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domingo, 28 de junio de 2015

"Filos", poemario de Pablo Dema: una propuesta diferente


Por Luis Benítez

Pablo Dema nació en General Cabrera, provincia de Córdoba, Argentina, en 1979. Publicó tres libros de cuentos: Fotos (2005), Si nada permanece (2007) y Hoteles (2010) y la novela De piedra o de fuego (2009). Integra los volúmenes colectivos Diez bajistas. Antología de la nueva narrativa cordobesa (Alejo Carbonell Comp., Editorial Universitaria Villa María) y Es lo que hay. Antología de la nueva narrativa en Córdoba (Lilia Lardone Comp., Babel Editora).
Su última entrega, el poemario Filos (ISBN: 978-987-559-255-1), fue publicado en Buenos Aires por el sello Ediciones del Dock (ver: https://es-la.facebook.com/EdicionesDelDock), dentro de su colección de poesía “El Pez Náufrago”.

Breve pero conciso, Filos, de Pablo Dema, posee una fuerte impronta narrativa (recordemos que el autor también cultiva esta categoría literaria), corroborando, por una parte, el borroso límite actual entre géneros, así como la destreza del autor para contar hechos y circunstancias desde su propia sensibilidad, mostrándose tan distante de la concreta prosa como de lo que se da en llamar “poemas en prosa”. La conciencia de lo poético en Pablo Dema va más allá de las formalidades de género, pues sabe introducir al lector en el meollo de una visión inefable –terreno por lo habitual estrictamente abordado por la poesía- haciendo buen uso de lo que aparentemente está contando: una historia breve, una instancia situada en lo temporal y espacial, para proyectarnos hacia otras realidades donde el hecho exterior establece nexos palpables con el universo propio del autor. Así, a lo largo de Filos, empleando imágenes directas y un lenguaje engañosamente simple, sutilmente Dema desliza las claves que le permiten al lector acceder a otras posibilidades del texto. Sin abusar del minimalismo que tantos estragos ha hecho antes en la poesía argentina, por mal leído y peor interpretado, Dema combina en sus versos lo mejor de una y otra ribera –lo real y lo imaginario, así como lo objetivo y lo sensible- para darnos un poemario sólido y bien vertebrado, con una estructura que sale airosa después de varias relecturas, confirmando las llamativas posibilidades del estilo que ha elegido. Un autor para seguir leyendo, en su progreso dentro de una variante del abordaje poético que configura una propuesta original e interesante.



ASÍ ESCRIBE PABLO DEMA

En el aire

Nos contaste que en Nantes
una chica te sirvió un crêpe de naranja.
Cuando lo dejó sobre la mesa,
le acercó una chispa con su encendedor
y la golosina ardió un instante ante tus ojos.
Brillaba, comenzando a derramarse, el almíbar tibio.
Fue tan hermoso, dijiste,
que no pude contener las lágrimas.

Estabas solo.
Tu esposa en un continente,
tu madre enferma en otro
y tu padre ya en ninguno.

En los días que compartimos
varias veces hablaste de la soledad.
Al despedirnos nos dimos un abrazo
y dijiste la palabra amigo.

A todo esto lo escribo en el aire,
ese lugar donde las cosas se vuelven
más intensas, más hermosas, más frágiles.

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Nacimiento

para Ana y Eva

Dos corazones
del tamaño de una almendra
imitan, en su latido,
el sonido de la nieve
cayendo sobre un lago nocturno.

Lo que acontece en secreto
siempre adquiere el ropaje del milagro,
como un paisaje nevado
descubierto en la mañana
como las dos almendras rosadas
titilando calladas en la noche.

Lo demás,
las cosas, el mundo, nosotros,
¿cómo saldremos del asombro
de sentirnos engendrados por lo que nace?
El universo confluye, de repente,
en esa doble hendija de luz
que son las recién nacidas;
y todo lo que de ellas viene, a su vez,
queda teñido del brillo inaugural
todavía difuso pero esplendoroso
de su mirada.

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