan a lo que literaria y tradicionalmente es reconocido en un sentido amplio como el género novela. Las novelas presentadas tendrán una extensión mínima de 150 páginas y máxima de 400, tamaño folio o DIN A-4 (210 x 297 mm), mecanografiadas a doble espacio y por una sola cara, debidamente encuadernadas o anilladas. Cada autor podrá participar con cuantos originales desee, en cantidad de dos (2) copias de cada uno. Se presentarán en ejemplares separados, numerados y sin la firma del autor, sustituida por lema o seudónimo escrito en su encabezado, acompañados de una plica cerrada con el mismo título de cada novela, y que contendrá nombres y apellidos, nacionalidad, domicilio, dirección de correo electrónico y teléfono del autor, así como una síntesis biobibliográfica y la certificación de originalidad y autoría de la obra. De la misma manera, en el sobre se anexará obligatoriamente una copia digital de la novela, en diskette o CD, formato Word o PDF. La presentación o envío postal de originales se hará a la siguiente dirección: Fundación Casa de Arturo Uslar Pietri. Av. Los Pinos, Quinta # 49, Urb. Alta Florida, Municipio Libertador, Caracas, Venezuela. Código Postal 1050. Haciendo constar en el sobre que el envío es para el “Premio Iberoamericano de Literatura Arturo Uslar Pietri 2009”. El plazo de admisión de las obras finalizará el 1 de diciembre del mismo año a las 12 del mediodía, hora de Caracas. Se admitirán originales remitidos por correo luego de la finalización del plazo, siempre que haya constancia por matasellos de que el envío ocurrió en el lapso contemplado y que la obra no se reciba más tarde del 10 de diciembre de 2009.


www.casauslarpietri.com
información@casauslarpietri.com
Telfs.: (0212) 7304061 • 7302571

XIV PREMIO NACIONAL DE PERIODISMO "MIGUEL DELIBES" 2009


Podrán presentarse al Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes 2009 los trabajos encuadrados en cualquier género periodístico escritos en español que hayan sido publicados en medios de comunicación impresos, editados en cualquier localidad del territorio nacional. El jurado tendrá en cuenta en sus deliberaciones la difusión de los mismos. El premio estará dotado con la cantidad económica de SIETE MIL EUROS, aportada por la Obra Social de Caja España, y un elemento artístico acreditativo, aportado por la entidad de ahorro. El galardón estará sujeto a la normativa fiscal vigente en el momento de su entrega. El tema del Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes es el idioma español y los medios de comunicación.
Los trabajos que se presenten deberán referirse, como asunto genérico, a la importancia del buen uso del Idioma Español o Lengua Castellana en los medios de comunicación social, a la defensa, extensión y pervivencia de nuestra lengua en los mismos y a la correcta utilización del lenguaje en estos instrumentos informativos.
Los trabajos deberán estar firmados por su autor o seudónimo. En el caso de este segundo supuesto, la personalidad del autor deberá acreditarse con un certificado del director del medio que lo haya publicado. Se podrá concurrir al premio por iniciativa del autor, de terceras personas o de entidades e instituciones públicas o privadas.
Los trabajos que concurran a este galardón deberán haber sido publicados entre el uno de diciembre de 2008 y el 30 de noviembre de 2009.
El plazo límite para la recepción de los trabajos será el 10 de diciembre de 2009.
Los trabajos deberán enviarse, por correo certificado, a la siguiente dirección: APV (Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes). Apartado de Correos 401. 47080 Valladolid. A efectos de recepción de originales, se tendrá en cuenta la fecha del matasellos. Los trabajos se presentarán en página completa original del periódico que los haya publicado, en la que pueda apreciarse la fecha de los mismos. En una hoja aparte deberán reflejarse los datos personales del autor y un breve curriculum.

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II Bienal de Novela «Premio Copé Internacional 2009» (Perú)

1. Podrán participar todos los peruanos y extranjeros, sin distinción —excepto el ganador del Premio Copé Oro de la I Bienal de Novela—, siempre que las obras hayan sido escritas en español y se envíen en este idioma. Asimismo, solo participarán obras que no se hayan presentado con anterioridad a otro premio o concurso nacional o internacional cuyo fallo esté pendiente. El tema será libre.
La novela deberá ser inédita —no se considerará inédita la obra que haya sido publicada aun parcialmente por cualquier medio—. La extensión mínima será de 50.000 palabras y la máxima de 200.000. La novela deberá presentarse digitada por una sola cara en papel A4, a espacio y medio entre líneas, en letra Arial 12.
Los participantes concursarán bajo seudónimo.
La novela se presentará en soporte electrónico —grabado en un disco compacto (CD) o disquete, con el archivo en el programa Microsoft Word— y en papel —cinco ejemplares legibles, debidamente compaginados, numerados en el extremo inferior derecho y anillados o «espiralados»—. Cada ejemplar impreso deberá contar con una carátula en la que se consignará el nombre de la novela y el seudónimo del participante. En el caso del soporte electrónico, se consignará el título del trabajo y el seudónimo con un plumón de tinta indeleble. Asimismo, deberán estar acompañados por un sobre tamaño carta o similar cerrado, que en su exterior consigne también el correspondiente nombre de la novela y seudónimo, y en el interior los nombres y apellidos del autor, número de documento de identidad, lugar de nacimiento, dirección domiciliaria, dirección electrónica, teléfono y resumen biográfico. El soporte electrónico —con el archivo de la novela—, los cinco ejemplares impresos de la novela y el sobre tamaño carta o similar con los datos biográficos del participante deberán guardarse en un sobre manila (o similar). Este deberá presentarse o remitirse por correo postal hasta el viernes 18 de diciembre de 2009 a las 17.00 horas a la siguiente dirección: Señores II Bienal de Novela «Premio Copé Internacional 2009»
Oficina Principal de PetroperúAvenida Canaval Moreyra 150
Lima 27, Perú

