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domingo, 31 de mayo de 2009

Dos novelas de Teódulo López Meléndez en e-books



El indeterminado de cabeza de bronce

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El efímero paso de la eternidad

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sábado, 30 de mayo de 2009

EL PARADIGMA EN LA CREACIÓN HUMANÍSTICA






por Alejo Urdaneta

En un denso ensayo traducido al castellano por Carlos Armando Figueredo Planchart: La crisis de los paradigmas y el surgimiento de la reflexión ética, el filósofo Roberto Romano nos enfrenta a la diversidad de funciones del pensar científico, llevado más allá de sus límites. El paradigma como modelo o ejemplo había estado reducido a las ciencias, como forma de establecer soluciones concretas que constituyen el orden de la ciencia normal. El también filósofo Thomas Kuhn lo expresaba diciendo que los paradigmas eran el resultado de investigaciones obtenidos de la ciencia del pasado, “a los cuales una particular comunidad científica, durante cierto tiempo, les reconoce la capacidad de constituirse en el fundamento de su práctica ulterior.”, y pretendió establecer una dinámica discontinua y revolucionaria de la creación humanística, en la producción de las obras culturales y artísticas.

Cuando observamos con detenimiento a nuestro alrededor y percibimos nuestra posición ante el mundo, nos damos cuenta de que hay dos esferas que conviven: la de la necesidad y la de la contingencia o de la posibilidad. La primera, la esfera de la necesidad, nos coloca en lo que no puede ser diferente de lo que es; mientras que la de la contingencia nos enseña algo que puede ser de una u otra manera, es decir que cae en el terreno de la posibilidad. La necesidad pertenece a la acción y su expresión palpable es la ciencia; la posibilidad pertenece a la producción de algo no necesario, con el ejercicio de la razón. Necesidad = Ciencia, de un lado, frente a Posibilidad = Arte: producción de algo posible, contingente, realizado con la actividad intencional del sujeto porque obra con la razón, pero siempre en un estado que tiene mucho de irracional, ajeno al de la vigilia razonante.

¿Puede el arte constituirse en paradigma? ¿Puede el lenguaje trascender su propia limitación expresiva y ser universal? Estas preguntas nos sitúan ante la versatilidad del arte y la movilidad del lenguaje, frente a la estabilidad de la conducta social del hombre en cada grupo: nos dejan la perplejidad de apreciarlo en el tiempo y el espacio.

En su recorrido sin tregua como parte de la esencia humana, el arte ha sido visto de formas diversas y contrastantes. En el apogeo del racionalismo la valoración del mundo se hacía desde un estado de conciencia único, dirigido por la vigilia racional. La tradición imponía la continuidad de su importancia, y las cualidades del artista debían ser la aplicación ferviente, el amor por lo real. El patrón de las escuelas dictaba el sentido y las formas en el arte, apoyadas en el tradicionalismo en sus expresiones consagradas: la tierra natal, el orden natural. Los términos usuales eran buen gusto, belleza, instinto, oficio; y frente a estas categorías se contraponían el mal gusto, el cosmopolitismo, la decadencia, el hermetismo. El principio fundamental era la virtud, que simbolizaba el bien, frente a las expresiones del mal que perturbaban la quietud como si fuese un complot y una condenación. El arte eterno producto de una mitología ancestral se oponía a las nuevas tendencias abstractas del arte moderno. En el fondo se veía la ideología política, y quienes adversaban las nuevas expresiones artísticas afirmaban que tales producciones pertenecían a un pequeño grupo de iniciados, mientras que la obra maestra debía alcanzar y conmover a todos los hombres, sea porque ella expresase o fuese el resumen de una civilización, o porque estimulara la apertura a una cultura nueva. Siempre el carácter universal y absoluto, el orden del universo que la inteligencia humana manifiesta en esas obras eternas, aunque su diversidad aparezca por igual en las creaciones individuales. En 1905, el crítico francés Maurice Denis, en la primera manifestación pública de los fauvistas, dijo estas palabras: “Que Matisse me perdone si no comprendo nada, ¿o es que usted hace dialéctica? Usted parte de lo individual y de lo múltiple, y por definición, como decían los neo-platónicos, obra por la abstracción y la generalización, y llega a ideas, a ‘noúmenos’ de salón… Hay que hacerse antes a la sensibilidad, al instinto, y aceptar sin muchos escrúpulos la experiencia del pasado. El recurso a la tradición es la mejor salvaguarda contra los vértigos del raciocinio y contra los excesos teóricos”. La tradición contra la teoría, el instinto contra la idea.


El movimiento del lenguaje

Desde la perspectiva de los antiguos griegos, el lenguaje es el trayecto y la tentativa de explicar el sentido de las palabras. Concluye en la etimología, cuyo postulado principal es la identidad entre la palabra y la cosa que ella nombra. Es ésta la conclusión casi unánime de la concepción griega acerca del lenguaje: La rectitud de los nombres. Si puede establecerse a través del nombre una relación directa con la cosa denominada, hay allí rectitud, y el nombre es verdadero porque representa la esencia de la cosa significada.

Pero en la misma línea que hemos diseñado, hay una rectitud de los nombres que no es necesaria, y, por el contrario, es variable y contingente: son simples atribuciones que pone el hablante, sin vínculo necesario con la cosa designada, salvo la relación accidental. Es la llamada Teoría Convencionalista, de Hermógenes, discípulo de Sócrates, que propone reducir el rigor de la norma que dirige el orden o, como también se dice, ley como imperativo y principio filosófico del lenguaje, para dar cabida a la convención o acuerdo entre personas y pueblos. Según esta teoría, el lenguaje no posee una índole absoluta y necesaria. Es entonces la libre manifestación de opiniones, en las que se sitúa el conocimiento, la fugaz impresión sensible y el movimiento que la pasión da a la palabra y le atribuye ambigüedad y sentidos distintos. La libre opinión es el dominio de la apariencia, donde se ubican la metafísica y las disciplinas que tratan del espíritu, y también el arte. ¿Cómo explicamos con palabras a Dios si no es por lo que no es Dios; y de qué modo nos acercamos al arte si no es mediante la perplejidad que nos conduce al silencio? Lo que vemos o escuchamos, ¿está allí de verdad, de una manera definitiva? Eso que expresemos mediante la palabra, entonces, serán nuestras opiniones individuales, y el sentido que ellas tengan será el que cada uno conceda a la expresión aparentemente compartida. Y la mayoría de las veces todo ocurre de modo inconsciente.

La travesura de Wittgenstein

La literatura ha cumplido la función de decir del ser humano lo que ninguna expresión del arte ha logrado. Es, en general, creación artística con la palabra y, mediante ella, productora de imágenes que configuran la representación del mundo. Es imaginación –espiritual y sensual - y lenguaje, para comunicar algo que sólo de esa manera puede comunicarse. Las herramientas del lenguaje son las palabras, las del habla cotidiana o las que resultan de una combinación purificadora para darnos un poema.

Ludwig Wittgenstein introdujo en la lingüística un modo de pensar a la manera filosófica acerca del lenguaje. Su objetivo científico expuesto en el Tractatus tiende a abolir la filosofía y quedarse con la realidad mundanal que sólo puede decirse con la palabra. Por ello, la función del lenguaje es representar al mundo, sin poder ir más allá. En las artes figurativas puedo decir en palabras lo que ellas representan: describir con el habla el David de Miguel Ángel o Las Señoritas de Avignon, de Picasso. Pero al hacerlo, la obra de la que hablamos no será la misma que hemos apreciado, y difiere esencialmente de lo dicho verbalmente. En tal situación, nuestro oyente no tendrá nunca una reproducción fiel de su presencia real. Puedo decir en palabras la descripción de esas obras de las artes plásticas, y dejar al receptor del mensaje la comprensión de lo que he percibido individualmente, pero nunca podré mediante la palabra representarlas plenamente.

El pensamiento puede ser ilimitado en su vuelo libre y silencioso, pero la palabra, que es su forma expresiva, sólo representa lo que puede decirse, y queda fuera de ella lo que únicamente puede mostrarse. El mundo es el valladar del lenguaje y se basa en la lógica que lo hace comprensible: los extremos del mundo son las limitaciones del lenguaje. Lo que está fuera de aquél carece de significado porque la lengua no puede decirlo, y sí apenas mostrarlo. La ética, la metafísica, la religión y el arte, con su algo de idealismo, pertenecen al reino de lo trascendental, de ellos nada puede afirmarse ni negarse (o decirse), sólo puede mostrarse. La palabra es la herramienta del lenguaje, y por eso ella misma pone el coto final adonde puede llegar lo expresable.

La teoría de Wittgenstein (Atomismo Lógico) pretende que la filosofía no puede interferir el uso del lenguaje, y que no busca descubrir su esencia (como lo hace el pensamiento filosófico tradicional). Lo que persigue el nuevo filosofar es trazar los límites del sentido de lo que decimos, señalar lo que se puede decir y lo que no puede decirse. Wittgenstein propone, además, algo que rescata la tesis convencionalista de Hermógenes, que da al sentido de las palabras usos múltiples, de acuerdo con el juego lingüístico concreto que estemos desarrollando en cada situación. Según este criterio, no existen significados y tampoco carencia absoluta de significados, pues todo depende del uso de los vocablos en cada caso. Decir que algo tiene sentido es una expresión vaga, ya que si ahora ese decir tiene sentido, en otra situación no lo tiene, de acuerdo con el contexto del argumento que se esté desarrollando.

