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martes, 25 de mayo de 2010

PRESENTACIÓN DE PALABRAS ESCRITAS Nº 7 Y “TEMBLADERALES DE ORO” EN LA SALA CORTÁZAR DE LA BIBLIOTECA NACIONAL (Buenos Aires)

El lunes 7 de junio 2010 a las 19 hs en la sala “Cortázar” de la Biblioteca Nacional (Agüero 2502, Buenos Aires) se presentará el Nº 7 de la revista/libro “Palabras Escritas”, un diálogo cultural entre Brasil e Hispanoamérica, que edita Servilibro de Paraguay semestralmente, con obra creativa de autores latinoamericanos y obra crítica de académicos europeos y americanos de prestigiosas universidades: Lyon, New Jersey, Sorbona de París, Montreal, Florianópolis, UBA, Autónoma de Madrid, Ottawa, Valencia, Poitiers, Chile, Toronto, entre otras.

La presentación estará a cargo del director, Alejandro Maciel y la escritora y periodista paraguaya Mabel Pedrozo quien visitará nuestra ciudad para esa ocasión y leerá dos cuentos, este Nº 7 de Palabras Escritas está especialmente dedicado al cuento y contiene trabajos de Amanda Pedrozo, Euclydes Da Cunha, Nicanor Parra, Manuel Jofré, Carlos Liscano, Paulo José Koling, Irma Verolín, Luis Hernáez, Hebert Abimorad, Norma Segades, Susana Quiroga, Liliana Celiz, Salvador Marinaro, Adolfo Colombres, Lucrecia Coscio, Jorge Gómez Jiménez, Carolina Orlando, Agustín Acevedo Canopa, Laura Fumagalii, Luis Bravo, Inés Trabal, Claudia Amengual, Natalia Mardero, Sabina Harari, Marta Ortiz, Delfina Acosta, Pilar Romano, Lucila Rosario Lastero, Arturo Zamudio, Patricia Severín, Teódulo López Meléndez y Vicente Peiró.

Posteriormente se presentará el espectáculo audiovisual “Tembladerales de oro” en homenaje al poeta correntino Francisco Madariaga, al cumplirse 10 años de su fallecimiento. Los actores Gricel Figueredo Y Juan Manuel Romero están a cargo de la interpretación de poesías de todas las épocas de la producción de Madariaga desde “El pequeño patíbulo” hasta poemas póstumos. La guía técnica es de Gustavo Horacio Rey.

La entrada es libre, esperamos contar con su presencia y brindar al finalizar.

Organiza: Ateneo Cultural, sede CABA de la Fundación “Nueva Argentina” y cuenta con los auspicios de la Subsecretaría de Cultura de la Provincia de Corrientes, y fue declarado “de interés” por la Honorable Legislatura de la Provincia de Corrientes y la Cámara de Diputados de la Nación.

Ateneo Cultural

Bmé Mitre 3712 (1201) CABA

E mail: fundargen@gmail.com


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Alejandro Bovino



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martes, 18 de mayo de 2010

El lector, un lenguaje. (Presentación del libro de cuentos: “La falsa ciudadela del recuerdo”, de Alejo Urdaneta)






Por Alberto Hernández
I

Hay un texto que suscita un irse hasta las imágenes silenciosas, solitarias: posturas del lector frente a una ritualidad cultural, territorio que desata un narrador también solitario, abarcante en su intento por contar las historias de un libro extraño. La falsa ciudadela del recuerdo, suerte de revisión interior, sintagma de un objeto que define el lenguaje artístico de Alejo Urdaneta (un lector omnívoro que escribe desde las voces que lo guían), en esta obra cuya ficción esta afincada en esa tentación que el discurrir del tiempo hace personaje universal, redondo y misterioso.


II

El lector es un lenguaje. El escritor, traductor de la soledad que acompaña al riesgo, una expresión deambulante. Génesis de contradicciones el lector es su propia lectura cuando personaliza las imágenes. Vestigio de aquellas sombras que lo atrapan. Alejo Urdaneta nos brinda la posibilidad de rehacer las anécdotas, porque estas son a veces asomos partiendo de voces aleatorias, sinuosas. Personajes que en la densidad de la trama desaparecen y se convierten en susurros, invocaciones, sonidos fértiles que nos dan un final, un indicio. Podría ser la perdida de la memoria de quien se enfrenta a estos trabajos del narrador Alejo Urdaneta, mientras la imagen poética vuelve a aquellos instantes fragmentados, asistidos por un vago sopor, por una fuerza que después nos entrega a un espejo perdido.

