El posgrado de Castalia.
Naudy Henrique Lucena
Dedicado a Gerardo Cedeño Fermin
( Fragmento de una novela inédita)
Castalia, llamada provincia pedagógica, escuelas selectivas, un sistema de tamiz inteligente y elástico, a través del cual la dirección, consejo de estudio, formado por los representantes de un orden, elige y educa a los mejores dotados de todas les regiones para el renuevo. Herman Hesse.
De origen. Castalia, antes de ser la madraza/ Universidad que ayer nomas se conocía, se inició como una comunidad hermética de meditación que no admitía espurios, bastardos, de sospechoso linaje. Fundada por un monje benedictino fra. Gerardus Cedeño de abbeville, un filósofo averroísta severo, con una vasta cultura comprensiva, quien sustentaba su creer en las tres fases de la espiral del conocimiento dejado a la humanidad como legado de aquel sabio beduino; a saber: la aprehensión, el juicio y el razonamiento.
Tres dimensiones viables del deseo(cognitivo) donde van los propósitos antes de ser proyectos, planes, ideales, que, una vez llevados a la realidad; estas dimensiones se trasladan como trasfondo en la misma y se deslizan de manera transversal en toda causa y efecto del ciclo que inician antes de hacerse sustancia tiempo y caen todas en el gran juego del abalorio de la recurrencia infinita de donde regresan al deseo.
El abad regens no tenía otro interés sino el de encontrar el límite entre ese saber y el creer; entre la piedad y el conocimiento experimental. Sus discípulas castalias afables cordiales, provenían de las elites más selectas y de mayor alcurnia con elevados plumajes y con las más altas calificaciones y probabilidades de éxito. Indudablemente que estaban predestinados por el sistema para el relevo y la toma del poder. De ese espíritu salían los empresarios, la gente de negocio, los profesores que profesan, las corporaciones, los industriales y la sociedad del futuro; en esos tiempos se sentía llegar la prosperidad como un aguacero.
En la castalia regenteada por aquel santo se tenía una visión empresarial de un mundo pedagógico basados en los principios liberales de calidad y eficiencia propuestos por Edwars Deming(1900-1993) donde la libertad, la confraternidad y la igualdad, eran elementos místicos que entraban permanentemente en un ciclo en el cual para obtener mejores resultados con sus productos se debía planificar, ejecutar, verificar y disponer de vastos planes de acción, y para ello, el sujeto que entrara al ciclo, tenía que ser reeducado y vaciado del saber poco ortodoxo y silvestre que traía de las masas.
La castalia era una empresa, no con chimeneas, pero si como una unidad cuyo producto básico era el componente humano, la mente, el alma de todos aquellos que la tuvieran al alcance, para capacitarlos, entrenarlo y conducirlos a un orden que sólo “nosotros, el sistema social” requiere y da, para poder prepararlos a recibir los beneficios de la eudaimonia del gobierno mundial único y absoluto.
Claro que todo ideal tiene su contra ideal y al ascenso al desarrollo no iba a ser tan expedito y gratis, alguien tenía que pagarlo, y allí estaba la clase C, el modelo pobre, pobre, cuyo producto era precisamente la pobreza, mientras por un lado se levantaba la pirámide del desarrollo; ella crecía hacía abajo. La mirada escrutadora del abad de la castalia presentía su destino al ver aquella contradicción estaba triste con su visión de futuro.
__Como era posible_ decía a su compañera gema, una piedra preciosa que siempre le acompañaba__ que después de tanto esfuerzo no hemos avanzado nada, porque lo que para nosotros es arriba para ellos es abajo.
__Tal vez __ respondió gema brillando un poco_ hay que llevarlos a los abismos, aunque tengan que sufrir un poco, tener escasez y adaptarse a las sanciones que le lleguen; a ver si se transforman en esos pececitos planos y dientudos de las profundidades del océano y saquen a relucir de una vez la lamparita que llevan incrustada en la cabeza.
Quizá por eso no había dragones; ni damas ni san Bernardo en los escudos y los emblemas de la castalia; su simbología era otra, y esto vale la pena recordarlo; era la imagen de la campana de Gauss. Un buen observador podría percatarse de que la tal campana es el mismo gorro que usaba el médico de la pintura del Bosco para la extracción de la piedra filosofal de la cabeza del loco.
La experiencia de One. A él le tocó estudiar su posgrado en la época de mayor control de calidad del saber, bajo la vigilancia y el pensamiento averroísta que esperaba la llegada inminente de un gobierno mundial único.
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