Estas ideas del filósofo austriaco llegan a proponer la desaparición de los problemas filosóficos. En la última parte de su obra: Investigaciones Filosóficas dejó para nuevos estudiosos del lenguaje su original travesura: “Los resultados de la filosofía son el descubrimiento de uno u otro claro sin sentido y de los choques que nuestro entendimiento ha sufrido al haberse golpeado la cabeza contra los límites del lenguaje.”

El paradigma y la conducta humana (la ética)

Lo que hemos dicho respecto del arte y del lenguaje está íntimamente enlazado con la ética, concebida como fin al que debe dirigirse la conducta de los hombres en sociedad. Toda actividad humana se desarrolla en un medio espacio temporal. La obra literaria se escribe para una época y un lugar que constituye el medio social. Sus primeros destinatarios son los que pertenecen a esos elementos y la comprenden, por haber estado allí, en el Ethos existencial de las obras. El ethos (la voz: ética nace de ese vocablo griego) es la organización inconsciente de un grupo o una sociedad, la morada espiritual de una comunidad. Es el elemento básico de la cultura, el fondo de donde proceden las normas, los valores, todo lo que se observa inconscientemente. En cada grupo social es distinto, porque de otro modo no pudiéramos distinguir los caracteres que lo separan de otros grupos. Ethos, que nos da la idea de la ética o comportamiento social, es individualidad y comunidad. Se expresa en dichos, proverbios, símbolos, mitos, sentencias de sabiduría popular.

No puede crearse caprichosamente un modo de conducta dentro de un grupo social, y no podrá modificarse esa actitud aunque existan motivos o “fuerzas” que pretendan torcer sus características. Cada sociedad se expresa de un modo diferente y eso la determina y la hace especial. El asedio ideológico no logrará corromper los rasgos éticos comunes, y ni la fuerza producirá cambios en esa corriente del inconsciente humano.

La dudosa influencia del paradigma

Hablar de paradigmas en la creación contingente del hombre, que nos da el arte como creación no necesaria y que cabe siempre dentro de lo posible (porque puede ser de una u otra forma, con igualdad de valor), pareciera un esfuerzo no realizado, precisamente porque el atributo de la contingencia le da esa inestabilidad en la que se yuxtaponen tradición y creación nueva, en constante oposición creadora.

Lo que importa es que la obra de arte sea creada con la misma intensidad, con la misma persuasión de verdad; la escala valorativa en las artes es un dato antropológico que no responde a aquellas interrogantes. Tampoco puede hablarse de progreso en el arte. Octavio Paz se preguntaba de qué manera la escultura egipcia es inferior a la de Henry Moore, o si Kafka es superior a Cervantes. La idea de progreso que ha dominado desde la era industrial pero que está presente desde mucho tiempo antes, nos dibuja un continuo hacia algo mejor cada vez, una línea recta en ascenso persistente; pero esa linealidad ininterrumpida no tiene más realidad que la de un dogma acatado por algunos. La historia del arte, en oposición a esta idea, nos ha mostrado la existencia de géneros artísticos o, como se los ha llamado: Estilos históricos, definidos en los diversos momentos del curso de la humanidad, lo que no implica estancamiento, pero tampoco evolución o progreso en sentido lineal y ascendente.

¿Pero será posible el cambio de la conducta social, su modificación radical, por la vía revolucionaria? El ethos del grupo social puede enfrentarse a las ideologías, que no se combaten con las armas porque son materia abstracta; pero es casi imposible romper la raíz inconsciente del grupo con el ciego ataque de las ideas de una revolución.

Caracas, mayo de 2009.



viernes, 29 de mayo de 2009

O LIVRO BRASILEIRO E O LIVRO IMPORTADO NO MERCADO EDITORIAL



Por Luiz Carlos Amorim (escritor e editor – lc.amorim@ig.com.br )

Autores nacionais não conseguem publicar seus livros através de grandes (ou até de pequenas) editoras, as quais preferem os importados, que já vem com todo o material promocional no pacote, muita informação sobre a obra e índices de venda sempre muito bons em outros países.

Talvez a culpa não seja das editoras, que precisam vender o seu produto e por isso investem com mais segurança nos “sucessos” internacionais.

O fato de o brasileiro não comprar tanto livro quanto deveria, faz com que o mercado seja pequeno demais para que tanto os sucessos importados, já com referência e indicação garantidos, e os livros de novos autores brasileiros possam disputar em proporções pelo menos equivalentes, as chances de publicação. Já autores brasileiros consagrados não têm que se preocupar muito com isso, pois já têm seu público e vendem até pelo próprio nome.

Uma matéria interessante sobre a performance de escritores estrangeiros e nacionais no mercado editorial brasileiro foi publicada há pouco tempo em um grande jornal de circulação em todo o país. Foram entrevistados editores, livreiros, agentes literários, escritores e leitores e a conclusão a que o trabalho chegou foi que o sucesso de vendas dos livros importados não é a razão da falta de espaços nos prelos das editoras e nas prateleiras das livrarias para os novos bons escritores da terra. Alguns acham que a coisa está equilibrada, que o índice de livros estrangeiros já foi muito maior. Outros acham que o mercado é que é pequeno, constatação antiga. E outros, ainda, acham que a seleção é que está mais criteriosa, mais exigente, hoje em dia.

Há, ainda, a corrente a constatar que o mercado brasileiro é obrigado a consumir os livros didáticos e as apostilas e falta, então, recurso para comprar o chamado livro literário. É outra velha discussão, mas tem o seu sentido: o livro é caro – isso também foi discutido na série de reportagem, mas não houve uma conclusão definitiva, pois o editor continua achando que não, que o livro não é caro e o público leitor sente na pela o custo dele - então não há o que escolher: primeiro o livro escolar, que é preciso estudar, para que o nível de vida melhore e se possa, então, escolher que livro comprar.

Outro fato relevante levantado pela reportagem é o fato de que as reedições aconteceram em maior quantidade do que as publicações de títulos novos em anos recentes, o que evidencia a preferência das editoras em reeditar títulos já conhecidos e bem sucedidos ao invés de novos títulos, de retorno não garantido.

E os mesmos números levantados pela reportagem – que obteve apenas retorno ao pedido de dados de 151 livrarias, das mais de quinhentas consultadas - mostram estatística onde o número de exemplares de livros vendidos no ano de 2004, por exemplo, foi quatro vezes maior para livros nacionais, embora o número de títulos traduzidos tenha sido metade dos títulos brasileiros publicados naquele ano. Embora estes números não discriminem a quantidade de livros literários vendidos, englobando tudo o que foi publicado, ou seja, refere-se a obras gerais, o autor nacional leva vantagem, ainda que os títulos de traduzidos venham aumentando ano a ano. E as vendas também.

Não sei até que ponto estas estatísticas podem ser confiáveis, e a própria reportagem coloca essa dúvida: “O público prefere o produto made in Brasil. Será? Ou será preocupante que num país de 170 milhões de almas apenas menos da metade tenha comprado, em um ano, um livro não didático, nacional ou estrangeiro?”

Isso não muda, no entanto o fato de que o brasileiro ainda lê pouco – não porque não goste de ler, mas por não ter acesso à leitura, ao consumo de livros - isso foi muito bem discutido e esclarecido na reportagem e não é preciso repetir aqui o resultado, pois todos nós sabemos a razão.

Insistimos, novamente, no que já foi dito tantas vezes, em oportunidades diversas: para se vender mais livros em nosso país, o brasileiro precisa ter o hábito da leitura. E para que isso seja realidade, o leitor precisa conviver com o livro desde muito pequeno, desde antes de saber ler, em casa: a responsabilidade de colocar a criança em contato com o livro não é só da escola, isso precisa começar em casa, nos primeiros anos da criança.

E precisamos de mais bibliotecas: as municipais, as escolares, as de associações, de clubes, de empresas. Precisamos até das bibliotecas particulares, como bem disse minha amiga Irene Serra, pois conhecemos bons exemplos disso, de pessoas que acabaram transformando seus pequenos acervos em bibliotecas de bairros, de comunidades, pois aos livros que a gente tem vão se juntando outros, por doação, e o número de títulos vai aumentando.

E as bibliotecas precisam ser atualizadas e bem equipadas, sempre. Não há como chamar de biblioteca um lugar com alguns livros que permanecem os mesmos por anos, como a maioria das poucas bibliotecas que existem por aí, até as das universidades, com a eterna desculpa de que não há verba para comprar novos títulos. Ou então, um lugar onde se coloca um acervo de algumas centenas de livros e depois de algum tempo, não sobram mais do que dois ou três exemplares, como não é raro acontecer, fato constatado pela equipe que fez as matérias.

Há hegemonia de pelo menos um gênero no mercado editorial brasileiro: a literatura infanto-juvenil, que detém, segundo a matéria lida, cerca de noventa por cento das publicações. Torço pra que isso seja real, mas acho um pouco exagerado. Isso pode e deve significar que uma parte – esperemos que uma boa parte – dos leitores em formação estão tendo contato com livros. Isso talvez nos leve, no futuro, a ter um índice maior de leitura abrangendo outros gêneros. É claro que isso implicaria em mudanças estruturais na vida do brasileiro, principalmente do mais humilde, mas temos que nos mobilizar para exigir de nossos representantes no poder uma educação de melhor qualidade, mais bibliotecas e bibliotecas mais bem equipadas e qualificação de pessoal para trabalhar nessas bibliotecas. E espaço nos conteúdos programáticos do ensino de primeiro e segundo graus para os professores abordarem os autores da terra, que é assim que eles poderão ter seu trabalho conhecido e reconhecido, se tiverem valor.


