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martes, 31 de julio de 2012

Mais educação, mais leitura




Por Luiz Carlos Amorim – Escritor – Http://www.prosapoesiaecia.xpg.com.br

Verificando os resultados de estudo feito pela Fundação Instituto Nacional de Pesquisas Econômicas de São Paulo, encomendado pela Câmara Brasileira do Livro, fiquei até um pouco feliz: o brasileiro comprou mais livros nos anos mais recentes. Foram quase 470 milhões de unidades vendidas, só em 2011. Esse número configura um aumento de 7,2% em relação ao ano anterior.
Segundo o estudo, houve aumento de vendas nas livrarias, coisa que vinha diminuindo nos últimos anos, pois não é mais só nesse lugar específico que encontramos livros para compra. Atualmente é comum encontrarmos livros em bancas de jornais e revistas e em supermercados, além de existir a opção de compra pela internet, onde existem várias livrarias virtuais, com a comodidade de recebermos o produto em casa.

Mas a notícia mais alvissareira do tal estudo é que os jovens e as crianças são os maiores consumidores de livros, atualmente. Isso significa que os leitores em formação estão lendo mais. O que pode melhorar o número de brasileiros que lê, no futuro, pois eles poderão passar esse gosto pelos livros, esse bom hábito da leitura para seus filhos.
É bem verdade que o fato de levarem clássicos da literatura infanto-juvenil para as telas dos cinemas tem colaborado muito para que os espectadores se interessem em ler a obra que originou o filme. Esse incentivo à leitura é sempre bem-vindo.

A novidade é que os livros eletrônicos – e-books – foram incluídos na pesquisa, desta vez. Nessa modalidade, foram lançados cinquenta e oito mil títulos em 2011. E esse número deve aumentar neste ano. Não foi computado o número de livros eletrônicos vendidos, mas o panorama da leitura vai se modificando, lentamente. A revolução tecnológica vai sendo incorporada ao livro.
Infelizmente, a educação brasileira está cada vez mais deficiente e isso influi, é claro, no índice de leitura dos brasileiros: apenas 35% das pessoas com ensino médio completo podem ser consideradas plenamente alfabetizadas e 38% dos brasileiros com formação superior têm nível suficiente em leitura e escrita. Este, infelizmente, é o resultado do Indicador do Alfabetismo Funcional 2011-2012. Segundo ele, apenas 26% da população brasileira pode ser considerada plenamente alfabetizada.

Tomando conhecimento desses números, não pude deixar de me lembrar deles quando vi, nesta semana, numa grande revista semanal, sete páginas de publicidade do governo, falando da qualidade da escola pública no Brasil. “Toda escola pública pode ser uma boa escola”. O certo não deveria ser “Toda escola pública DEVE uma boa escola”? “Toda escola pública pode ter uma biblioteca”. E eu corrijo de novo: toda escola pública DEVE ter uma biblioteca. Com livros, com bibliotecários, com um lugar apropriado. E assim por diante, a publicidade afirma que as escolas “podem” ter equipamentos digitais, transporte escolar, quadras esportivas, educação de tempo integral. E eu insisto: as escolas públicas DEVEM ter tudo isso.

Espero que venham a ter, para que se resgate a educação de qualidade neste país e para que tenhamos, assim, jovens realmente alfabetizados, que saibam ler e escrever, para que possam gostar de ler. Perdoem a redundância, que eu prefiro chamar de ênfase.
**********************


Sobre o autor: Luiz Carlos Amorim é Coordenador do Grupo Literário A ILHA em SC, com 32 anos de atividades e editor das Edições A ILHA, que publicam as revistas Suplemento LIterário A ILHA e Mirandum (Confraria de Quintana), além de mais de 50 livros.
Foi eleito a Personalidade Literária de 2011 pela Academia Catarinense de Letras e Artes e ocupa a cadeira 19 da Academia Sul Brasileira de Letras.
Editor de conteúdo do portal PROSA, POESIA & CIA. e autor de 27 livros de crônicas, contos e poemas, três deles publicados no exterior. Colaborador de revistas e jornais no Brasil e exterior – tem trabalhos publicados na Índia, Rússia, Grécia, Estados Unidos, Portugal, Espanha, Cuba, Argentina, Uruguai, Inglaterra, Espanha, Itália, Cabo Verde e outros, e obras traduzidas para o inglês, espanhol, bengalês, grego, russo, italiano -, além de colaborar com vários portais de informação e cultura na Internet, como Rio Total, Telescópio, Cronópios, Alla de Cuervo, Usina de Letras, etc.