Premio bienal de novela «Ínsula del Ebro»

La Confederación Hidrográfica del Ebro y las Delegaciones del Gobierno en las Comunidades Autónomas que comprenden la cuenca del río Ebro: Cantabria, Castilla y León, La Rioja, País Vasco, Navarra, Aragón, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y Cataluña convocan la cuarta edición del Premio bienal de novela «Ínsula del Ebro», con el patrocinio de La Caixa.Podrán participar en el premio todos los escritores, de cualquier nacionalidad, que presenten novelas escritas en castellano.
Éstas deberán ser originales e inéditas en cualquier formato, que no hayan sido premiadas, ni estén pendientes de fallo en ningún concurso y cuyos derechos de explotación no hayan sido cedidos bajo ningún concepto.
Constituye el objeto del premio distinguir obras literarias de ficción dentro del género de la novela, escritas con total libertad formal, cuyo único requisito es que se contemple como elemento esencial un río, en su sentido más amplio.
Las novelas, con una extensión mínima de 150 páginas, y máxima de 200, se escribirán a un tamaño de 12 puntos y 1.800 caracteres por página aproximadamente.
Se presentarán por quintuplicado en soporte papel, y también un ejemplar en soporte informático. Deberán estar grapadas, cosidas o encuadernadas, indicando en su portada el título de la obra y el seudónimo del autor.
La novela se acompañará de un sobre cerrado en cuyo exterior figurará «Premio de Novela Ínsula del Ebro» –Cuarta edición, convocatoria 2009–, y en su interior deberá contener: – El boletín de inscripción que figura al final de estas bases debidamente cumplimentado.– Breve currículo del autor y su teléfono de contacto.
–Declaración jurada y firmada en la que se haga constar que la obra es original e inédita y que no ha sido premiada ni está pendiente de fallo en ningún concurso y que sus derechos de explotación no han sido cedidos bajo ningún concepto. –Los españoles aportarán fotocopia de su DNI. –Los ciudadanos extranjeros, fotocopia del documento oficial que acredite su identidad (NIE o pasaporte). Las novelas podrán ser entregadas personalmente de 9.00 a 14.00 horas, o enviadas por correo certificado con acuse de recibo a la Delegación del Gobierno en Aragón, plaza del Pilar, s/n., 50071 Zaragoza, acompañando necesariamente el sobre cerrado con los documentos reseñados en la Base anterior. El plazo de admisión finaliza el 30 de diciembre de 2009. De las presentadas personalmente se expedirá recibo y, en el caso de las enviadas por correo, servirá de justificante el resguardo del acuse de recibo.
Teléfono de información: 976 999 579. Correo electrónico: premios_delegacion.zaragoza@map.es 6.a El premio será único y estará dotado con 18.000 euros. Además, el autor premiado recibirá un diploma acreditativo y se procederá a una primera edición de su obra.
premios_delegacion.zaragoza@map.es
SEGUNDA EDICIÓN DEL CONCURSO INTERNACIONAL DE MICROTEXTOS “GARZÓN CÉSPEDES” / 2009: DEL CUENTO DE NUNCA ACABAR, EL DICHO Y EL PENSAMIENTO

La Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica (CIINOE), con el respaldo de Comunicación, Oralidad y Artes (COMOARTES), S. L. U., convoca la Segunda Edición del Concurso Internacional de Microtextos “Garzón Céspedes”: Del Cuento de Nunca Acabar, el Dicho y el Pensamiento. Este CONCURSO DE MICROTEXTOS se regirá por las siguientes BASES:
Este Concurso, con un Premio Internacional de Microtextos, otorgado a un texto de cualquiera de los géneros incluidos, y tres Premios Internacionales por Género, se convoca para personas de cualquier nacionalidad y residencia con textos en lengua castellana. Los textos, de temática libre, deberán ser originales e inéditos, y no estar sujetos a compromisos editoriales ni concursando en otros certámenes. Cada autor podrá presentar sólo un texto original por cada género siempre que envíe por Internet (único modo de concursar) un único mensaje de participación. Ese mensaje podrá tener entre dos y cuatro Archivos Adjuntos, según se concurse en uno, o en dos o en los tres géneros. Un archivo corresponderá a la obra, identificada obra y archivo con la palabra “cuento de nunca…” o “dicho” o “pensamiento” y a continuación un seudónimo; y habrá otro archivo que tendrá como identificación “datos” y a continuación el (único) seudónimo. No se sostendrá correspondencia con los participantes hasta el fallo del Jurado, ni se enviará acuse de recibo. Los textos en los Archivos Adjuntos, que deberán ser Archivos de Word, tendrán que estar escritos en letra ARIAL de 10 puntos y a un espacio, con las siguientes extensiones máximas y condiciones:
Para el Premio de Cuento de Nunca Acabar (no puede ser un cuento sin más, tiene que no acabar desde su estructura misma) un máximo de 50 palabras, en estilo indirecto –tercera persona verbal–; para el Premio de Dicho, en prosa (puede ser prosa poética), un máximo de 12 palabras; para el Premio de Pensamiento, en prosa (puede ser prosa poética), un máximo de quince palabras. Las palabras (o palabra) del título, en el Cuento de Nunca Acabar, no deben ser contabilizadas al corroborar que el texto no exceda la cantidad máxima de palabras fijada. La participación está pautada en palabras no en espacios ni golpes de tecla, no en líneas. A efectos de este Concurso: Para los Cuentos de Nunca Acabar se partirá de sus presencias en las tradiciones al abordarlos ahora desde la Literatura, y se valorará muy especialmente la capacidad para renovar el género e inscribirlo en la sensibilidad y los modos contemporáneos, aunque, ante todo, primará la excelencia artística toda que se alcance. Para los dichos, de todas sus posibilidades, se preferirá la de “conjunto de palabras con que se da en expresar algo que no coincide con el sentido literal de las mismas”, y, aunque primará la excelencia artística toda que se alcance, se tendrá muy en cuenta el ingenio, la elegancia y la trascendencia. Para los pensamientos, de todas sus posibilidades, se ha elegido convocar este género entendiendo “pensamiento” como “frase en que se contiene una apreciación profunda sobre la vida, o un consejo o recomendación”. El plazo de admisión de los textos por Internet vence el 31 de Diciembre de 2009, se admitirán aquellos que siendo recibidos el día 1º de Enero hayan sido enviados, según datos del propio mensaje electrónico, el día 31. Los textos que se envíen se dirigirán a: ciinoe@hotmail.com, indicando en el Asunto: Para Concurso de Microtextos “Garzón Céspedes” 2009 y adjuntando, como mínimo dos archivos de Word: uno que contenga el texto y otro que contenga los datos del autor (nombre y apellidos, país, dirección particular, teléfono, correo electrónico cuando exista, y una breve nota biográfica). La no inclusión de algún dato, como por ejemplo, el no adjuntar la breve nota biográfica en términos formales impedirá que la participación sea aceptada. Si quien envía ya recibe por email nuestra difusión debe indicarlo en su ficha para no volver a incluir sus datos y que reciba todo doble. Se recomienda que si ocurriera que alguien lo necesita, obtenga más información por medio, entre otras posibilidades, de Internet, entrecomillando en un buscador “Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica” y/o “Francisco Garzón Céspedes”; consultando respecto a este autor el libro “Diccionario de Escritores en Lengua Castellana / ¿Quién es quién en las letras españolas de hoy / 2004” de la Asociación Colegial de Escritores de España, o leyendo en Liceus / El Portal de las Humanidades (www.liceus.com/cgi-bin/ac/pu/0400.asp#ensayos) el texto de Garzón Céspedes “Teoría y técnica del microrrelato: Del cuento al género del cuento relámpago”. El espacio http://invencionart.blogspot.com/ incluye un número considerable de textos de Garzón Céspedes. En relación al Concurso puede verse: http://ciinoe.blogspot.com y http://loslibrosdelasgaviotas.blogspot.com Este escritor, de quien Julio Cortázar dijo “Garzón, entrega el prodigio de cada una de las palabras”, creó en el año 2000, en Madrid, el Taller del Cuento Hiperbreve (el primero que se conozca centrado en la microficción narrativa: cuentos de entre una letra y cincuenta palabras) “La Burbuja de la Síntesis”.

martes, 1 de septiembre de 2009

Aventuras y desventuras de la producción cinematográfica





Por Hernán Montecinos

Al surgir la televisión se creyó, poco menos, que había llegado el final de la era del cine. Se pensaba que la gente ya no se interesaría en las películas, prefiriendo quedarse en sus hogares disfrutando de las imágenes gratuitas ofrecidas en la pantalla chica. Cundió el temor en la industria cinematográfica, ante la eventualidad que el negocio se les viniera abajo. Y no era para menos, cuando en las ciudades se empezaron a cerrar infinidad de salas, fundamentalmente, cines de barrio, los que casi terminaron por desaparecer por completo. Sin embargo, fuimos testigos de cómo la producción cinematográfica, que parecía condenada a morir, renacía cual ave fénix, hasta llegar a ser una floreciente industria, hasta el día de hoy.

¿Qué pasó, en el intertanto, para que la producción cinematográfica siguiera aumentando, a pesar del surgimiento de la televisión y el consiguiente cierre masivo de las salas de cine? Las respuestas son entrecruzadas y múltiples, las que intentaré sintetizar brevemente.

Primero que nada, la T.V., respecto del cine, se remitió a pasar películas norteamericanas de la peor calidad, copias de archivos, antiguas, ya desechadas, la mayoría mediocres, incluyendo mucha basura y bodrio también. Un fenómeno que aun persiste, lo que se comprueba haciendo zapping con la intención de poder cazar una buena película. Sólo muy de cuando en vez, la TV pasa alguna película que valga la pena verla, pero ello sólo a modo de excepción. Esto derivó a que los cinéfilos, y los no tanto, pronto volvieran a volcarse nuevamente en las salas de cine, buscando encontrar allí satisfacer sus necesidades tanto culturales como de entretención.

Sin embargo, tuvo que surgir un hecho eminentemente tecnológico para que la producción cinematográfica repuntara definitivamente. En efecto, la revolución tecnológica, que cubre todas las actividades, no podía dejar de alcanzar con su largo brazo a la producción cinematográfica.