Temos direito a tudo isso. Mas não podemos deixar tudo como está, pois estaremos compactuando com o descaso que faz com que não tenhamos condições de comprar mais livros.

lunes, 25 de mayo de 2009

15 años de la muerte de Bukowski





A quince años de su muerte, el viejo sigue dando batalla. Atrás quedaron las polémicas por el realismo sucio, entre ladrones, putas y fumanchines.
http://www.revistalamasmedula.com.ar/nro2/nota4.htm
Destapá tu cerveza, abrí la ventana y escuchá
a Bukowski leyéndote diez poemas.
http://www.revistalamasmedula.com.ar/nro2/nota4.htm
Selección de poemas y traducción

Laura Dodyk
http://www.revistalamasmedula.com.ar/nro2/nota4.htm

sábado, 23 de mayo de 2009

LUIS ENRIQUE MÁRMOL “La locura del otro”: todo una loca vibración inmóvil






Por María Cristina Solaeche Galera

Voy bajo tempestades y tormentos, ciego de ensueños y loco de armonía. Ese es mi mal. Soñar. La poesía es la camisa férrea de mil puntas cruenta que llevo sobre el alma” Rubén Darío

Luis Enrique Mármol nace en la Parroquia Santa Rosalía de Caracas, Venezuela, en las postrimerías del siglo XIX, el 21 de agosto de 1897. Hijo único del médico y poeta Luis Mármol y de doña Rosa Amelia Infante.

Cursa educación primaria y secundaria en el Colegio de los Padres Franceses de Caracas, donde forja una entrañable amistad con Fernando Paz Castillo y Enrique Planchart, quienes llegarán a ser esclarecidos poetas del país. Se gradúa de Bachiller en Filosofía, el 27 de septiembre de 1912, a la edad de 15 años.

Cuatro días después, el 01 de Octubre de ese año, para sofocar las protestas estudiantiles que se oponían a la autocracia que imperaba bajo la férrea dictadura gomecista y la huelga decretada por la Asociación General de Estudiantes (organizada a raíz del derrocamiento de Cipriano Castro), que culminó con el encarcelamiento de Leopoldo Ortega Lima, fundador de la Sociedad de Estudiantes de Derecho, el gobierno del General Juan Vicente Gómez clausura la Universidad Central de Venezuela; esta grave situación se prolonga casi diez años, hasta el 7 de julio de 1922.
El 25 de mayo de 1913, con apenas quince años, publica en “El Nuevo Diario”, el que se conoce como su primer poema, el soneto “Misantropía”, título y versos que ya dejaban entrever el carácter sentimental, atormentado y pesimista que impregnó la mayor parte de su obra literaria:
Ante la casa una huerta solitaria, añeja, guardada por un mastín de sempiterna fobia más allá de la herrumbrosa y blasonada reja que trasciende el perfume de la mística orobia.1

La trágica muerte de su padre, el poeta Luis Mármol, acaecida en San Fernando de Apure el 16 de febrero de 1914, quizás profundiza aún más su natural temperamento melancólico.
En 1915, el poeta oriental José Tadeo Arreaza Calatrava, presenta en la página literaria de “El Nuevo Diario”, un encomiástico comentario sobre el jovencísimo poeta donde lo llama:
“…el raro y armonioso Luis Enrique Mármol”.

Presentación más elogiosa no pudo recibir Luis Enrique Mármol, tal elogio lo hacía, uno de los más notables poetas del Modernismo de Hispanoamérica.

Mientras la Universidad Central permanece clausurada por la dictadura gomecista, Luis Enrique Mármol, se desempeña como redactor de “El Universal” y colaborador en diversos diarios y revistas de Caracas; en el semanario “Cultura”, resultado de las tertulias en la librería del mismo nombre, donde forma parte de ese círculo literario y es él uno de los promotores de esa revista. Escribe en “El Nuevo Diario” (dirigido por Gil Fortoul y Vallenilla Lanz), en “El Heraldo”, “El Sol”, “El Día”, “Actualidades” y Perfiles” entre otros. Colabora junto a las firmas más relevantes de la “Generación del 18” en la revista semanal “Fígaro”(1919), en la revista “Elite” (de Juan de Guruceaga) y, como Jefe de Redacción del magacín semanal ilustrado “Flirt” (1921), dirigido por el poeta Ángel Miguel Queremel.

En 1921, la noche del 25 de febrero, el poeta lee en la Confederación de Estudiantes de Venezuela, sus “Comentarios acerca del Criollismo”, en ellos, arremetía contra la explotación ordinaria y prosaica del teatro venezolano, particularmente, contra los sainetes de Rafael Otazo, Rafael Guinand y otros autores nacionales, a excepción de las obras de Eduardo Innes González y Leopoldo Ayala Michelena: “No, el teatro nacional no está en esas obras que nos hacen el efecto de acericos de paja para clavar chistes malos”

Estos comentarios fueron publicados bajo el mote “Mandoble a diestra y siniestra”. El mismo año, el 8 de septiembre, Mármol lee algunos poemas de su autoría, en un recital poético en el Teatro Capitolio de Caracas.

Tenía por costumbre, firmar sus escritos con variados seudónimos: “Cómodo Comodián”, “L`enfant de Marbre”, “Renato Molina”, “Luis Valenzuela”, “Gregorio Iturriza”, “Cándido Pérez”, “Kara-Keño”, “L.E.M”; con este último publicó un folleto titulado “Pastiches Criollos” (1924), con un estilo festivo, lúdico, irónico, humorístico y caricaturesco, contrapuesto a todo el resto de su obra poética, entreverado de avisos comerciales, caricaturas de escritores venezolanos y una caricatura suya en la portada “a la manera de”, tal como un ejercicio ensayístico que duplica y desdobla la voz del discurso poético del otro; algo mucho más que una parodia y un ejercicio estilístico, mostrando un Luis Enrique Mármol de aguda penetración en la psicología de la palabra, que estudia los léxicos, las formas cristalizadas de cada uno de los novelistas y las maneras de ser de cada uno de los poetas que él imita.

En la carta-prólogo de los “Pastiches Criollos”, el ensayista y periodista caraqueño Pedro Emilio Coll expresa: “Revela usted en sus “Pastiches” el más fino y comprensivo espíritu. Burla burlando, leídos con atención, son, a mi entender, la mejor crítica que tenemos de los estilos y pensamientos de los escritores venezolanos de nuestro tiempo.”

Entre los trabajos de Luis Enrique Mármol, se encuentran las crónicas que en 1924, como redactor de “El Universal”, escribió acerca de los templos caraqueños, en las que intentaba rectificar, el error ya generalizado que consideraba a todos esos templos sin excepción, de arquitectura colonial; varios artículos de crítica literaria sobre los poetas nuevos de su generación y, otros de contenidos filosóficos. Todo escrito con una prosa colmada siempre de un ardor misterioso. Son estos artículos, su afición a las lecturas filosóficas y a la cavilación, los que le dieron fama en su medio, de un pensador espiritual con un temperamento extremadamente sensitivo.

“Veo con demasiada veracidad; me duelen los ojos.” Julián Renard.

Obtuvo su título de Doctor en Ciencias Políticas en la Universidad Central de Venezuela, el 14 de febrero de 1925, con la tesis titulada “El aparte tercero del artículo sexto del Código Penal”.
Antonio Arráiz lo describe físicamente, como un hombre de contextura delgada, de porte erguido y arrogante, con un rostro de frente amplia, diestro en la esgrima y aficionado al fútbol, los caballos y la bicicleta.

Buscando nuevos horizontes profesionales como Abogado, se radica en la hermosa ciudad de Don Alonzo Díaz Moreno, en Valencia del Rey, Estado Carabobo, donde instala su bufete. Una noche de febrero de 1926, con un grupo de amigos, deciden recrearse admirando el amanecer frente al mar en Puerto Cabello, y en una peligrosa curva en las montañas de las Trincheras, sucede el fatal accidente automovilístico del que no logra recuperarse nunca, ocasionándole un profundo desequilibrio físico y espiritual. Sintiéndose algo restablecido, viaja a Caracas para entregar sus artículos a la revista Élite, en ese entonces, vocero de las nuevas tendencias literarias, y de la cual era asiduo colaborador; en esa entrega, figura el que será su último poema “El Apóstol Maldito” (1926):

Era sincero y triste y puro y desdichado. (….) -Dices que en mi palabra pauta y aliento hubiste, ¡oh corazón sencillo!, di, ¿qué encontraste en ellas?... (…..) -Sencillo corazón candoroso: que has encontrado mieles en la voz de mi duelo, una palabra dame a cambio de las mías.2

Regresa a Valencia, y el 17 de septiembre de 1926, apenas cumplidos los veintinueve años fallece. Lo entierran en el cementerio de esa ciudad, abrigado por azucenas, lirios de la serranía de Carabobo y gladiolas de Galipan.