domingo, 29 de julio de 2012

Cuervo TV

Fernando Mires-El libro del amor





POLIS ANUNCIA que ya se encuentra en venta en los mercados del "capitalismo mundial" el libro de Fernando Mires titulado EL LIBRO DEL AMOR

Fernando Mires
Breve presentación de El Libro del Amor

Si es que vamos a hablar, pensar o escribir sobre el tema del amor, resulta imposible no tomar como referencia al más clásico de todos los libros que se han escrito sobre el amor: El Banquete del Platón, también llamado El Simposio (Symposion).
Aún hoy, después que han transcurrido tantos siglos, no deja de asombrar la viviente actualidad de ese libro. Dicha actualidad no sólo se refiere a su contenido, sino también a su moderna arquitectura. Con mucha razón dijo una vez Nietzsche que el origen de la novela moderna hay que encontrarlo en los diálogos platónicos. El origen de este libro, también. Este libro es, entonces, un libro sobre el amor que trata acerca de un libro sobre el amor.
Mas, no se trata de una simple superposición al texto platónico. Es, además, una interferencia imaginativa. Vista esta misma relación de modo inverso, el libro platónico es sólo desde un punto de vista geométrico la base de mi libro. Desde un punto de vista filosófico es su premisa. Desde un punto de vista literario es su inspiración. Y desde el punto de vista psicoanalítico es el semioscuro objeto que sirve de blanco a mis inevitables transferencias
En este “libro del amor sobre un libro del amor” he dejado fluir la retórica de los comensales platónicos en un discurso que atraviesa los tiempos, vinculando la voz de los filósofos griegos con los de nuestra difusa modernidad. He buscado a través de mis indagaciones, no lo puedo ocultar, una nueva construcción. En ese proyecto, he concebido este libro a partir de la configuración de una casa con siete habitaciones (el número siete, recuérdese, es cabalístico).
En la primera habitación se encuentra el genio de Platón. No obstante, aunque Platón es el autor de El Banquete, no todo el texto es un reflejo fiel de la filosofía platónica. Con gran honestidad Platón asumió en su texto el rol de un cronista de su tiempo y, con relación al candente tema del amor, nos dio a conocer diversas posiciones filosóficas (no sólo referentes al amor) que cruzaban a esa inquieta Atenas de los cuatrocientos A. C.
En la segunda habitación de esa casa y, por lo tanto, del presente libro, no podía estar alguien que no fuese Sócrates.
Platón habla en nombre del Sócrates y Sócrates habla a través de la pluma de Platón. Platón es en ese sentido un intérprete (un hermeneuta, un exégeta) de Sócrates. Ninguno habría podido existir en la historia sin el otro. Platón es, además, un apóstol filosófico del Sócrates, del mismo modo que Sócrates y Platón pueden ser vistos a través del marco de una perspectiva histórica como dos profetas griegos del judío Jesús.
La relación entre la filosofía griega y el pensamiento cristiano es, como se sabe, directa, sobre todo en el mensaje del amor divino que proviene originariamente del Dios Eros y que el cristianismo hizo suyo desde el momento en que fueron escritas las cartas paulinas. Ya el llamado Antiguo Testamento contenía en sí, aunque en clave, el espíritu de la filosofía griega, del mismo modo que el espíritu del judaísmo también se encuentra presente en la herencia griega. Pero iba a ser en la lección cristiana donde apareció el legado helénico no de modo implícito sino explícito. De este modo, el pensamiento de Platón continuaría su camino a lo largo de nuestra historia, haciéndose presente en las palabras del Cristo, transferidas con una tonalidad abiertamente platónica por Paulo, Marcos y Juan (entre otros) hasta llegar a consumarse en el platonismo declarado de Agustín, platonismo sin el cual la teología cristiana (y no sólo la del amor) no existiría.
Los selectos comensales de El Banquete ocupan a través del encadenamiento que producen los diversos eslabones que son sus discursos, una tercera habitación.
Cada uno en su estilo, cada uno según su profesión, los comensales hablan sobre el Eros analizando sus múltiples rostros. En cierto modo puede decirse que los comensales de El Banquete asedian al Eros buscando extraer la confesión de su última verdad. No obstante, esa última verdad se encontraba más allá de toda filosofía. Es por eso que en medio de esa selecta compañía irrumpió de pronto, y justo cuando el discurso socrático estaba terminando, no un intelectual, sino un guerrero brutal: Alcibíades