III

Son quince los textos de este libro de Alejo Urdaneta, textos que desembocan en una constante: el mito, el pasado, una luz opaca que cae lentamente sobre el ahora: la cotidiana vuelta a las palabras que nos aturden, a las historias que sobreviven después de salir a la calle.

Se desencadenan visiones múltiples, simulacros convulsivos, miradas que interiorizan la simulación y el encanto de un discurso que a veces nos convierte en ambiguos, lectores-personajes que asimilan la escenografía de espejos contrarios, rotos, inmersos en una corriente de silencio, porque los personajes que angustian y persiguen en la Falsa Ciudadela..... a Alejo Urdaneta, son espacios que sacralizan la inacción, y frecuentan una teoría de la trasmigración: lo que vendrá, un después que se queda atado a otro tiempo desconocido, aunque este tiempo haya sido olvidado.


IV


Este relatorio Alejo Urdaneta, porque relata y se inventa, roza sus anteriores trabajos. Una fuerte tendencia a hacer del lenguaje fuente de creación, lugar de asombros. Sin intentos o afanes experimentales, pero tentando al lector a experimentar partiendo de una rasgo que intimida: los laberínticos desplazamientos de un entonación mitológica, cuyo fondo se establece mediante la referencia a otros personajes paralelos: la Grecia antigua, los nombres que no se han evaporado por la acción de la intemperie, la sombra de una escritura que es otra, la íntima, la avasallante: una escritura otra, como yo del narrador. Todos los referentes son uno, la cultura, justificación de la memoria que se anuda a la presencia de un hombre que se distancia solo en algunos espacios que desarticulan la actividad de imágenes y acciones colaterales. Eso que suelen llamar competencia, eso que los semiólogos denominan espacios sígnicos, refundan un tiempo metaficcional; un narrador que se olvida de las realidades ya tocadas para crear otras, partiendo de los vacíos dejados por otros, en un juego de espejos que inundan las páginas.

V


Contar también podría ser una vía para que nos repitamos en las palabras desechadas. Que nos repitamos para morir en el nombre del otro, en el recuerdo apresado en las miradas de todos los habitantes.

La falsa Ciudadela.......es, pues, el recuento, finamente relatado, de los extravíos, de las mareantes pérdidas del sentido en el transcurrir de la historia, porque cada segmento del tiempo es un relato, un estado que implica volver al pasado, a los hechos que lo rehacen, para destacar los espacios que, de alguna manera, se han difuminado atrás, en los nombres transformados en cultura, en el depósito de pesadillas, sin olvidar los lugares por donde deambula el sueño, la voz oculta que nos cuenta, trajeado y seguro de sí mismo, el escritor Alejo Urdaneta.

domingo, 9 de mayo de 2010

La tercera opción


La tercera opción

Teódulo López Meléndez


El autor ha dcidido recoger en volumen (versión e-book)sus ideas sobre el presente venezolano que lo llevan a plantear la necesidad de construcción de una tercera opción. Lo publicamos en versión PDF y en versión word.

http://www.scribd.com/doc/31105227/La-tercera-opcion

https://acrobat.com/#d=FCfMS1b6sBOZXesAeT7T*g

sábado, 8 de mayo de 2010

Y, ¿SI EL ARTE FUERA OTRA COSA?



Por Atanasio Alegre



Alejo Urdaneta, el autor de este breve ensayo, ha rastreado aquí el camino que siguió el arte para convertirse, en su momento, en una apoteosis. Para ello emprendió este autor una larga excursión sobre autores, no necesariamente artistas ellos mismos, que se han dado a la tarea de encuadrar a la estética como una de las partes de la filosofía. La estética como la ciencia de lo bello, al punto de declarar sin sonrojo, que la estética no es otra cosa que el correlato de la ética.

Pero lo que se ha dicho con sonrojo –lo han dicho los franceses- que la belleza no volverá ya al arte por la sencilla razón de que cualquier objeto puede ser una escultura, y si esto es así, la pregunta por lo que constituye la esencia del arte ha cambiado de registro. En lugar de afirmar qué es arte, lo que habrá que preguntar ahora es ¿cuándo algo es arte?

El artista fue hasta hace poco una especie de traductor de la sensibilidad de unas determinadas realidades de acuerdo a unos cánones que han caracterizado, incluso, épocas enteras, como ocurrió con el Renacimiento. Al desaparecer las reglas de juego que sustentaban esos cánones de la obra de arte, era lógico que se anunciara su muerte. Muertas están también la filosofía y, desde que Nietzsche lo proclamara, Dios mismo. Pero la muerte de estas realidades abstractas no es otra cosa que una sutil llamada de atención sobre el papel que esas abstracciones como tales siguen ejerciendo sobre la vida cotidiana.

