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sábado, 26 de febrero de 2011

SOBRE LA EDUCACIÓN





José Alberto Medina Molero

“Grande o pequeño, todo
hombre es poeta si sabe ver
el ideal más allá de sus actos”.
Henrik Ibsen


En una entrega anterior comentaba la importancia que el tema de la transformación educativa tiene para el grupo político, cuyo norte sea rescatar al país de muchas décadas perdidas, lapsos estériles en los cuales no pudimos avanzar en la consolidación de un verdadero desarrollo nacional, en armonía y con justicia social. Este aspecto, observado por la totalidad de los países emergentes, es vital y constituye la diferencia entre lograr los objetivos o quedarse en la cuneta de la historia.

Una honda transformación de este tipo necesariamente debe tocar todos los grados de la cadena educativa, desde el preescolar, desde donde debe comenzarse a impartir formación ciudadana, hasta los estudios de tercer, cuarto y quinto nivel universitario. Se requiere repensar todo el proceso y a la par formar los docentes para tales desafíos. Se trata de una audaz y concienzuda reingeniería de nuestra educación privada y pública. Pongamos, por ejemplo, el caso del bachillerato donde se forman estudiantes con poca o ninguna capacidad crítica, segmento de la educación donde el alumno no elabora ensayos sobre determinados tópicos, privándose del ejercicio de razonar con agudeza y coherencia, limitándose las más de las veces a “cortar y “pegar” desde la internet para elaborar sus monografías. De igual modo, en estas instancias se aprenden mecánicamente fórmulas y ecuaciones, por ejemplo las de segundo grado, sin que se enseñen las aplicaciones de éstas o la interpretación de sus diversas soluciones en el mundo real.

Tampoco es propicio este nivel intermedio de educación para estimular la creatividad en la resolución de situaciones-problema, ni se propende a crear en el joven el interés, la curiosidad, por complementar sus conocimientos y nociones por su cuenta. Las olimpiadas en las ciencias exactas quedan para algunas elites de muchachos y no logran permear con su desafío intelectual al resto del alumnado, a los que se les imparte las asignaturas en forma que a la mayoría les parece tediosa y poco productiva. ¿El resultado? Cuando se ingresa al nivel universitario se sufre una especie de naufragio, un descalabro que en ocasiones supone la frustración de la carrera o un largo periplo para poder ajustarse a las nuevas exigencias. En suma, se hace perentorio que en un plan tan vasto como éste se definan muy bien los objetivos a alcanzar a la salida de cada nivel educativo, las estrategias metodológicas para lograrlo, así como el perfil requerido en el docente.

En nuestro caso específico la tarea es doblemente ardua, puesto que además de realizar este esfuerzo, digamos tradicional, en búsqueda de una excelente calidad del sistema educativo, nos toca dar otro gran salto: el incorporarnos de pleno a las nuevas tendencias de la educación en los países exitosos del mundo actual. Estas nuevas tendencias, al decir del periodista y consultor, Thomas Friedman (3 veces ganador del Premio Pulitzer) dividen a los países en dos clases, aboliendo el viejo modelo de países desarrollados y subdesarrollados, a saber: Paicc (Países de alta imaginación y capacidades creativas) y Pbicc (Países de baja imaginación y capacidades creativas). Los países son más exitosos en la medida en la que son capaces de generar ideas originales y plasmarlas en un mayor número de patentes y empresas nuevas.

El reto es inmenso para Venezuela ya que requiere quemar con eficiencia ambas etapas y hacerlo en plazos de tiempo relativamente razonables. Tenemos los recursos humanos y materiales, y sólo faltaría esa ignición, esa fuerza motriz, desde el Estado para desplegar, con viento a favor, las velas del progreso. Es obvio que un plan de esta naturaleza no es de resultados inmediatos, pero habría que comenzarlo e ir ajustándolo en forma periódica.

¿Tendremos, alguna vez, la oportunidad de disfrutar de la implantación de un sistema educativo como el que merecemos? ¿Habrá la suficiente voluntad para intentar una transformación de estas dimensiones en beneficio de todos los venezolanos? ¿Estarán estas inquietudes y esta visión en la agenda de algún grupo?

Hay muchas incógnitas a despejar y un camino a recorrer hacia un mejor futuro para todos.

jamedina11@gmail.com

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