Alcibíades no era un filósofo; todo lo contrario, era un general; y él representa, a través de sus desgarradoras confesiones, el amor no filosófico: aquel que sin ser pensado es sentido. Por lo tanto Alcibíades es el habitante de la cuarta habitación de la casa del amor.
Alcibíades, en representación de un amor sentido, alteró con su simple presencia la lógica pura del discurso filosófico echando a perder el juego retórico tan pacientemente construido por los maestros pensadores y anunciando, con su torpe aparición, el surgimiento de otro juego determinado por aquella instancia imprevisible que es la existencia en su humana y siempre contradictoria condición. El amor de Alcibíades al ser en primera línea un amor humano (y no divino), bordea los umbrales del desvarío. Ahora bien, si aparece el desvarío del amor, pensé yo, se hacía necesaria la presencia de un psicoanalista en El Banquete. Pero no podía ser cualquier psicoanalista sino uno que ya se hubiera ocupado intensamente de los personajes del Banquete.
Al psicoanalista Jacques Lacan, invitado por el autor de ese invento que es este libro a formar parte de la cena platónica, le ha sido reservada una quinta habitación.
Por lo demás, el mismo Lacan sin haber recibido una invitación ya se había introducido entre los comensales de El Banquete. En su legendario Seminario 8 dedicado casi en su totalidad a comentar El Banquete, Lacan sometió a sus concurrentes a una verdadera terapia de grupo. Fue esa la razón por la cual decidí invitarlo a la fiesta, convirtiéndolo en otro personaje cuyas asociaciones no siempre conscientes y casi nunca lógicamente comprensibles aportan evocaciones teológicas y filosóficas de la más reciente modernidad. Dichas evocaciones, representadas en fragmentos de Hegel, Freud y Heidegger, autores que nunca habrían pensado lo que pensaron si es que no hubieran existido Sócrates y Platón, y sin los cuales, a la vez, nunca Lacan habría pensado lo que pensó, son algo más que un coro de aquella novela tragicómica que es El Banquete.
Por último, debo señalar que al escribir este libro he estado muy acompañado por la presencia de la musa del amor, la que, como toda presencia, suele hacerse también presente, cada cierto tiempo, por su ausencia. La musa del amor habita en la sexta habitación de esta imaginaria casa.
Ausencia y presencia son las formas de existir del amor, como fue revelado por la adivina Diotima de Mantinea, doble femenino de Sócrates. Diotima, en cierto modo, es la musa que inspira el discurso del amor socrático. La musa del amor ha inspirado también este libro, el que he escrito no sólo bajo la luz de la inteligencia, sino también desde otra luz aún más radiante que es la que viene del propio amor. Ella, “mi musa”, ha estado presente, leyendo y pensando en cada una de las líneas de este libro.
La séptima es la dimensión cabalística. Y esa séptima habitación no puede estar en otra parte sino en la presencia a veces inoportuna pero inevitable del propio autor. Un autor quien, habiendo llegado a una edad que le permite no sólo sentir amor sino también reflexionar acerca del amor (lo que también significa, mirar al amor desde una cierta distancia) creyó que había llegado el momento, como quien cumple una tarea asignada, de escribir acerca del amor. No es aconsejable, en ese sentido que un autor joven escriba sobre el amor pues antes de escribirlo tiene que vivirlo. Por eso es que el Sócrates de El Banquete, como la gran mayoría de los autores que después de él se han ocupado del amor, abordó este tema en el otoño de su vida. No obstante, ni la edad ni la experiencia liberan a nadie de su propia subjetividad. Mas todavía: afirmo que no soy ni seré jamás capaz de producir un libro verdaderamente objetivo y por lo tanto, escriba lo que escriba, lo escrito llevará siempre el sello indeleble de mi personalidad, de mis recuerdos, e incluso, de mis olvidos. Para bien o para mal.
Con dicha declaración de fe, doy por terminada esta breve presentación, mas no el enunciado del tema del libro, tema, el del amor, que al ser en todos los tiempos vigente, está condenado a ser siempre un tema inconcluso. Enhorabuena; pues si concluyera, concluiría el discurso del amor. Y eso no es bueno para nadie