“Y en aquella mañana de oro y azul – oro cobrizo y azul plomo del estío- aquellos poetas que le amaron sembraron su corazón junto a las hojas secas, amarillas, que echó sobre su tumba el viejo monte, el Guacamaya secular”
Luis Augusto Arcay

Después de veinte años, sus restos fueron llevados a Caracas su ciudad natal, e inhumados en el panteón familiar en el Cementerio General del Sur, el 21 de septiembre de 1946. Ese mismo año murió su querida madre quien le sobrevivió esos, para ella tan amargos, veinte años.

“La vida de Luis Enrique Mármol, fue tan fugaz como el movimiento del estoque de esgrima que manejaba con destreza” Rafael Arráiz Lucca

Posteriormente, en 1976, Monte Avila Editores publica una compilación de algunos de sus poemas, realizada y prologada por el poeta y crítico barinés Rafael Ángel Insausti, con el título “El viento que me nombra” tomado de los versos del poema Insomnio de Luis Enrique Mármol:

Tengo miedo, estoy solo, y el viento que me nombra con un temblor enfermo hace crujir mis huesos

Miembro de la llamada “Generación del 18”, Luis Enrique Mármol es considerado uno de los abanderados de esa concepción literaria de la cual forman parte también, Enrique Planchart, Andrés Eloy Blanco, Fernando Paz Castillo, Jacinto Fombona Pachano, Pedro Sotillo, Luis Barrios Cruz, Rodolfo Moleiro, Enriqueta Arvelo Larriva, José Antonio Ramos Sucre, entre otros, con obras tan personales, que suele a veces ser difícil establecer sus vínculos y sus pertenencias.
A esa primera promoción renovadora de jóvenes poetas que surge en Venezuela en medio de cruentas guerras en el mundo, se le conocerá con ese nombre “Generación del 18”, la mayoría, eran escritores que nacieron a finales del siglo XIX y se formaron durante los años de la tiránica dictadura gomecista que padeció Venezuela entre 1908 y 1935; se moldearon intelectualmente bajo la influencia en su mayoría positivista de sus catedráticos, más no por ello, se inclinaron al materialismo, sino, a un espiritualismo racionalista.

En esa herencia literaria, e inserto en la tradición poética antes citada, irrumpe Mármol con un verso diferente en su poemario “La locura del otro” y es esa obra literaria, la que nos ocupa en este ensayo.

Escrito este poemario con un espíritu más libre de ataduras a los preceptos románticos, modernistas y posmodernistas, con una poética que inicia el trazo del sendero hacia la Vanguardia, en un tiempo de declive del Modernismo retórico y contra el abuso de patrones rítmicos y, temáticas en las que prevalecían el cosmopolitismo cultural y los referentes mitológicos. Para el poeta en búsqueda de un cedazo expresivo que desdeñara los excesos modernistas, el poema deja de ser adorno y se explica en medio de una absoluta necesidad interior.
“Rompen con el estancamiento Modernista y contribuyen a colocar a la literatura venezolana en una hora más ajustada con la que marcan los relojes del continente y el mundo” Nelson Osorio

Pedro Sotillo, escritor, periodista y poeta, natural del Estado Guárico, miembro de la Generación del 28, nos dice: “Luis Enrique Mármol sintió su vida estremecida por todas las inquietudes de su tiempo y fue uno de los más preclaros intérpretes de tales inquietudes. Inconforme, desorientación que clava los ojos en la estrella infalible, se da en una poesía elevada en la cual el sentimiento raya a una altura que sólo pueden alcanzar los excelentes”
Cuando muere el poeta, el introspectivo y anímico poemario “La locura del otro”, había quedado preparado, listo para ser llevado a la imprenta, con dedicatorias hechas a sus amados padres:
A mi padre, el poeta Luis Mármol,
muerto trágicamente en San Fernando de Apure el 16
de febrero de 1914.

A mi madre, Rosa Amelia Infante de Mármol,
con amor, con devoción, dedico.

L.E.M. 3
Y será publicado por amigos y compañeros en la vida y la literatura, a un año de su muerte, en 1927.

Del poemario “La Locura del Otro” se desprende una resonancia diferente, una renovación del estilo con algunas reminiscencias románticas de tarde en tarde, un pesimismo intuitivo, una declaración casi nihilista sobre la inutilidad vana del trascender, donde la muerte comparece sin citación, sin invocación, como huésped sórdido que agobia con su latente presencia para cerrar el círculo de la existencia en cualquier momento. Los valores de las ausencias, las aflicciones rituales exaltadas, el grito para cantar el desasosiego, son plenamente marmolianos. Es el primero de esa generación del 18 en revelar al yo recóndito a través de las estrofas; en sus antecesores y aún en sus coetáneos, nunca se había producido una voz de tan extremado lirismo, donde la objetividad adquiere visos inesperados en su delicada sensibilidad, y el poeta escribe como siente y piensa sus poemas de extremada expectación interior.

Es una poesía introspectiva, manifiesto de su vida, ansias y desesperanzas; coloquial, confesional. Sobre los hombros del poeta, el desdoblamiento perfecto, el que vive y el que se ve vivir a través del “otro”, donde ese “otro” es “él mismo”, “el consigo”, “él desde él”, “la mismidad del conmigo”, “la otredad del contigo y el consigo”. Toda su vida en la transparencia de versos de fuerte connotación lírica, en un soliloquio vital, en un estilo donde en casi todos los poemas, el interlocutor es el poeta mismo y su única grieta abierta hacia la vida, el poema, su testimonio:

y el ensueño impasible, y el violento arrebato, y el bien y el mal y el tedio y las exaltaciones!... ¿quién dirá si el mar ruge sollozos o canciones? 4 Julián Padrón, escritor monaguense del grupo “Viernes”, reflexiona, sobre el poema “Canto absurdo” contenido en el poemario, afirmando, que ya por sí sólo, puede constituir el desiderátum, el Manifiesto de la Generación del 18: Toda una loca vibración inmóvil el colibrí. Una, dos… diez... inmóvil! Angústiame de acción y de reposo su inquietud en un punto detenida… Liba en la flor y para sostenerse vibra, y más vibra, y más; y a cada instante su loca vibración se multiplica! 5

¿Útil, inútil, lírico aquel vuelo, aquella vibración atormentada?... Libó en la flor, pero era también lumbre… Mas, ¿en qué cosas pienso?, esto es absurdo, qué nimiedad, un pajarillo, un átomo! ¡Qué necedad! debo estar loco… pero, ¿útil, inútil, lírico su vuelo? 5

En este poema, Luis Enrique Mármol establece un símil entre la vibración inmóvil del colibrí agotando su vuelo en la nada, y el reflejo de la angustia del hombre en su afán de trascendencia. La imagen del colibrí representa la actitud creadora de la Generación del 18, identificada por la idea de la obra magistral y agitada por esa nueva sensibilidad que irrumpía el ánimo de la poesía de entonces. El ave detenida en el vértigo de su vuelo, la acción y el ensueño de quimeras que el poeta intenta alcanzar, y en su ansia repite el esfuerzo del pajarillo. Sabía muy bien, que el vuelo del colibrí simbolizaba en su poética el vuelo eterno de la humanidad, el ensueño inmaterial e imposible.

Después, unas estrofas dialogadas que encarnan irónicamente el ambiente burgués y lleno de pamplinadas de esos tiempos, y la oquedad de las generaciones esponjadas de retórica:

Un buen burgués, su esposa, su niñito; detiénense a coger florecillas. Lanza una piedra el niño… todos ríen, ¡oh proverbial felicidad sin nubes! (…) De joviales muchachas se ha poblado el parque atardecido… deliciosas! (…) Ellas, ellos, igual!... Señor, qué asco! no tiemblan de inquietud, nada desean! 5

Ante esta falta de ideales, ante esta dicha frívola, ante esta cotidianidad absurda, ante tanta imbecilidad, frente a este taedium vital, que no comporta caídas morales ni nociones de culpas que se difundan más allá del bien y del mal; a través de una escisión, una fisura radical entre el poeta y el mundo, entre su conciencia, la existencia, la precariedad de los recuerdos y el poderío final del olvido, en ese hiato, el bardo, capaz de percibir las mediocres medias tintas de la vida, el juego de movimiento-inmovilidad que parece regir todo lo existente, se agobia:

Alma mía sin fe, desorientada en la vacía mezquindad del ambiente: están cerrados todos los caminos! 5 Mas reacciona incontinenti y vuelve a retomar el vuelo de la creatividad: El colibrí! qué lírico su vuelo: todo una loca vibración inmóvil! 5

Sobre el fondo y el trasfondo, la dificultad del vivir, el deseo y la molicie, el brete de florecer en un mundo hostil, el sentimiento agónico de la existencia, una imaginación visceral que evoca lacerantes sentimientos, son temas recurrentes que alcanzan un tinte que admite una doble lectura de sus versos: la simplemente literal y descriptiva, y la indagatoria en el alma humana, conmovedora e intensa, que ahonda en lo que todos de un modo u otro somos:

En las horas de indiferencia, y en los días de desencanto, y en los siglos de tortura, y en los minutos de dicha radiante, y siempre -si soy malo y si soy bueno-, claro recuerdo, acompáñame! En el instante banal, cuando me alejo de mí mismo y cuando me alejo de mí en el torvo instante, tú que eres lo único mío, claro recuerdo, acompáñame! 6