En este orden, se inventaron nuevas cámaras de filmación las que permitieron trabajar con cintas en formatos menores a las tradicionales de 35mms. Este cambio permitió, por una parte, una mayor facilidad de trabajo para el realizador y, por otra, producir películas a un más bajo costo de producción. Junto con ello, los realizadores empezaron a trabajar en forma más independiente, muchos de ellos, incluso, desligándose de las grandes productoras de las que antes dependían. Así, surgieron infinidad de pequeños grupos, o pequeñas compañías e, incluso, realizadores aventurándose en solitario, para dar origen al llamado “cine independiente”. En este cuadro, resulta lugar común encontrarse hoy con películas, en las que el realizador es, a la vez, su propio productor, rubricando así el surgimiento y auge del cine independiente.

Pero, el cambio tecnológico no sólo favoreció el trabajo del realizador, sino más revolucionario aún, resultó ser el hecho de la aparición de videos caseros, primero, en formato Betamax, reemplazados después por los VHS, permitiendo ver películas cómodamente instalados en nuestros hogares. ¿Cuándo habrían imaginado, los de nuestra generación, que algún día pudiéramos ver películas de nuestro gusto cómodamente sentados en nuestras propios hogares? Ahora, si consideramos que las cintas de videos han sido reemplazadas por discos digitales (DVDs), la facilidad para ver películas aumentó mucho más aún.

El cine digital, entre otras bondades, permitió a los realizadores usar pequeñas cámaras, en reemplazo de aquellos pesados armatostes, de cuyo peso apenas si podían sostener sobre sus hombros. Si a ello agregamos la proliferación de academias e institutos, dedicados a la enseñanza del cine, nos encontramos frente a un cuadro propicio para producir un nuevo giro en la realización de la producción cinematográfica. Incluso, la incorporación de la carrera de cine en prestigiosas universidades, ayudó a mejorar también, las condiciones para el surgimiento de nuevos realizadores con una mayor preparación técnica y profesional para enfrentar los nuevos desafíos.

Hito importante en este nuevo orden, fue implementar los adecuados sistemas de distribución para que los films, ahora en formatos caseros, llegaran al gran público. Surgen así las cadenas de locales de venta y arriendo de películas ubicadas, generalmente, en los centros comerciales de las ciudades. Más aún, el surgimiento de un activo y prolífico mercado informal, ha permitido acceder a todo tipo de películas, incluso, recién estrenadas, a tan sólo dos dólares por unidad. La distribución de películas, a través del mercado informal, pese a su demonización y persecución, fundamentalmente, por compañías que compran derechos, ha servido bastante para la difusión del cine. Un hecho reconocido, incluso, hasta por prestigiosos cineastas. En efecto, reunidos en México, en el “I Congreso Internacional de la Cultura Iberoamericana” (2008), varios realizadores confesaron que la piratería es una de las pocas opciones que le queda al cine iberoamericano para alcanzar al gran público, porque ha sustituido a los cines de barrio en las ciudades.
En una de las mesas redonda, el venezolano Román Chalbaud señaló como perjudicial a la difusión de películas, la gradual desaparición de los cines de barrio, para dar paso a las ‘macrosalas’ de los centros comerciales. En este marco, la difusión actual ofrece a la mayoría de los directores iberoamericanos ‘la sala más pequeña y más cara’, de forma tal, que sólo pueden acudir a ver el filme ‘tropas de elite’, agregó. ‘Los cines de barrio son ahora las películas piratas’, rubricó Chalbaud, que, aunque no elogia esta práctica porque los beneficios no llegan a la producción, ve claro que así es como se acerca ahora el público a un filme a un precio razonable.
Por su parte, el chileno Miguel Littin fue más lejos aún, al afirmar que él mismo distribuye a los vendedores piratas chilenos sus películas cuando el mercado oficial no las quiere exhibir. ‘¿Si no se ven cómo se pueden conocer?’, argumentó.
A su vez, el peruano Isaac León Frías criticó que la política de distribución de cine ‘apunte exclusivamente al circuito de estreno en el menor tiempo posible’. ‘Luego la película desaparece de las salas y ya no se ve más’, se quejó. La realidad actual -añadió- es que en toda Iberoamérica ‘hay segmentos de espectadores crecientes que se alimentan del vídeo pirata de películas europeas, asiáticas e independientes’.
Como quiera que sea, el cine ha alcanzado -dentro de las manifestaciones consideradas como arte-, un mayor grado de democratización, entendiendo por tal, a que son mucho más millones de personas los que se incorporan al acceso y disfrute de las creaciones artísticas provenientes del mundo del cine. En otras áreas de las artes, esto no ocurre tan así: ballet, pintura, óperas, conciertos de música clásica, etc. Incluso, lo mismo pasa con las obras de teatro, aún pese a algunas loables iniciativas, como aquella que se lleva a cabo, a fines de año en nuestro país, el evento denominado “teatro a mil”. Pero ya sabemos, “una golondrina no hace el verano”.
Ahora bien, esta idea de la mayor democratización del cine bien vale apoyarla con datos más duros. Para el caso, nada mejor que recurrir al auxilio de las estadísticas. La investigación realizada por el “Instituto de Estadísticas de la Unesco” (IEU), válido para la producción cinematográfica del año 2006, nos van a proporcionar un buen punto de apoyo en tal sentido.
Antes de entrar a los datos, es de advertir que las cifras para muchos van a resultar una sorpresa. Ello, porque flota en el imaginario social, que Estados Unidos sería la mayor potencia productora de películas en el mundo. Una apreciación lógica si observamos que de toda la producción cinematográfica que se distribuye en nuestro país, ya sea a través de las salas habituales de exhibición, locales de venta y arriendo, y las que nos llega por la televisión abierta o por cable, estimativamente, entre el 70 al 80% proviene de las productoras norteamericanas.
Sin embargo, a la luz de los datos, esta apreciación es errónea. En efecto, según esta investigación, el primer lugar lo ocupa la India con 1091 películas y el segundo lugar Nigeria con 872 películas, un país africano del cual difícilmente por estos lados podamos haber visto siquiera una de sus películas. Estados Unidos quedó en tercer lugar con 485 largometrajes. Detrás de éstos vienen ocho países productores con más de 100 películas, en el siguiente orden: Japón (417), China (330), Francia (203), Alemania (174), España (150), Italia (116), la República de Corea (110) y el Reino Unido (104).
Ahora bien, usar el dato estadístico de un solo año, puede conducirnos a error. Para evitar esto, recurramos a otra muestra del año siguiente (2007), y con datos de otro referente (“Screen Digest”). El examen de sus cifras conozcámosla a través de la nota-comentario de Gurus Hucky: ¿Sabéis cual es el país que más películas ha producido en 2007? …. and The Oscar goes to… Nigeria. ¿Sorprendidos?. Pues si, ni las mega producciones de Hollywood, ni la potente industria cinematográfica India, ni el potente mercado asiático, ni el subvencionado cine Europeo… el país que más películas ha producido ha sido precisamente Nigeria, entre otras cosas, porque se ha saltado el tradicional y encorsetado modelo occidental de la cadena de valor en la producción y distribución de películas explotando un modelo low cost de producción y distribución de películas que está siendo todo un éxito en África.
Screen Digest, estima que en 2007 se produjeron más de 1.500 películas en Nigeria, le sigue la India con 1.049 y después los EEUU con 590. Europa en su conjunto produjo 1.292 películas. Entre las claves, del éxito de la producción nigeriana hay que citar su bajo costo, y el obviar totalmente la exhibición en cines y venderlas directamente en la calle en formato DVD a 2 dólares la copia.
Ahora bien, cifras más, cifras menos, que el cine de ficción esté proliferando no resulta nada extraño, pues esa ha sido su impronta de siempre. En cambio, resulta sorprendente y, sobre todo, gratificante, la proliferación de trabajos audiovisuales que privilegian el cine documental. Este auge ha ayudado a que vaya desapareciendo del imaginario social, aquella imagen que hacía aparecer a los documentalistas como una suerte de bichos raros, cuyas realizaciones quedaban destinadas a ser exhibidas en pequeños locales, destinadas a ser vistas por un reducido público con pretensiones de constituir una elite intelectual. Recordemos, al respecto, que décadas atrás, este género aparecía sólo de cuando en vez, pareciendo quedar reservada su creación sólo para realizadores experimentados, aquellos que exhibían una dilatada trayectoria en el ámbito de la producción audiovisual.