NOTA: Para obtener informaciones sobre adquisiciones, precios, distribución y lugares de venta dirigirse a  
info@librosaraucaria.com

lunes, 9 de julio de 2012

Narrativa de Teódulo López Meléndez

Narrativa Tomo V Obras selectas de Teódulo López Meléndez


Textos de Fernando Herrera


Cuaderno de las cicatrices


 Fernando Herrera/ Poeta y narrador colombiano


Bajo el laborioso artesonado de resecas maderas de la plaza de mercado, en las mesas desvencijadas de los comedores custodiados por poyos de baldosines de esmalte, me siento a almorzar. Muy pronto  llegan dos policías de la estación vecina y se sientan en la misma mesa. Uno de ellos, el más joven, saluda con amabilidad, mientras conversa con el otro.  Ése está de civil, aunque es claro  que es policía. Tal vez si no estuviera acompañado por el otro no sería tan evidente  su condición, y es  en cambio, hosco y no saluda. Yo estoy en la cabecera de la mesa, de tal manera que quedo mirando sus perfiles. Mientras ambos toman su humeante sopa y cruzan palabras, me doy cuenta de las cicatrices que bordan la  garganta y el cuello del más viejo.  Tienen el  recorrido caprichoso de las esquirlas hirvientes, y la marca brillante en la piel del fuego apagado.
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En la fila del banco, detrás de mí, un hombrecito risueño, me conversa.  Tiene un hoyo debajo de la quijada, justo donde el maxilar dobla para hacer ángulo y volverse mentón. Si se viera así nada más, podría decirse que es el rastro de una operación; pero en el otro lado del cuello, dos leves trazos  en relieve de cuchilladas en la carne, hacen saber de la furia del combate.
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En una cornisa de la cordillera, allí donde la niebla apenas se detiene, está la cantina en la que atiende el hombre. Queda en una carretera secundaria bajando de Fredonia  hacia Puente Iglesias, abajo, en el Cauca. El cantinero es  amable, pero sus marcas nos dejan saber que  una noche tal vez no lo fue tanto: sus dedos no son rectos, y un tajo en la cara hace que sonría siempre. No es una sola, son varias las marcas que hablan de esa noche en la que tuvo que huir, arrastrándose herido, falda abajo por entre los cafetales, llenándose de tierra las heridas, hasta quedar medio muerto  junto a la quebrada donde lo encontraron.
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El joven negro que limpia vidrios en el semáforo  ¿qué noche tuvo para merecer esas marcas? Su cuerpo es esbelto, con las justas proporciones que marcó la selva en el trajinar de las maderas. Pero hubo un día de cuchillo.  Un desacuerdo cualquiera que dejó huellas en sus brazos para siempre. ¿Cómo sería el alboroto, cómo sangrarían los tajos, cómo brillaría la sangre en la noche en medio del círculo que animaba la pelea, cómo quedaría el
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El negro Zuluaica  usaba sombrero de caña y carriel y andaba descalzo.  Sus antepasados debieron ser esclavos libertos de algún vasco que seguía el aluvión en esas cordilleras. Unos dientes color crema  parejitos sonreían siempre debajo del bigote entrecano. Después del cúbito y el radio, su mano derecha estaba cercenada. Con ese muñón  sostenía la tapa de carriel mientras  hacía sus consultas. Saludaba a mi padre  por su nombre sin anteponer el don o el doctor.  Él me contó un día cómo el Negro Zuluaica había abierto una finca con sus propias manos, cerca de río Nare, descuajando monte con un hacha.  Algo de oro sacaba también  en las quebradas, barequeando. Una noche llegaron a robarle, y como no dijo nada, le cortaron la mano de un solo machetazo. Después se fueron llevándose los pocos castellanos que él tenía amarrados en un trozo de tela, para comprar el bastimento el domingo en el pueblo.
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Al comienzo  no supo qué pasaba.  Estaba en medio del tumulto subiendo al bus que acababa de llegar y sintió de pronto un ensordecimiento, como un par de ventosas en las orejas, y luego un griterío. El muchachito rapaz ya corría entre el gentío. Y luego sintió las gotas tibias cayendo sobre los hombros, y al llegar a la casa, vio en el espejo los lóbulos rasgados y la ausencia de la filigrana de los zarcillos de oro de Mompox, que le había traído su hija hacía  un año y medio.
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No es sólo su actitud hosca y algo desafiante lo que se percibe aun sin ver su cara. Un aire de brutalidad lo rodea y sus ropas, aunque no están enteramente sucias, tampoco están limpias. Algo pide en un restaurante barato -  sin duda un mendrugo - pues ya ha comenzado a trajinar  los territorios sórdidos y obligados del mendigo. De repente, vemos la cicatriz perfecta que se inicia en el comienzo de la mejilla, arriba y, pasando cerca del lóbulo de la oreja, termina en el cuello. Resulta inverosímil lo recto del trazo que hizo en su recorrido el cuchillo, como siguiendo el borde de una regla.
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Bajo la sombra ociosa de los mangos, y cerca del  curso arremolinado del río, en el bochorno del puesto de frutas de la carretera, observo al hombre que pone las sandías en el auto. Sus manos sin dedos son como las palmas de una foca. ¿En qué instante tuvo esa distracción? ¿Cómo fue que no atinó  a arrojar la dinamita en la corriente turbia y dudó de la lumbre de la mecha? Odiosa mañana de ironía en la que sus falanges trizadas fueron a ser pasto de los bagres.
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De pronto se agrió la discusión con los del sindicato. Alguien dijo no sé qué cosa y de los abucheos el asunto pasó a los silletazos. La única alternativa fue correr y, al cerrar la puerta, cuando ya se creía a salvo, sintió el planazo de la rula que le hendió la carne de la cara, desde la oreja hasta la comisura del labio. No supo cómo salió vivo, pataleando desde el suelo, defendiéndose.
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Las aguas de la fuente se habían roto hacía rato. El cuerpo palpitaba en cada estertor. La dilatación y las contracciones llevaban su curso obligado. Pero el médico tenía una cena, así que el alumbramiento fue por una cesárea apresurada. En el vientre adorable quedó, como una tachadura en una  página perfecta  - cerca del ombligo – el trazo torpe del bisturí.