Sus poemas son una ruptura con el Modernismo imperante, con el lenguaje en uso, fruto exhausto ya de las diversas vicisitudes del Romanticismo, las influencias francesas del Parnasianismo y el Post-parnasianismo; ruptura que podemos situar en el ámbito estilístico del lenguaje.
“Antes, la poesía venezolana no había tenido una expresión de tipo intelectual puro” Rafael Clemente Arráiz

El poeta se presenta con su individualidad bien marcada, original y creadora, su aguda inteligencia, unas aptitudes intelectuales y unas angustias existenciales que no pudo fácilmente compartir o confrontar con su entorno, destinándolas a sus versos:
Íbame por la senda en soledad. La vida abrió un largo paréntesis de noche en mi camino…7

Destaca un versolibrismo atento a la musicalidad; el poeta hace uso de las asonancias y las consonancias, utiliza en algunos de sus poemas la rima como cadencia lenta del canto en el verso, como el ritmo que marca la modulación de la palabra poética:

Siempre solo, callado, en los labios un dejo de amargura, otras veces una vaga sonrisa, aqueste ser huraño aunque en veinte años frisa tiene ya la perfecta serenidad de un viejo.8

Ay! Yo vine a esta senda con el alma dolida añorando el olvido, y el olvido tardío, con sus brazos de sombras arrancó de mi vida algo muy doloroso, pero que era muy mío… y hoy añoro del alma esa parte perdida! 7

Soltura en algunos juegos metafóricos que contienen vigorosos contrastes entre reflexivos y confrontadores; con algunos ramalazos modernistas, como esa plena confianza en el poder sugerente de la metáfora, la alegoría, etc… sin perder la sobria elasticidad de orden impresionista en las ágiles imágenes:

“Se va borrando el prólogo violeta de la noche” 9 “ hay carnes imposibles con olor de quimeras!” 9 “Viejos parques anémicos, mohosos, carcomidos,”10 “ Y en estas dulces tardes de los grises neuróticos,” 10 “ y la luna se arrastra, blanca, sobre el pantano…” 10 “Y mi canto se pierde como el cristal de un río” 11

Enfatiza la intensificación en cuanto a la sintaxis de la expresión final en el cierre oracional en algunos versos de todos, absolutamente todos sus poemas. Es la figura del phatos que expresa la fuerza del estado de ánimo del poeta, marcando la cima emotiva de la composición con la exclamación que cierra el verso.

La convicción con que Mármol escribe su poesía, nos muestra, un instruido y ávido lector, conocedor de la melancolía y ese hastío que son el leiv motiv de casi todos sus poemas; un eco diferente, un poeta lírico singular, rebelde, vigoroso y “enlutado”; versos abrumados de incertidumbre, anhelo trascendental y exaltación; poeta de lo predestinado, de la desgracia vital de ese sentimiento de fatalidad en la lucha vaga y eterna de la humanidad, con una mirada replegada en sí mismo, mirada íntima a la que asistimos en el debate del “yo” del poeta con el consigo mismo del “otro”:

Todos iban desorientados: perseguían un objeto próximo; unos iban a su trabajo, otros al trabajo de otros… Los ojos errantes y vagos, hacia la mancha de los pinos cruzo indolente un enlutado… -A dónde vas? -No sé- me dijo. Todos iban desorientados, y el enlutado hacia sí mismo! 12

Interrogando, increpando a Dios por no atender las súplicas, los ruegos angustiosos de los hombres, las lágrimas de las multitudes, las quejas dolorosas del destino por el que viven y luchan vanamente, en una poesía que empieza a filosofar:

Habló a su vez el Dios, con una voz extraña: sorda como el rumor del viento en la montaña a ratos; suave como una caricia, a otros; y en veces dura como un galopar de potros una voz que era de hierro, seda y dolor e ira: -La dicha, la desgracia, la victoria: mentira! Te digo que muy poco valen las realidades -sombras, luz…¿qué más da?, sobre un agua corriente, muchedumbre irrisoria en nuestras soledades que quedan soledades irremediablemente… 13
Pero en cambio, nada pide para él, es el hombre quien se angustia en la búsqueda de ese “ardor divino” y “el otro” que atormentado por ese extraño mal escribe:

Pero tú, nada pides? - Nada pido… -De modo que no tienes deseos? - Sí, por Dios! - Luego, ¿todo cuanto deseas logras, alcanzas cuanto esperas? - No, por mi fe; yo tuve mil sueños fracasados; mas, qué importa! son bellos frustrados o logrados: para que se renueven yo podo mis quimeras 13

“Un venezolano que hubiera nacido en las últimas décadas del siglo pasado -el 70, el 80, el 90- y cuya edad de razón correspondiera a los regímenes de Castro y Gómez, no habría visto en torno suyo ni podía aspirar ni desear otra cosa. Lo que entre nosotros se llama cultura no es propiamente la identificación o comprensión con la tierra sino la fuga, la evasión”. Mariano Picón Salas

Luis Enrique Mármol pertenecía a esa clase privilegiada de hombres; culto, inteligente e hipersensible, nacido en esos momentos de la historia venezolana, atrapado en ese ambiente político-ideológico; y en ese mundo gira su poesía en torno a su propia individualidad donde se refugia agobiado, atormentado y decepcionado del universo que le toca vivir, haciendo los primeros esfuerzos contra el Modernismo decadente y tan aplaudido frenéticamente en los recitales auspiciados por el tirano Gómez.
Y entonces, despliega el amor a su tierra, a su Patria:

“Y por dulce Patria este dolor de amor cuya inmensidad íntima cabe en cada dolor!” (…) “Y esta emoción de Patria, donde apunta, seguro y ansioso, el gesto del sacrificio futuro!” 4

En este poemario, como ilustre miembro de la Generación del 18, subjetiviza el paisaje melancólico como el alma del poeta, valora el entorno destacando elementos de los que no se ocuparon los anteriores movimientos, haciendo de la naturaleza un objeto de meditación, amigo de senderos solitarios, de follaje sereno y sombras apacibles, de bosques penumbrosos y tardes de grises nostálgicos:

Viejos parques anémicos, mohosos, carcomidos, donde tuércese el viento, silbando entre los robles, tus viejos robles, dolorosos como gemidos, retorcidos cual fósiles esqueletos innobles! (…) El sol tenía anemia, como la luna, pálido, la tarde extendía sobre la abrupta sierra; un pino impresionista, puntiagudo e inválido, temblaba bajo el frío que plateaba la tierra.10

En este marco que ya es asomos de la Vanguardia, se integrará perfectamente este poemario “La locura del otro”, aporte peculiar a la poética central de la Generación del 18, de un idealismo filosófico de raigambre bergsoniana donde el hombre no sólo se percibe a sí mismo como durée réelle, sino también como élan vital.

Herético, iconoclasta, ajeno a toda cultura escolástica, expresa:

Vida, dame la estúpida serenidad de un santo o vuélveme mis locas inquietudes de ayer! 14

Y la verdad, glotona de sueños insaciable:

-Pobre espíritu enjuto, pobre carne maleable, Alucinada de amor y de luz, Encontrarás el tedio en todo lo invariable, En dolor del anhelo en lo inestable, ¡y hasta después de muerto soportarás tu cruz! 14

Y el Dios vuelve hacia ellas sus pálidas miradas pero se queda mudo, inexorablemente…13

Su ilusión revive al evocar la hermosa ingenuidad de la infancia en su constante soñar con bondad, ternura, belleza que sólo percibe el alma infantil:

Y así la vida toda, llena de perspectivas renovadas sin tregua, con enorme fe lírica en la bondad, en la ternura, en la belleza!...15 ¡Ah mi loca confianza en el bien de la vida, el balbuceo alado de las primeras rimas,15
Y aún le queda embeleso para la mirada de la mujer amada, convertida en categoría de ilusión, de don casi inalcanzable, es a ella a quien canta:

Viene a mí tu recuerdo, y tu recuerdo apresa como un cristal a mi alma rebosante de sueños; tu nombre es una lengua de llamas que me besa; tu suavidad es bálsamo de ideales beleños! 16

Me juzgas simple y ser perversa quieres; estás inerme y no has adivinado que soy una emboscada de deseos! 17

Hay una conciencia pesimista en todos los poemas de este poemario “La locura del otro”, es una convicción melancólica de la inutilidad del entusiasmo en la vida, la felicidad, que el poeta considera absolutamente inalcanzable. Luis Enrique Mármol se “encuentra” en sus poemas con el “otro”, una versión de su mundo, y ese “otro” funciona como árbitro, como amigo confidente, como conciencia de ser, juntos recolectan sueños, divagan, objetan, sufren, cuestionan la existencia; y ellos “el poeta” y él, “el otro” se dan cabida dentro del desorden del mundo, en el turbio desaliento del desconcierto de la vida, en los en su mayoría codiciosos cambios sociales; donde cada rasgo poético deja de ser objeto de lujo verbal y se vuelca en la conciencia del alma:

Los bosques penumbrosos no me sugieren nada nuevo; y me han invadido dolorosas angustias; mi alma es como una casa hoscamente cerrada 11

¿Cuál es el yo recóndito y cuál el fútil, cuál el modelo y cuál la réplica en este inquietante acervo interior? No puede afirmarse, pues en el orden de la conciencia “el poeta y el otro” nacen simultáneamente en un sólo y mismo acto poético.