Hoy esta situación ha cambiado radicalmente, un cine en el que se encuentran comprometidos jóvenes realizadores, los que apenas egresados de sus academias salen, cámara en mano, a los más recónditos lugares a recoger acontecimientos históricos, costumbristas, sociales y políticos que la memoria histórica ha pretendido olvidar, o bien, captar imágenes que nos permitan aprehender la realidad que gira en nuestro entorno y que muchas veces pareciéramos no darnos cuenta que existieran.

Hasta hace poco, era raro ver la presentación de un film documental en los grandes festivales de cine internacional. Hoy esa situación se ha revertido, al punto que no hay festival de cine de importancia en el mundo que no deje de incluir muestras de cine documental. Más aún, se ha hecho lugar común la proliferación de ciclos de cine dedicados al puro cine documental, incluso, por áreas temáticas, fundamentalmente, de las etnias, pueblos originarios, etc.

Ahora bien, agotado el punto de la producción cinematográfica en términos cuantitativos, resulta de interés examinar el tema en una dimensión que vaya más allá de las puras cifras. Un análisis que atienda, fundamentalmente su “calidad”, entrando así a un nuevo ámbito de apreciación sobre el tema.

Hay que decirlo francamente, en el cine se ha ido produciendo un gran abismo entre cantidad y calidad, particularmente perceptible en el cine de ficción, ámbito en donde las compañías norteamericanas han copado el mercado mundial, a lo menos, del llamado mundo occidental. Sin duda, ha sido la perniciosa influencia del cine puramente comercial la responsable del deterioro en la calidad de los films, pues las productoras ponen más interés en los réditos comerciales que puedan obtener, antes que considerar los valores estéticos que le son intrínsecos a una obra de arte para considerarla como tal.

Como sabemos, el cine comercial ha devenido casi en el puro entretenimiento, soslayando o dejando de lado elementos artísticos, estéticos, reflexivos, intimistas, costumbristas, etc, que le son propios a una obra de arte de la representación. Y no es que la entretención no forme parte también del buen cine, pero distinto es, por ejemplo, una película de Chaplin, que combina estéticamente el arte con la entretención, y una de Jerry Lewis, con sketchs ramplones que caen en lo burdo y lo banal. Un cine de la entretención que sirve sólo para pasar el rato, un cine del instante, intrascendente y banal. Uno de los rasgos más relevantes del cine comercial es poner énfasis en lo espectacular, invirtiendo para ello millones de dólares. Pero es el caso que lo espectacular, nunca ha ido de la mano con la estética y la calidad. En esto no podemos llamarnos a confusión. Lo espectacular, produce muchos ruidos pero muy pocas nueces.