martes, 3 de julio de 2012

La poesía de Gösta Ågren





Gösta Ågren


Aquí, en el ojo ciego del huracán
(Här i orkanens blinda öga)
(2006)







(Traducción del sueco de Renato Sandoval Bacigalupo)


Ludwig Wittgenstein

El pensamiento se vuelca siempre
hacia adentro y se destruye.
Él lo sabía, pero
usó su desesperación
como método. El caos debe ser ordenado,
aun a costa de
fracasar. ¡Todo,
incluso un fracaso,

puede ser algo más!
El filósofo pagó
el mismo precio que Rimbaud,
que escribió su último poema
primero, luego los otros,
línea tras línea.


Martin Heidegger

Solo, como un jefe pagano
y oficiante, examinaba
cada palabra como se examina
un detalle en la penumbra bajo
la totalidad, pero las palabras seguían
siendo palabras. Ni en los discursos
del dictador escuchó el aullido del chacal.
La raza era un mensaje biológico
de algo desconocido que
lo cotidiano aún no había profanado;
la violencia de la historia una elevada
misión; el pueblo una torpe
danza bajo los solitarios amos
de las palabras. No dudaba
y por eso se hizo
profundo como un niño. Todo
era enorme como una saga
de camino a la conferencia, donde
solo quedaba el ser,
un corazón sin
límites ni rostro.


AÚN MANSA Y SIN NACER


Können wir uns keinen Gegenstand ausserhalb der Möglichkeit seiner Verbindung mit anderen denken. (No podemos pensar ningún objeto fuera de la posibilidad de su conexión con otros.)
Ludwig Wittgenstein




Siwinna

Siwinna es una sombra. Del sí
al no llega su pálida penumbra,
mientras la luz reposa
en su torre de marfil
entre el sol y la tierra.

Ella es una superficie, más fuerte
que pensar en las olas. Ni gritos
ni recuerdos
la quiebran. Se desliza,
no como un viaje sino
como existencia. El pasado otoño
lo desnudó todo,
mientras que ella, aún
mansa y sin nacer,
¡ya
existe!