Pues bien, la de este ensayo es una voz que clama en medio de este desierto de interpretaciones por el anterior papel que ejercía en la vida humana lo estético como formalización de la realidad. Porque si lo que hace, a fin de cuentas, el hombre de pensamiento es formular, el artista formaliza. Es decir, la función del artista es crear las formas de que componen las realidades representadas. Pero ante el problema de la estética, Alejo Urdaneta se atiene a la más clásica de las formulaciones y su evolución en el tiempo, lo cual es de agradecer, porque ese recorrido no es fácil y él lo ha hecho transitable, despejando el camino.

En el Hipias de Platón se deriva la estética de la aisthesis o sea de la sensación, es decir, del conocimiento de lo sensible. La duplicidad entre mundo sensible y mundo inteligible o sea el mundo de la formalización y el de la formulación es conocida. Es lo que impulsó a los escolásticos a asentar uno de sus principios fundamentales muchos años después mirando de reojo a Platón, de que nada hay en el entendimiento que no hubiera estado previamente en los sentidos.

Lo sensible no es, pues, más que una copia en términos platónicos, una mímesis de otras realidades para las cuales necesitamos un guión, o sea, ideas.

Aquí radica entonces el fundamento del canon griego de belleza reducido a términos dentro de los cuales el arte no es otra cosa que una función del entendimiento que, para llevarlo a cabo, se sirve de las manos. Pensar con las manos.

Pero para llegar a esta conclusión en este ensayo, ajustado a palabras, hay que estudiar el desarrollo posterior de la sensación, de lo sensible, de lo que bajo las apariencias de lo dado trasciende a lo inmediato.

Un árbol a la vera de un camino es simplemente eso, una planta que da sombra al caminante si la solicita, hace pensar al leñador sobre las conveniencias de sus ramas para el fuego, al carpintero, como materia prima de su trabajo, al pintor, como colorido, hasta que llega el filósofo para quien el árbol es, además de todo eso, un ente. Un objeto existente bajo determinados condicionamientos Pues bien, ese largo camino hasta determinar la trascendencia del objeto artístico es el trabajo del hombre que se decide por el cultivo de la estética.

Y esta viene a ser es la función, por tanto, del presente ensayo.

Cuando los franceses negaron al arte la belleza, lo que no dijeron era es que habían encontrado un reemplazante en el diseño.

Cuando el señor Brumel organiza un viaje a la región de los lagos, una vez en el lugar, pregunta al sirviente de mayor confianza:

-¿Qué lago debo preferir?

Las funciones de un sirviente pueden ser innumerables pero la de ayudar a elegir perceptualmente el tipo de objeto dentro del paisaje que su señor debe preferir es un indicador que nos señala hasta qué forma han llegado a pervertirse los signos.

Es la función del diseño, ayudar- estabilizar, incluso- la forma para que alguien, un usuario preferentemente pueda percibirla como una determinada realidad.

Esta es la segunda propiedad atribuible a este ensayo de Alejo Urdaneta, llamar la atención de cómo y en razón de que se han ido pervirtiendo los signos de una manera tan sutil, pero tan eficiente, al mismo tiempo.

Muchas de las obras de arte que hoy se admiran y por las cuales se pagan sumas inmensas responden a las características de una época utilitarista y consumista, arrastrada por la denominaciones de marca. Algo que es posible en una época en que el hombre ha olvidado sus vinculaciones metafísicas dominado por un esterilizante conjunto de gadgets

Jean Cocteau, citado por el autor de este ensayo, ha dicho que el arte es una de las cosas más necesarias en el mundo de hoy, aunque no sabría decir para qué sirve. Ligado a su tesis inicial del arte como producto del espíritu, este ensayo pareciera una respuesta razonable y racional de lo que algún día vendrá a ser el arte nuevamente en el momento en que se comiencen a cernir en lontananza los primeros indicios del nuevo renacimiento. Por tanto, este ensayo de Alejo Urdaneta es una voz de alerta- custos quid de nocte, centinela, ¿cómo anda la noche?- ante la huida del hombre moderno enfrentado al pensar. Heidegger ha dicho que esta huida ante el pensar es la razón de la falta de pensamiento.

Se hace imprescindible un pensar de tipo peculiar como el emprendido por el autor a modo de reflexión personal ante la singularidad del fenómeno estético. Ese es el mérito principal de este esfuerzo editorial.