En fin, un cine comercial que representa estereotipos banales e insulsos convirtiendo al cine en pura y mera entretención, desatendiendo los elementos conceptuales y estéticos que le son intrínsecos a una obra de arte. En un primer momento, el género entretención dio paso, en Hollywood, al cine glamour, comedias sentimentalonas, comedias musicales, etc. Ahora la entretención ha dado paso a nuevos estereotipos en donde el sexo, la violencia y héroes de barro ocupan los primeros planos; un cine preferentemente de aventura y acción, en donde abunda la parafernalia y exceso de ruido y utilización de una técnica sobrecargada que ofende al buen gusto y también a los buenos oídos.

A manera de ejemplo, un caso típico de cine comercial lo es la serie neozelandesa “El señor de los anillos”, un producto claramente destinado a la comercialización y, por lo tanto, a su consumo como obra de entretención. El nivel de inversión de tiempo, dinero y tecnología, las prolongadas campañas publicitarias, los premios obtenidos y todo el marketing publicitario que se ha hecho a nivel mundial sobre esta serie, no hacen más que reforzar esta idea de la película como producto comercial. Como lo demuestra este film, mientras más éxito de taquilla obtiene, más tentación produce en las productoras para hacer de éstas interminables sagas y posibilitar así mantener una inagotable veta comercial. Películas como Rambo, Terminator, Duro de matar, etc., obedecen a este mismo padrón.

Este carácter del cine comercial, ha sido muy bien retratado por un cineasta de excepción, como sin duda lo es, Emir Kusturica: “las películas de Hollywood no aluden a ningún sentimiento humano profundo. Se limitan a estimular el sistema nervioso periférico de los espectadores. Ha pasado ya mucho tiempo desde que han perdido toda dimensión artística. Se ha transformado en una industria sin más y sin plantearse ningún otro objetivo que no sea puramente comercial.”

De otra parte, se ha confundido, erróneamente, popularidad con calidad, en circunstancias que en el cine, y otras manifestaciones, más bien se sucede lo contrario. En el cine sucede lo mismo que en la televisión, el rating es para uno, lo que la taquilla es para el otro. Sin embargo, lamentablemente, ni el rating ni la taquilla han ido de la mano con lo estético; por el contrario, sería lato enumerar los ejemplos que dan cuenta que sucede todo lo inverso.

Ahora bien, el copamiento de la producción cinematográfica por el cine puramente comercial, nos lleva a la siguiente pregunta, ¿es una película necesariamente una obra de arte? Si consideramos que toda película es una creación, tendríamos que decir que si. Pero, lamentablemente, no toda creación, bajo ese sólo mérito necesariamente va a constituir de por sí una obra de arte. Ello, porque hay, creaciones buenas, y creaciones malas y, otras, simplemente vomitivas, por lo que no todas las creaciones, por ser tales, las podemos meter en el mismo saco.

Sin duda, el cine hoy nos enfrenta a una gran dicotomía: cine puramente comercial, o cine como expresión de arte propiamente tal. Una disyuntiva compleja, si consideramos que el cine surgió bajo el paraguas de ser el “séptimo arte”. Denominación que, a primera vista, pareció exagerado frente a la profundidad y altura estética contenidas en las artes clásicas. Como sabemos, desde antiguo los griegos distinguieron seis categorías en las Bellas Artes: arquitectura, escultura, pintura, música, declamación y danza. La declamación incluye la poesía y, con la música se incluye el teatro. Todas estas expresiones con un recorrido de siglos y miles de años, en cambio, el cine fue un descubrimiento mecánico tardío, que ni los hermanos Lumiere, al proyectar las primeras imágenes, tuvieron en mente de haber creado un nuevo arte.

Hasta el momento de la aparición del cine, la inteligencia, la imaginación, y la sensibilidad de los artistas, al parecer, no estaban preparados para esta nueva forma de exteriorización. Para crecer y desarrollarse les bastaban: la literatura, (arte de los pensamientos escritos); la escultura, (arte de las expresiones plásticas); la pintura, (arte de los colores); la música, (arte de los sonidos); la danza, (arte de las armonías de los gestos); la arquitectura, (arte de las proporciones).

A saber, fue el italiano, Ricciotto Canudo, teórico del cine, que en su “Manifiesto de las siete artes” (1914) acuñó este término, que aún hasta hoy perdura; séptimo arte, como síntesis de todas las demás, ubicándola en el tope de una pirámide, por encima de la pintura, la escultura, la poesía, la danza, la arquitectura y la música. Si bien muchas mentes apreciaron el alcance curioso del cinematógrafo, fueron muy pocas las que entendieron las posibilidades de su desplegamiento estético. Tanto la élite intelectual como las masas carecían evidentemente de un elemento psicológico, indispensable, para omitir un juicio en tal sentido. Sin embargo, la visión del movimiento a partir de un ángulo determinado, y el correspondiente desplazamiento de líneas, pudo ser susceptible de suscitar emociones y exigir, para ser entendida, un sentido nuevo, paralelo al de las demás artes.