Die Antwort auf die Seinfrage kann nicht in einem isolierten und blinden Satz liegen. (La respuesta a la pregunta por el ser no puede consistir en una proposición aislada y ciega.)
Martin Heidegger




Daaird

Con el cerebro atormentado por
unos pocos, simples pensamientos,
va él, un pesado
animal de palabras, sin comprender
que se está usando
demasiado. No llega
al inicio: “Así como
una guerra civil aún se sacude
luego de tres generaciones, así
como una gota de luz cae
por el oscuro pozo
arriba o abajo hacia el ya
de la superficie…” ¡No! Es posible
hablar; ¡no tienes
que empezar! El tiempo es solo
un pensamiento que avanza
por su mapa inmóvil,
mientras que el progreso es
nuestro intento de someter
al ser, aquí,
en el ojo
ciego
de la tormenta.


Jedes Ding ist eine Raume. Diesen Raum kann ich mir leer denken, nicht aber das Ding ohne den Raum. (Cada cosa ocupa un espacio. Puedo pensar ese espacio como vacío, pero no puedo pensar la cosa sin el espacio.)
Ludwig Wittgenstein




Primera revelación de Siwinna

La sombra de la mirada fija
avanza entre las cuatro
paredes como un reflector
gris y cuidadoso.
Al final ella lo tiene claro:

Un espacio contiene siempre
un espacio; no puede
estar vacío. Es
una excepción
en el vacío.

La personalidad de la difunta
no precisa de recuerdos
ni de espacios. Sigue siendo
clara, un relieve. Tú
eres el marco.


Die Vergangenheit folgt dem Dasein nicht nach, sondern geht ihn je schon vorweg. (El pasado no sigue al ser ahí, sino que en cada caso ya le precede.)
Martin Heidegger




Daaird al anochecer

La piel del tiempo está cosida
con largos, lents parches de generaciones.
Yo, el ser individual, contemplo
los sangrientos tatuajes
del pasado para poder
evitarlos en la saga
del futuro, pero lo que
no se dice carga cada palabra

y cuando la roja noche
de la existencia se oscurezca,
yo, que tantas veces me he creado
al sobrevivir, no habré dejado
ni pedido nada. Moriré,
César; nadie me vencerá.


Eine gedachte Welt muss Etwas -eine Form- mit der wirklichen gemein haben. (Un mundo pensado debe tener algo en común -una forma- con el mundo real.)
Ludwig Wittgenstein




Algo

Por el caliente
esperma van
torrentes de animales
hacia el mandala,
pero la luminosa
helada espera ya
a la próxima especie. Cuando

todo ha terminado, solo
quedan los inmortales,
abrigos grises
y vacíos. El
que no puede morir
no vive, pero como
si estuvieran vivos

esos enormes insectos
vagan desesperadamente
buscando una teoría
en la que puedan
desaparecer bajo
otra
forma.




Die Frage nach dem Sinn des Seins ist die universalste und leerste. (La pregunta por el sentido del ser es la más universal y vacía.)
Martin Heidegger




La frontera

No, el significado
no arroja sombra.
Tú no la ves; estás
en ella. Con tu vuelo
creas el jardín alto
y brumoso del futuro, mientras
detrás de ti se extinguen
blancos puñales en el brillo
de la luna o la memoria, y tontos
grises se cierran como flores
antes de su noche. Pero todo,
hasta el paisaje
que tú apuras,
es solo forma. Más,
más al fondo debes ir,
ahí donde los pulsares colisionan,
donde el corazón
lucha contra la nada
en tu pecho.




Was denkbar ist, ist auch möglich. (Lo que es pensable es también posible.)
Ludwig Wittgenstein




Eso

Pienso la palabra nada. La nada
no es posible y no puede
ser pensada, pero tenemos palabras,
¡nuestro único poder! Con dioses
nos han protegido de la muerte;
con historias, de la vida.
Después llegó el hechizo
matemático de la ciencia,
pero pronto descubrimos
que la lógica no es libertad,
que ninguna ecuación llega
a esos espacios psíquicos
donde vivimos. Solo tenemos palabras
otra vez.


Dasein ist ferner Seiendes, das je ich selbst bin. (El ser ahí es ente lejano, que en cada caso soy yo mismo.)
Martin Heidegger




Mañana

Como restos los cuadros
se hunden
en la acabada noche.
Un minuto es siempre
una ley vacía, pero cuando
se abren las lejanas estaciones,
el ayer continúa bajo la forma
de hoy. Pero ni en el ruido
del amasijo de palabras
el silencio es completo.
Se oye los pensamientos,
dogmas irrevocables, aunque
también resúmenes:
humanidad,
ese mar bajo
la historia.