La dimensión ontológica de su poesía, su léxico conceptual y filosófico, nos recuerdan, las tendencias introspectivas en un camino sin retorno hacia uno mismo, del poeta boliviano José Eduardo Guerra (1893-1943), en su poemario “Estancias”:
“Por donde voy pasando voy dejando / algo que es de mi ser sin ser yo mismo / y me presento al mundo disfrazado / con disfraz de pasión mi escepticismo”, “para vivir es ya muy tarde, / para morir es muy temprano”.

Nos señala el escritor venezolano Rafael Clemente Arráiz: “Pocos, como Luis Enrique Mármol, fueron, ni son, tan viva vena de intimidad derramada hacia la angustia. Fino cerebro inquisidor, mirada profunda y en permanente trance de hallazgo, la sustancia suya es aquella esencial a todo soñador veraz. De la intimidad, su poesía se nutre; poesía dramática, en densos remolinos reflexivos, que, culminantes, lo entregan a la desolación.”

Muere el poeta, tal como lo había presentido en su poema “Canto de ingenuidad” del poemario “La locura del otro”:

Y han pasado los años… y han pasado los sueños, y la Vida ¡la vil! sólo se rinde a golpes… y el alma que ha perdido su quijotismo impávido, en el estremecido reposo del acecho sólo el momento espera para el zarpazo enorme… y ojalá la sorprenda la muerte antes de darlo! 15
(Ah! fue cuando mi ingenuo sentimiento mancharan con mis heridas y las heridas de otro, y un entreabierto lirio que llevaba en el alma no se mustió de golpe, pero tornóse rojo!) 15

Y el libro primigenio, su primer y único poemario “La locura del otro” queda terminado y con él la poesía de Luis Enrique Mármol, de “aquel otro…” que anduvo por entre sueños “loco como la vida”, entre los laberintos de su estro, dejándonos a la intemperie con él, en la antesala de su dolor, en el zaguán de sus tristezas, y… su lector será, un lector-poeta.

Un dolor transparente de mis pupilas rueda, y esta rutina que pugna por ser, tan sólo queda de aquel otro que estaba loco como la vida! 18


Referencias Bibliográficas

Extractos de poemas:

1. “Misantropía”
“El viento que me nombra”. Luis Enrique Mármol. Monte Ávila Editores C.A., 1976.

2. “El apóstol maldito”
“El devenir de la palabra poética”. Vilma Vargas. Venezuela Siglo XX. Universidad Central de Venezuela. 1980.

3. Dedicatorias
4. “Canto de exaltación”
5. “Canto absurdo”
6. “Claro recuerdo”
7. “Incoherencias”
8. “Siempre solo”
9. “Paseo”
10. “Paisajes”
11. “Hoy tengo un ansia…”
12. “Todos iban”
13. “El nuevo evangelio”
14. “Iluso ayer”
15. “Canto de ingenuidad”
16. “Una mujer llena de luz”
17. “Motivos triviales”
18. “Aquel otro…”
“La locura del otro”. Luis Enrique Mármol. 1ª edición. Monte Ávila Editores Latinoamericana, C.A., 2007.
Obra Literaria:
“Pastiches Criollos”. Luis Enrique Mármol. Caracas, Tip. Venezuela, 1924.
“La locura del otro”. Luis Enrique Mármol. Caracas, Lit. y Tip. Vargas, 1929.

jueves, 21 de mayo de 2009

Segundo Congreso Literario Internacional “Por una literatura sin Fronteras”






Revista Internacional de Literatura y Arte “Francachela” y Universidad de Los Lagos

Lugar: Rancagua, Chile
Fecha: 19 al 22 de noviembre de 2009.
Tema central de la convocatoria: “Por una literatura sin fronteras”

Actividades programadas:
-Conferencias literarias a cargo de escritores de renombre; entrevistas orales a escritores participantes; ponencias a cargo de académicos y escritores seleccionados; lecturas y recitales; visitas a lugares históricos de interés; actos hacia la comunidad; publicación de trabajos presentados en el congreso, previa selección.

Requisitos:
1) Pueden participar en el encuentro los académicos y escritores de habla hispana y portuguesa, sea como ponentes, como lectores de su obra literaria, o solamente como observadores. Al final del mismo, se extenderá el respectivo diploma.
2) Todo participante, deberá inscribirse en forma previa y cancelar el arancel respectivo. No se aceptarán inscripciones fuera de plazo. Para inscribir una ponencia, una lectura o registrarse sólo como observador, el plazo máximo es el 30 de septiembre de 2009.
3) Para someter una ponencia es necesario enviar al Comité Organizador del encuentro un abstract (resumen) de no más de 20 líneas, referido a alguno de los temas relacionados con la convocatoria, agregándose un breve currículo esencial del expositor. El Comité seleccionará un máximo definido de ponencias, que serán expuestas durante el encuentro, para lo cual se otorgarán 20 minutos a cada expositor. Las ponencias no aceptadas no serán devueltas. De entre las ponencias efectivamente expuestas, el mismo Comité hará una selección de las que serán publicadas posteriormente.
4) Las lecturas durarán 10 minutos y una selección de ellas se incorporará a la publicación de las ponencias del encuentro.
5) Los aranceles para participar en el congreso serán los siguientes, expresados en dólares norteamericanos:
Ponentes y lectores: US$ 80
Observadores: US$ 40
6) Inscripciones, remisión de ponencias, envío de comprobantes de depósito, consultas: francachelachile@gmail.com;mastudillopizarro@gmail.com; caranguizz@gmail.com.
7) El alojamiento (en habitación doble) y la alimentación durante el congreso serán gratuitos para los primeros 40 inscritos.


TEMARIO PARA PONENCIAS

1.- La ignorancia del otro: exigencia del subdesarrollo cultural
2.- El imperialismo cultural
3.- Estado actual de la literatura latinoamericana a la luz de la influencia externa.
4.- Estado actual de la plástica latinoamericana en la perspectiva de la globalización
5.- Autores hispanoamericanos proclives a la superación de las fronteras.
6.- Globalización y marketing: las nuevas fronteras del arte.
7.- La solidaridad como requisito del arte.
8.- El egocentrismo en la literatura: ¿individualismo o exigencia del impulso creativo?
9.- Intertextualidad en el discurso literario sobre la solidaridad.
10.- Informática e Internet; herramientas para la difusión del arte.
11.- La construcción de las diferencias desde la fraternidad del arte.
12.- La literatura como expresión de la fraternidad del arte.

Temas conexos:
1.- Los premios nacionales de literatura omitidos: derroteros de la impotencia.
2.- Publicar o no publicar: that is the question.
3.- Control del arte: ¿necesidad social o imperativo de los gobiernos?
4.- Experiencias hispanomericanas sobre la falta de libertad de la literatura.
5.- El humor en la literatura como liberación de las cadenas del arte.
6.- La regeneración del canon: la nueva poesía morena.

Nota: Se aceptarán otros temas relacionados, aunque no figuren en el precedente listado, si a juicio del Comité Organizador representan un aporte a la discusión y análisis pretendidos.



Comité Organizador:
Lic. Carlos Aranguiz Zúñiga (Chile)
Coordinador General Proyecto Francachela
Presidente del Congreso

Lic. Mauricio Astudillo Pizarro (Chile)
Director Equipo Francachela- Chile
Secretario General del Congreso

Comité de Honor:
Mg. Bruno Cárdenas Maragaño (Chile)
Secretario General Universidad de Los Lagos

Lic. José Ezequiel Kameniecki (Argentina)
Director Editorial Francachela

Lic. Norma Pérez Martin (Argentina)
Directora Equipo Francachela-Argentina

Lic. Cyl Gallindo (Brasil)
Director Equipo Francachela-Brasil

Dra. Sara Vanégas Cobeña (Ecuador)
Directora Equipo Francachela-Ecuador

lunes, 18 de mayo de 2009

Homenaje a Benedetti en el Cuervo TV




http://worldtv.com/cuervo_tv/

“Bibliotecas integradas” en Argentina




Tengo el orgullo y beneplácito de comunicarles que la ACADEMIA NACIONAL DE EDUCACION de la República Argentina ha aprobado uno de nuestros programas; "Bibliotecas Integradas" de cuya información adicional pueden proveerse en http://bibliotecasenred.com.ar

Reciban Uds. un cálido y fuerte abrazo desde Argentina
Les saluda cordialmente:
Alberto Euros
Fundador y Representante Legal de Grupo Ape y programa "Bibliotecas Integradas"

Muere Mario Benedetti después de una larga vida de lucha contra la adversidad y en defensa de la alegría




Murió Mario Benedetti. El poeta resistente, que vivió el exilio y la enfermedad (un asma pertinaz, obsesiva) le fueron rompiendo, pero él se mantuvo siempre "en defensa de la alegría". Finalmente, una agonía causada por un fallo intestinal, que hizo deprimentes sus últimos días, le rompieron del todo, y murió ayer a los 88 años, en su tierra, Montevideo. Nació en Paso de los Toros, pero esta urbe que parece un microcosmos literario fue el lugar al que volvió siempre, de todos los exilios. Era al final (y esta expresión la acuñó él) un desexiliado. Pero su alma sufrió las heridas de todos los exilios.