Ahora bien, a la luz de lo que nos presenta hoy, en su conjunto, el cine… ¿será tan cierta la definición de “séptimo arte”, en tanto síntesis de todas las demás artes? Mejor aún… ¿Cuándo una película es una obra de arte?... ¿Cuáles son los parámetros y los límites para considerarla como tal?... Un punto difícil de discernir, una disyuntiva que implica, necesariamente, la utilización de recursos subjetivos para abordar el tema en toda su complejidad. Sin embargo, para no caer en disquisiciones puramente metafísicas, o quedarnos enredados en el mundo de lo puramente subjetivo, para salir del paso recurramos a lo que tenemos más a la mano: “el sentido común”.

Apelando a nuestro sentido común podremos discernir, por ejemplo, que películas como “Tiempos Modernos” (Chaplin, EEUU), “Pieza inconclusa para piano mecánico”, (Mijailov, URSS), “Las amargas lágrimas de Petra Von Kant” (Fasbinder, Alemania), “Muerte en Venecia”, (Visconti, Italia), “El Exilio de Gardel” (Solanas, Argentina), “Los paraguas de Cherburgo” (Demy, Francia) y “El viaje de los comediantes” (Angelopoulos, Grecia), entre otras, son inequívocamente obras de arte. En cambio, pese a su taquilla, a sus efectos especiales, y a su espectacularidad, películas como “Rambo”, “El día de la Independencia”, “El rescate del soldado Ryan”, “Terminator”, etc., de ningún modo pueden ser consideradas obras de arte, al contrario, algunas de éstas, incluso podríamos considerarlas simples bodrios, o en el mejor de los casos como cine mediocre y nada más allá de eso.

En un magnífico ensayo sobre estética (Las ideas estética de Marx), el filósofo y esteta español-mexicano, Adolfo Sánchez Vásquez, ahonda y profundiza en lo nocivo que ha sido el cine comercial, desde el momento en que ha sobrepasado en exceso al cine considerado como obra de arte propiamente tal. Señala sobre el particular, que: “En La Sociedad capitalista, la obra de arte es “productiva” cuando se destina al mercado, cuando se somete a las exigencias de éste, a las fluctuaciones de la oferta y la demanda. Y como no existe una medida objetiva que permita determinar el valor de esta mercancía “peculiar”, el artista queda sujeto a los gustos, preferencias, ideas y concepciones estéticas de quienes influyen decisivamente en el mercado. En tanto que produce obras de arte destinadas al mercado que las absorbe, el artista no puede dejar de atender a las exigencias de éste, que afectan en ocasiones tanto al contenido como a la forma de obra de arte, con lo cual se limita a sí mismo, y con frecuencia niega sus posibilidades creadoras, su individualidad”.

En otras palabras, según el pensamiento marxiano, con el cine comercial se produce una especie de enajenación, ya que se desnaturaliza la esencia del trabajo artístico. En efecto, el artista ya no se reconoce plenamente en su producto, pues todo lo que crea responde a una necesidad exterior (el mercado), ajena a él. Esta extrañeza se convierte en total, cuando invirtiéndose radicalmente el sentido de la creación artística, esta actividad deja de ser un fin para convertirse en un mero medio para subsistir. En una sociedad en la que la obra de arte puede descender a la categoría de mercancía, el arte se enajena también, se empobrece o pierde su esencia.

Más específicamente, Adolfo Sánchez Vásquez, identifica el cine comercial con el llamado “arte de masas”, es más, es parte constitutiva de éste, al mismo modo que el “Festival de Viña del Mar” o los programas de farándula o los realitys, que se exhiben por televisión. Sobre el particular, se pregunta este esteta ¿a quien beneficia o perjudica este arte de masas?, ¿quién o quiénes tienen que perder o ganar con ella? Respondiéndose a reglón seguido: “Quien pierde ante todo, es el propio hombre-masa, cosificado, que absorbe sus productos, ya que su goce o consumo de ellos aunque se presenten, muchas veces, como una distracción o diversión inocentes, no hacen más que afirmarle en su oquedad espiritual, en su estado miserable de objeto, medio u hombre-cosa”

Y no deja de tener razón, porque el arte de masas (cine comercial, entre otros), incluso cuando se presenta en la forma más banal, y en apariencia más intrascendente, o cuando roza fugazmente los problemas humanos más profundos para quedarse, al fin, en su epidermis, este pseudo- arte cumple una función ideológica bien definida: mantener al hombre masa en su condición de tal, hacer que se sienta en esta masicidad como en su propio elemento y, en consecuencia, cerrar las ventanas que pudieran permitirle vislumbrar un mundo verdaderamente humano, y, con ello, la posibilidad de cobrar conciencia de su enajenación, así como las vías para cancelarla.

Sin lugar a dudas, el sistema neoliberal actual, es el que más se encuentra interesado en una nivelación tanto de la producción artística como de los gustos que determinan su goce o consumo. En primer lugar, por razones económicas, ya que este consumo de masas es el que rinde lo más altos beneficios; en segundo lugar, desde el punto de vista ideológico, ya que es uno de los medios más efectivos para mantener las relaciones enajenantes, cosificadoras, características de la sociedad capitalista. En las condiciones actuales, cuando la tarea de manipular las conciencias en escala masiva se convierte en una necesidad vital para el capitalismo, tanto desde el punto de vista económico como ideológico, la producción y consumo de un arte de masas, -como lo es sin duda el cine puramente comercial-, es hoy por hoy el verdadero arte capitalista, su más genuina expresión. El es propiamente el antípoda de un arte verdadero y, por su contenido ideológico, o sea, por su afirmación de la condición del hombre como cosa, como instrumento se opone al esfuerzo teórico y práctico que, en nuestro tiempo, se lleva a cabo por desmistificar y desenajenar las relaciones humanas.