Nur so könnten wir wissen, dass ein Gedanke wahr ist, wenn aus dem Gedanken selbst seine Wahrheit zu erkennen wäre.(Sólo podríamos saber que un pensamiento es verdadero si en el pensamiento mismo se pudiese reconocer su verdad.)
Ludwig Wittgenstein




Entonces

Antes de que nuestros sonidos
se simplificaran en palabras,
solo existía
la verdad, y entonces
era imposible
discernir. El pensamiento
no tenía rastro
que seguir en el torrente
de sombras y movimientos,
esa constante
despedida.



Auch im Vernehmen, Bewahren und Behalten bleibt das erkennende Dasein draussen. (Incluso percibiendo, conservando y reteniendo, el ser ahí cognoscente sigue ahí afuera.)
Martin Heidegger




Dos


Hay una revelación
inaudible, una certeza sin
pensamiento, sin distancia. En 1939
empezaba la guerra y muchos
no sabían que
lo sabían. Solo el vidente,
en temporal éxtasis, puede
usar el cuerpo como alma, pero
la gramática es más fuerte
que las palabras, que pronto
pierden su libertad.
Sí, observas el presente,
no con tus ojos sino
con tus recuerdos. Tú eres,
pero también eres el que dice
esto. Entonces

hemos sobrevivido. Cuando veas
que estás llorando,
te habrás salvado. Si no fueran
dos, el llanto
te abrumaría con
su soledad.





Ein Satz kann nur sagen, wie ein Ding ist, nicht was es ist. (Una proposición solo puede decir cómo es una cosa, no qué es.)
Ludwig Wittgenstein




Prójimo

Una generación ha nacido
como un alba, pero muere
sin llegar a ser día. El futuro
es demasiado grande; no encuentra
lugar en el presente. Los niños
hace mucho que están histéricos,
como gigantes inadaptados, crueles
como si tuvieran que ejercer poder
u olvido, y cuando por fin
son bufones, protegen al señor
con la mofa y el rencor
de sus mecánicas
protestas, pues toda coraza
libra de responsabilidad.

Pero su paisaje
estaba vacío como una superficie
antes de que alguno de ellos tratara
de entenderlo con ciertos
trazos entre
la tierra y las nubes. Y en abierto
desafío contra los vacuos edictos
del presente, otro clamó por libertad
creyendo en algo elevado y definitivo.
El hambre de un tercero fue tan grande
que lo hizo un alma inmortal, pura
y pasajera como la fiebre,
y así se dijo
lo que eras.
Mit dem Rundfunk vollzieht das Dasein eine Ent-fernung der “Welt” auf dem Wege einer Erweiterung und Zerstörung der alltäglichen Umwelt. (Con la radio, el ser ahí lleva a a cabo un des-alejamiento del “mundo” mediante la ampliación y destrucción del mundo cotidiano circundante.)
Martin Heidegger




Imágenes al paso

“Las alas de las aves parecen
raídas.” “Pero el cuervo
revuela caligráficamente
bajo el suelo de nubes
y registra con piedras
videntes.” “Ahí hay piel
sin desnudez junto al mar
sin hondura.” “Pero aquí
el primigenio ser de la rana
nada en la evolución.”
“La fuerza semeja
una apariencia, no una
cualidad, y la belleza
un rito sin secreto.”
“Pero ambas son destino
y poder. El diario acontecer
es un telón
que protege
del peligro.”


Der Name ist durch keine Definition weiter zu zergliedern; er ist ein Urzeichen.(El nombre no puede ser subsecuentemente analizado por una definición. Es un signo primigenio.)
Ludwig Wittgenstein




El análisis

El que no sabe
lo que busca, nunca podrá
encontrarlo. El que sabe
lo que busca, encontrará
solo eso.

Así, la búsqueda debe ser
más amplia, una región para el grito
y el eco, donde cada nombre
sea la primera palabra
de una saga.