Su muerte se produjo semanas después de su última hospitalización por fallos multiorgánicos que al final le cegaron el humor y la vida; pero había empezado a morir mucho antes; hace tres años falleció su mujer, Luz, con la que vivió toda la vida, en la libertad y en el destierro; él creyó siempre que la enfermedad de Luz, que se olvidaba de apagar las luces de la casa, en Madrid, era una simple distracción, e incluso le compró artilugios con los que dominar las consecuencias de su sordera. El poeta del compromiso, del amor y de la alegría, sintió luego que, en efecto, esas ausencias eran debidas a un alzheimer que inundó la casa de desolación y de huida.

Se fue con ella, de nuevo, a Montevideo, y allí la cuidó hasta que finalmente le dejó del todo. Y le dejó malherido. Benedetti tuvo algunos momentos de alegría después, como cuando Hortensia Campanella, su biógrafa última, le entregó el manuscrito en el que se condensa la vida entera del escritor que nos ha dejado. Él ironizó ante tanto papel, y delante de Ariel, su fiel ayudante, dijo: "¿Tanto he hecho?"

Pero su alma estaba herida; seguía escribiendo, poemas, haikus, animado por su editor de poemas, Chus Visor; tenía la casa llena de literatura; en un tiempo él fue política, enteramente, sus poemas estaban al servicio de la rabia que le produjeron las dictaduras del sur, la suya, la uruguaya, que le persiguió a muerte, y la argentina, que fue cómplice de aquella y también quiso matarle. Mató a un amigo suyo, el líder político Zelmar Michelini, y esta muerte fue un símbolo de las muertes que hubo antes y después en la vida acosada de hombres como él. Luz fue su bastón. Y Palma y Cuba y Lima sus lugares de exilio; a los tres les guardó siempre gratitud; fue un gran defensor de la Cuba de Fidel, por eso mismo, pero jamás utilizó esa afinidad para discutir, en los últimos tiempos sobre todo, lo que en esa revolución que él quiso se fue torciendo.

Era un hombre cordial, enteramente, pero era un tímido absoluto. Los que le conocieron en España le recuerda, por ejemplo, en la Feria del Libro de Madrid, puntilloso, anotando con palotes los libros que firmaba; y le recuerdan rechazando el pescado con espinas y en general las tonterías; era un conversador tranquilo; llegaba a los sitios con su maletita marrón gastada, y dentro llevaba siempre poemas o cartas, en esos momentos en que cumplía compromisos parecía a la vez el escolar que fue y también el oficinista.

Su apariencia era la de un juez de paz, pero nunca hubo paz dentro de su alma, ni siquiera cuando se le vio feliz, con sus manos a la espalda, con su mirada desvaída por las lentillas, con su bigote largo e invariable a lo largo de una vida en la tantos se enamoraron al tiempo que recitaban sus poemas o escuchaban las canciones que hicieron con sus versos su paisano Daniel Viglietti y el catalán Joan Manuel Serrat. Con Viglietti tiene una anécdota que se parece a algunas de las que le convertían también en un escolar huidizo al que le asustaba la fama, al tiempo que le agradaba que algunos, ante sus recitales multitudinarios, le dijeran que parecía una estrella de rock.

Hubiera sido incapaz de cantar, pero un día se encontró con Viglietti en París, en un aeropuerto, y Daniel le dijo a Mario: "Estoy haciendo música para sus poemas". "Y yo estoy haciendo poemas". Entonces el poeta se quedó pensando, y añadió, riendo como reía, como para no molestar: "Tenemos que hacer algo con esta casualidad". De esa casualidad nacieron conciertos, libros; eran como dos en la carretera; cuando vimos a Viglietti en Montevideo, en el entierro de Idea Vilariño, a mediados de abril, la gran amiga generacional de Mario, el cantante nos dijo: "Y lo de Mario. Estamos tan mal, y vamos aún a lo peor".

Se apaga la voz de su compañero, pero quedan la voz de las canciones.

Montevideo fue su último sitio, y fue casi el primero. Su largo recorrido por la vida conoció una interrupción terrible, cuando los médicos le detectaron tumores que aconsejaron operación, en el Hospital XII de Octubre de Madrid. Allí le atendió, entre otros, el doctor José Toledo, que le conocía, y todo el mundo se desvivió por él como si no fuera tan solo un enfermo sino un padre, o un hermano, el hombre que había iluminado con sus versos (de amor, de política, de tierra, de aire) la vida de cualquiera. Un día, poseído por el dramatismo al que a veces lo llevó su pesimismo, el que también está en sus poemas, y en sus narraciones, Mario decidió abandonarse.

Como hubiera dicho Idea, que le precedió en la muerte, empezó a decir para qué. Detrás de esa decisión de no seguir hay algunos versos, como estos: "Me he ido quedando sin mis escogidos/ los me dieron vida/aliento/paso/ de soledad con su llamita tenue/ y el olfato para reconocer/ cuánta poesía era de madera/ y crecía en nosotros sin saberlo/ Me he quedado sin proust y sin vallejo/ sin quiroga ni onetti ni pessoa/ ni pavese ni walsh ni paco urondo/ sin eliseo diego sin alberti/ sin felisberto hernández sin neruda/ se fueron despacito en fila india".

En ese clima de desolación en el que lo pusieron la enfermedad y su porvenir Mario descuidó su aspecto, dejó de afeitarse, y alguien le dijo, una madrugada: "Así no puedes estar. Tú eres guapo, un hombre así parece enfermo. Ya no lo estás". Le bastó. Al día siguiente se rasuró del todo, se puso de limpio, y cuando este amigo le visitó otra vez y se hizo el distraído sobre su nuevo aspecto, el viejo poeta revivido le llamó la atención y le dijo:

-¿No te has fijado que hoy sí me afeité?

Era un hombre insobornable, el más comprometido de su tiempo. Su muerte deja en silencio mustio su época, su ejemplo y la raíz de sus versos. Pero los muchos que le cantan no lo dejarán, como él decía del verdadero amor, en lo oscuro.

El país

jueves, 14 de mayo de 2009

Venezuela emprende un plan de lectura para fomentar el "socialismo del siglo XXI" - El Gobierno elige un centenar de títulos, entre ellos los discurso





MAYE PRIMERA - Caracas - El País, 14/05/2009



El Gobierno venezolano ha hecho correr mucha tinta en los últimos cinco años para llenar de nuevos libros la "sección ideológica" de las bibliotecas públicas del país. Ahora, con las estanterías completas y habiendo concluido el programa de alfabetización, el presidente Hugo Chávez pone en marcha el Plan Revolucionario de Lectura (PRL) para "reafirmar los valores conducentes a la consolidación del hombre nuevo y la mujer nueva, como base para la construcción de la patria socialista", "desmontar el imaginario del capitalismo" y "recontextualizar la historia", según el Ministerio de Cultura.

"Leer, leer y leer, consigna de todos los días. Lectura para la conciencia", dijo Chávez al anunciar el lanzamiento del proyecto desde la nueva sede de la Galería de Arte Nacional y ante un auditorio de niños vestidos con delantales rojos con letras blancas que decían: "Cultura, corazón adentro / misión socialista". "Tenemos que inyectarle a la contrarrevolución todos los días una dosis de liberación a través de la lectura", añadió. El PRL ha sido diseñado, según el mandatario, para generar "un acto colectivo orientado a fomentar el socialismo".

Las bibliotecas han sido rápidamente equipadas con ejemplares de El socialismo venezolano y el partido que lo impulsará, un libro escrito por el ministro de Finanzas, Alí Rodríguez, y el vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela, Alberto Müller Rojas. También con títulos como ¿Por qué soy chavista?, del ex ministro del Poder Popular para la Cultura Farruco Sesto, e Ideas cristianas y otros aportes al debate socialista, que reúne extractos de los discursos de Hugo Chávez en torno al tema de la condición socialista de Jesucristo.

Che Guevara

En la selección tampoco faltarán tomos sobre el pensamiento del Che Guevara y el Manifiesto comunista. ¿Es un proyecto ideológico? "Sí que lo es", dice sin rubor Edgar Páez, representante de la Oficina Nacional del Plan Revolucionario de Lectura, con la convicción de que hasta las recetas de cocina guardan entre sus líneas un mensaje ideológico. "Ha habido una declaración explícita del comandante-presidente en el propio acto de lanzamiento, cuando advirtió que se trata de un plan de formación, y todo plan de lectura es un proyecto de formación ideológica", sostiene Páez en una entrevista publicada por el semanario Todos Adentro, que edita el Ministerio de Cultura. Una de las preocupaciones, dice Páez, es que "los niños están siendo formados con libros que aún llaman descubrimiento a la invasión del Imperio español u otros eufemismos que buscan endulzar el genocidio de los pueblos originarios. Nosotros queremos, como parte de este plan, comenzar a llamar a las cosas por su nombre".

El PRL, al menos en su primera etapa, está dirigido a los adultos agrupados en las organizaciones vecinales, obreras y estudiantiles creadas por el Gobierno como base social de su proyecto político: a los Consejos Comunales, a las Empresas de Producción Social, a las Aldeas Universitarias. Luego vendrá el turno de los "colectivos neoalfabetizados" de las escuelas y los hospitales. Hace casi cuatro años, en octubre de 2005, el Gobierno declaró al país como "territorio libre de analfabetismo", al anunciar los resultados de la Misión Robinson, el programa de alfabetización puesto en marcha en 2003 con la cooperación del Gobierno cubano y antecesor del PRL. Hasta 2001, la media nacional de analfabetismo era del 9% entre los venezolanos mayores de 15 años. Entre 2003 y 2005, esa tasa se redujo al 6%, según los datos oficiales.