Así pues, para el capitalismo resulta mucho más efectivo el arte de masas, con sus productos vulgares y simplistas, que cualquier forma de creación artística que aspire a cumplir ciertos objetivos ideológicos sin renunciar, por otra parte, a determinadas exigencias estéticas. En efecto, como muy bien lo señala Sánchez Vásquez: “los millones y millones de espectadores que ven una película vulgar, que excita sus bajas pasiones o contribuye a ampliar su vacío espiritual, se encuentran en ella en su elemento, escuchan en ella su lenguaje –el lenguaje fácilmente comprensible para ellos de un mundo enajenado- y comparten su indigencia espiritual y su mistificación de las relaciones y los valores porque ellos mismos llevan una existencia espiritual indigente, hueca y mistificada. Sería inútil que se les ofreciera otro producto artístico pues lo rechazarían; sería vano que se les hablara otro lenguaje: no lo entenderían. En el arte de masas tienen su arte; en su lenguaje, el suyo propio. Por tanto, una vez que en la sociedad capitalista dominan las relaciones enajenadas que el capitalismo está interesado en mantener, el arte de masas surge como una de las vías más adecuadas para llegar a la conciencia del hombre cosificado y, a la vez, como el arte que, con la ayuda de los poderosos medios de difusión de nuestra época, es una verdadera industria”.

Todas estas reflexiones nos llevan a concluir que entre el mundo del cine y la cultura, en vez de existir una gran ligazón, cada vez más se ha ido produciendo un divorcio. Así lo ha señalado, de modo general, el filósofo cubano Pablo Guadarrama al señalar a la cultura como el grado de dominio que posee el ser humano sobre sus condiciones de existencia que posibilita, con grados de libertad, el control de sus condiciones de vida y la realización en el proceso permanente de humanización frente a las formas de alienación. De tal modo que la cultura, por su naturaleza, debe ser un elemento inequívocamente desalienador, emancipatorio, que da grados de libertad. Para mí, sostiene Guadarrama- “cultura implica valor. Los “desvalores” o “antivalores” no forman parte de la cultura. Forman parte de la sociedad. Por eso, incluso llamo excrecencias sociales a esos productos del hombre que, en lugar de favorecer la condición humana, atentan contra ella. Es decir, hay muchos factores que el hombre crea y que se convierten en boomerang. A eso la escuela de Frankfurt, en particular Theodor Adorno, lo llamó contracultura. No creo que todos los filmes que se producen en Estados Unidos sean cultura. No creo que todos los productos que nos venden en los supermercados sean cultura. Ni todos los juguetes que enajenan a nuestros niños sean cultura. No creo que haya infinidad de acontecimientos sociales que sean cultura. Cultura es sólo aquello que enriquece la condición humana, que nos hace ser más humanos, que nos hace ser más libres…”

Pero quizás, el que mejor expresa su disconformidad con el vacío espiritual que se está produciendo en el ámbito de la cultura, -de lo cual el cine es uno de sus componentes-, es el filósofo venezolano, Ludovico Silva, al señalar, en tono pesimista, su profunda desazón: “La cultura ha llegado a producirme asco: Lo que antes fue para mi el sentido máximo de mi existencia, la puerta de oro después de la cual estaba el cielo de los elegidos, la montaña en cuyas alturas vivían lo bello y lo bueno con gran desprecio de las nimiedades de la vida corriente, todo eso ha explotado de repente ante mis ojos y me he quedado sin nada y ando con los pies cansados, sin suelo donde apoyarlos; floto en la inseguridad de quien ya no tiene otro ideal que el odio a todos los que viven engañados y nado en el desprecio…”

A modo de conclusión, en mi opinión, no se trata de ser un fundamentalista para reivindicar el mantenimiento de una pureza estética dentro de las creaciones que se dan en el mundo del cine. Sería un imposible no tener en cuenta que la naturaleza humana, en toda su totalidad, también necesita alimentarse, de cuando en vez, de banalidades, frivolidades y todas esas cosas. Lo malo está cuando esto último es lo que se vuelve predominante en las actividades que giran en torno al mundo del arte y la cultura. A eso es lo que apuntaba el filósofo Nietzsche, en una de las cuestiones centrales contenidas en su pensamiento, cuando diagnosticaba que la alienación del hombre se debía fundamentalmente a que los valores culturales prevalecientes en la sociedad se encontraban invertidos y, por tal, había que “transmutarlos”. Este pensamiento hoy emerge más vivo que antes, cuando analizamos los procesos que vive el hombre actual en los más diversos ámbitos en que se despliega la cultura.

Entonces, en lo que al cine respecta, siguiendo el pensamiento de Nietzsche, se trata de invertir los valores que se encuentran contenidos implícita y explícitamente en los films creados por los realizadores. Esto es, que la proporción de películas con contenidos estéticos, sean muchos más numerosos que los que contengan banalidades o frivolidades. Nada más simple que eso. Si así sucediera, el cine se habría reivindicado respecto de una deuda que ha mantenido pendiente desde hace mucho tiempo. Y para que esto último suceda, hacen falta más realizadores como Emir Kusturica, Ettore Scola, o Roman Polanski, etc., o bien, hacer resucitar a realizadores de excepción como, sin duda, lo fueron en su época, Charles Chaplin o Sergei Einsenstein, entre otros.