Die Öffenlichkeit verdunkelt alles und gibt das so Verdeckte als das Bekannte und jedem Zugängliche aus. (Lo público lo oscurece todo y da lo así encubierto por lo sabido y accesible a todos.)
Martin Heidegger




El secreto

En un campo sin años
se alzaron las espadas, fríos
rayos de acero contra
el enemigo, pero el movimiento

era lento y simbólico bajo
el suave mármol de la luna,
donde estatuas casi animadas
por su sueño

acariciaban al ser. Aquí,
en la tierra que limita
con la infancia y el cosmos,
tú estabas solo y eras universal

antes de que el pensamiento “yo”
hiciera de ti uno
de tantos.



Erleuterungen sind Sätze, welche die Urzeichen enthalten. Sie können also nur verstanden werden, wenn die Bedeutung dieser Zeichen bereits bekannt sind. (Las  elucidaciones son las proposiciones que contienen los signos primigenios. Estas, pues, solo pueden ser comprendidas si los significados de tales signos son ya conocidos.)
Ludwig Wittgenstein




Segunda revelación de Siwinna

Bajo el cielo nocturno
de serena seda,
Siwinna avanza
por campos pensados, cubierta
por el creciente sueño del verdor,
rumbo a lo que ya fue.

Descifrar un texto antiguo
es disminuirlo.
Su significado es un nítido
vacío donde antes se erguía
el bosque profundo del
secreto perdido. Los tonos
nada significan, pero hablan
y las palabras no contienen
meros significados. Cada
frase es una melodía que ni
la violencia de la exégesis
ni la pobreza del significado
pueden extraer de este
alto espacio.




Jeder ist der Andere und Keiner er selbst. Das Man ist das Niemand. (Todos son el otro y ninguno es él mismo. El uno es el nadie.)
Martin Heidegger




Daaird al amanecer

Un espacio que siempre
está deshabitado al final
ya no protege, así como
cuando un mantra monótono
se llena de lodo.
Cada espacio, incluso el yo,
debe descansar. Por eso
es que necesitamos
el yo general,
el fabricado vacío de la plaza,
una hora sin minutos
y recuerdos, donde la constante
voz del ser es
inaudible en el estrépito,
y el yo
invisible en la muchedumbre.






Die Möglichkeit jedes Einzelnen gibt uns einen Aufschluss über das Wesen der Welt.(La posibilidad de cada ente singular nos ofrece una abertura que conduce a la esencia del mundo.)
Ludwig Wittgenstein




Tarde

En agosto el oscuro
maíz relumbra.
Por entre las cenizas del glaucoma
contemplas tus recuerdos.
La vida es un ritual
que describe

el enigma pasajero
que muere contigo,
y la niebla de la Galaxia
oscila sobre el monótono
y vasto mar de los días.

Frente a todo esto solo
puedes callar
y hundirte
bajo las palabras y
teorías,
en una respuesta.








Um schweigen zu können, muss das Dasein etwas zu sagen haben. (Para poder callar, el ser ahí tiene algo que decir.)
Martin Heidegger




¿Silencio?

Existe un silencio que
grita más alto que la mudez
de la muñeca abandonada y
que el vacío inmensurable
de la historia. Es misericordia
bajo la forma de destino. No cura;
dice adiós. ¿Ves
cómo el árbol seco

y hecho escultura
de sí mismo se alza
frente al murmullo
de los otros? No está
callado. Está
listo.




Die Sprache verkleidet den Gedanken.(El lenguaje disfraza los pensamientos.)
Ludwig Wittgenstein




O

El trabajo del escritor es
leer libros no escritos.
Inclinado como una señal
sobre la mesa, volcado
hacia adentro, consume la luz
y la sombra de su ser. Los días
discurren como imágenes
por una cámara sin
película, mientras abre
papel tras papel.
No escribe pensamientos;
va a tientas con las palabras.

Durante días sin horas
y por valles sin mapas
va buscando esos poemas
que los pensamientos
ocultan.



Das Dasein sucht das Ferne. (El ser ahí busca lo lejano.)
Martin Heidegger




Las grullas

Solo podemos ver claramente
lo que se ha calmado, una montaña,
un recuerdo. Las grullas
se hunden en la niebla estival,
enormes como símbolos. Cada
otoño las aves jóvenes
intentan la fuga, aun de sus
alas permanentes,
pero las viejas, cargadas
de nubes y de otoño,
vuelven hacia el norte
en un desvío por el sur. Solo
el alto grito, que casi no toca
la garganta, llega
a algo más.