La aplicación del PRL tiene un cronograma muy concreto. Luisa, que es presidenta de un consejo comunal de una barriada popular del Estado de Carabobo, ya recibió instrucciones de cómo organizar a su primer grupo de lectura y qué títulos, de los que le han dado como referencia obligada, les corresponde leer en cada etapa. "Primero viene el momento de la selección y organización de los grupos, en el que debemos atraer a la gente hacia la lectura con libros como las Cartas de amor de Manuela Sáenz a Simón Bolívar, para que le agarren el gusto al asunto y no se aburran. Después es que viene el trabajo ideológico como tal y la división en escuadras".

Las Escuadras Revolucionarias de Lectura serán, según las instrucciones repartidas por el Ministerio de Cultura entre los consejos comunales, "la unidad básica de organización comunitaria y funcionarán como grupos de lectura en los que la selección del material bibliográfico estará definida ideológicamente, dado el contexto político y los objetivos del plan". A ellas, ordena el Ministerio, les corresponde desarrollar la etapa "de consolidación de la lectura para el pensamiento crítico y revolucionario".

Aparte de los libros antes mencionados para reforzar el "socialismo del siglo XXI" bolivariano, el Gobierno promoverá la lectura de un centenar de obras de autores venezolanos y extranjeros editadas en el país y repartidas en forma gratuita. Hasta el momento, el Gobierno sólo ha ofrecido los nombres de una decena de libros. Entre ellos aparecen Inventamos o erramos, escrita en el siglo XIX por Simón Rodríguez, maestro de Simón Bolívar, y algunos textos que fueron objeto de culto entre la izquierda venezolana de los sesenta y setenta, como Venezuela violenta, de Orlando Araujo, y Teoría de la ideología, de Ludovico Silva. También se incluyen otros libros menos célebres y más recientes, como Dictadura mediática, de Luis Britto García; Discursos de Chávez, de Leonardo Ruiz; Che, comandante del Alba, de Modaira Rubio, y El código Chávez, de Eva Golinger.

Restricciones a la entrada de libros

Las editoriales privadas que operan en Venezuela no se explican cómo el Gobierno podrá desarrollar un verdadero plan para incentivar la lectura cuando ha impuesto restricciones cada vez más férreas para la importación de libros a través del control de cambio de moneda que rige desde 2003.

Para lograr la concesión de dólares preferenciales para pagar las importaciones -a un cambio de 2,5 bolívares por dólar-, las editoriales deben primero tramitar un certificado de no producción y enviar una lista de los títulos que desean importar al Ministerio de Industria y Comercio. El organismo aprobará la petición sólo en el caso de que se demuestre que esos títulos no se editan en el país o que otros autores locales no han trabajado la misma temática.

"Es el único país del mundo en el que hay este tipo de restricciones para importar libros", cuenta Víctor García, director comercial de la editorial Random House Mondadori. "En el último año, Venezuela se ha privado de miles de novedades de la industria editorial del mundo. Incluso, muchos libros de izquierda que al Gobierno le interesaría tener aquí para el desarrollo de su mismo plan no llegan. Y no se van a poder editar acá, porque también hay restricciones para la importación de papel, tintas y repuestos de maquinarias", añade.

Saltarse las normas para conseguir los dólares no es una opción. Las editoriales que lo intenten en el mercado paralelo de divisas -donde el tipo de cambio triplica al oficial- corren el riesgo de ser sancionadas con multas o con penas de prisión de tres a siete años para los autores de la operación.

miércoles, 13 de mayo de 2009

Cuatro concursos



I CONCURSO DE RELATOS DE "EL ARTE DE ESCRIBIR"

El arte de escribir convoca el I Concurso de Relatos. Podrán participar todas las personas que lo deseen, sin distinción de edad, sexo o nacionalidad. Todos los trabajos deben ser inéditos, no haber sido premiados en ningún otro concurso, estar escritos en lengua castellana y de género libre. Cada autor podrá participar con una sola obra, sin límite mínimo de extensión y un máximo de 15 folios. Todos los trabajos han de estar mecanografiados con fuente a 12 puntos, doble espacio y a una sola cara. Los relatos con el nombre del autor y su correo electrónico, deberán enviarse a rmanzanares14@gmail.com. El plazo de recepción de los trabajos comenzará cada 1 de enero y finalizará el 1 de junio. La decisión del jurado se hará pública el 30 de junio y el 30 de diciembre. De entre todos los participantes, serán escogidos 5 finalistas, entre los que será elegido el ganador. El trabajo ganador se publicará en la web de El Arte de Escribir durante 6 meses y recibirá un certificado de 1º premio además de un taller gratis a elegir.

Mayor información: infoelartedeescribir@hispavista.com

XIX Premio Internacional de novela “Luis Berenguer”

La Fundación Municipal de Cultura del Excmo. e Ilmo. Ayuntamiento de San Fernando (Cádiz) y Algaida Editores (Grupo Anaya, S.A.), con el patrocinio de Fundación UNICAJA, convocan el XIX Premio Internacional de novela “Luis Berenguer”, dotado con 24.000 euros y la edición de la obra, de acuerdo con las siguientes
B A S E S: Las obras presentadas deberán ser siempre originales e inéditas, y su extensión no podrá ser superior a 400 folios ni inferior a 180, mecanografiados a doble espacio y por una sola cara. Las obras deberán ser enviadas por triplicado, debidamente encuadernadas o cosidas, a Fundación Municipal de Cultura, c/ Gravina número 30, 11100 San Fernando (Cádiz-España), únicamente por correo certificado o agencia de transportes, no admitiéndose las que se entreguen de cualquier otra forma distinta a las especificadas en las presentes bases. En el sobre se indicará “XIX Premio Internacional de novela Luis Berenguer”. Cada original y copias irán firmadas con seudónimo, acompañándose el envío de un sobre cerrado, con el mismo seudónimo, cuyo interior contendrá la identidad del autor y forma de contacto. La temática de la obra será de libre elección del autor. El premio está dotado con VEINTICUATRO MIL EUROS, aplicándose sobre esta cantidad la retención fiscal legalmente establecida, y la edición de la obra ganadora. La novela premiada será editada por la Fundación Municipal de Cultura a través de Algaida Editores, según el acuerdo marco suscrito al efecto, quien asume el reconocimiento y aceptación del derecho en exclusiva de efectuar una primera edición con un mínimo de mil ejemplares, suscribiendo el autor de la misma el contrato de edición con la firma editorial. El plazo de presentación de trabajos finaliza el día 15 de junio de 2009.

XXVI Premio Unicaja de artículos periodísticos

Podrán concurrir al mismo los artículos publicados por vez primera en prensa nacional, internacional y digital, redactados en lengua castellana y publicados entre el 15 de septiembre de 2007 y el 15 de septiembre de 2008, ambos inclusive. El premio está dotado con SEIS MIL euros y un busto del prestigioso escultor Miguel Berrocal para el ganador. El Jurado podrá establecer un accésit dotado con DOS MIL euros. Ambas cantidades estarán sujetas a retención del IRPF. Cada autor podrá presentar un máximo de dos artículos por triplicado. A cada uno de ellos se le adjuntaría los siguientes datos: título, fecha y periódico o revista donde hubiese aparecido. Asimismo deberá indicarse los datos personales del concursante (nombre, apellidos, DNI, domicilio y teléfono) y un breve currículum. Todo ello será enviado a Fundación Unicaja, Plaza de San Agustín, nº 3, 11004 Cádiz, indicando en el sobre XXVI Premio Unicaja de artículos periodísticos. A partir de la fecha de esta convocatoria, queda abierto el plazo de admisión de trabajos, que finalizará el 30 de junio de 2009.

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Concurso de Relatos “Víctor Chamorro”

Podrán presentarse todas las personas que lo deseen con obras escritas en castellano. Podrá presentarse un único relato por autor. Los originales, de tema libre, serán inéditos y no habrán sido presentados a ningún otro concurso. Los originales se presentarán mecanografiados a dos espacios por cuadruplicado y por una sola cara, con una extensión máxima de 12 folios en tipografía “Times New Roman” o “Courier”, cuerpo 12 en soporte papel. El plazo de admisión de los trabajos concluye a las 14 h. del próximo 17 de julio de 2009. En el sobre deberá constar “CONCURSO VICTOR CHAMORRO”. Los trabajos presentados bajo sistema de plica, se incluirán en el sobre bajo un lema o seudónimo que también figurará en el sobre cerrado en cuyo interior se hará constar: nombre, apellidos, dirección, teléfono del participante y dirección e-mail activa y operativa para poder contactar con ellos en caso de resultar premiados. Opcionalmente se incluirá una breve reseña bio-bibliográfica. Los trabajos en soporte papel se remitirán a la siguiente dirección postal
Biblioteca Pública “Agustín Arrojo Muñoz”.
C/ Asensio Neila, 5. CP. 10700 – HERVÁS. Se establece una única categoría con los siguientes premios: 400 € 2º 200 € 3º 100 €