Atanasio Alegre

jueves, 6 de mayo de 2010

EL SURREALISMO EN USA






Ya no está en ARSENAL (1973-1976) SURREALISM /THE OCTOPUS- TYPEWRITER (1978) LA GLAIVE (1986) ARSENAL: SURREALISM SUBVERSION (1989) SURREALISM /HERE & NOW (2002) sino en





HYDROLITH
(2010)
SURREALIST RESEARCHS & INVESTIGATIONS

COLABORADORES (CONTRIBUTORS):
Will ALEXANDER (Los Angeles), John ANDERSSON (Estocolmo) Frank ANTONSEN (Copenhagen) APIO (Oakland) Rafet ARSLAN (Esmirna) Michèle BACHELET (Paris) Johannes BERGMARK (Estocolmo) J.K.BOGARTTE (Milwauke) Eric BOHMAN (Estocolmo) Daniel C. BOYER (Michigan) Eric BRAGG (Berkeley) F.N.BRILL (Portland) Ronnie BURK (San Francisco) Richard BURKE (St. Louis) Susan BURKE (St. Louis) Miguel de CARVALHO (Coimbra) Eugenio CASTRO (Madrid) Paul COWDELL ( Londres) Mair DAVIES (Londres) Nacho DÍAZ (Londres) Schlechter DUVALL (Indonesia) Alexandre FATTA (Quebec) Kristoffer FLAMMARION (Estocolmo) Merl FLUIN (Londres) Sarah FRANCES (Portland) Brandon FREELS (Portland) Jesús García RODRIGUEZ (Madrid) Joel GAYRAUD (Paris) Guy GIRARD (Paris) Allan GRAUBARD (New York) Robert GREEN (California) Vicente Gutiérrez ESCUDERO (Madrid) Stefan HAMMARÉN ( Finlandia) Raúl HENAO (Colombia) Patrik HOURIHAN (Londres) Dale HOUSTMAN (Minneapolis) Bill HOWE
( Leeds) Bruno JACOBS (Estocolmo) Diamantis KARAVOLAS (Atenas) Vangelis KOUTALIS (Atenas) CINNS (Cagri Kucuksayrac)
(Estambul) Don LACOSS (Wisconsin) Sotiris LIONTOS (Atenas) Michael LOWY (Paris) Emma LUNDENMARK (Estocolmo) Josie MALINOWSKI (Londres) Lurdes MARTÍNEZ (Madrid) Marie-Dominique MASSONIE (Paris) Desmond MORRIS (Londres) David NADEAU (Quebec) Luis NAVARRO (Madrid) Niklas NENZÉN (Estocolmo) NOVADAWN (Portland) Noé Ortega QUIJANO (Madrid) Juan Carlos OTAÑO (Buenos Aires) Ayze OSKAN (Estambul) Dominique PAUL (Paris) Katerina PINOSOVA (Praga) RIBITCH (Berkeley) Rad RIDVAN (Estambul) Franklin ROSEMOND (Chicago) Mark ROUNSVILLE (Texas) Ron SAKOLSKI (Vancuber) Emilo SANTIAGO (Madrid) Bertand SCHMITT (Paris-Praga) SHIBEK (Portland) Lisa SIMMONSON (Berkeley) Nikos STABAKIS (Atenas) Dan STANCIU (Bucarest) Wedgwood STEVENSON (Inglaterra) Theoni TAMBAKI (Atenas) Lulian TANASE (Bucarest) Debra TAUB (California) Dominique TETRAULT (Montreal) Andrew TORCH (St. Louis) Sasha VLAD (San Francisco) John WELSON (Gales) ONSTON–Can Yesiloglu- (Esmirna) Michael ZIMBACCA (Paris).

martes, 4 de mayo de 2010

La decepción del siglo XX






Teódulo López Meléndez
teodulolopezm@yahoo.com



Puede pasar uno años sin toparse con un texto emocionante. Puede uno denigrar de la literatura por un tiempo.

Puede uno pensar en un agotamiento. Puede uno describir la bondad de las viejas novelas y volver a leer a los poetas grandes. Puede uno, pero la sorpresa espera a la vuelta de la esquina.

Siempre he sostenido que un gran libro es aquél que lo hace a uno distinto de cómo era antes de leerlo. El gran libro es el que lo modifica a uno lector, que lo cambia una millonésima de milímetro, aquél del cual uno afirma que no es el mismo después de leerlo.

Es exactamente lo que me ha pasado leyendo El hombre que amaba a los perros del cubano Leonardo Padura. Puede ser la historia de Leon Troski, puede ser la historia de su asesino Ramón Mercader, puede ser un vistazo espectacular a la guerra civil española y a los conflictos internos del bando republicano, puede ser una mirada profunda en la revolución rusa, puede ser un escalpelo sobre la personalidad de Stalin.

Puede ser todo eso, pero es más. Escribe un cubano irritado y porfiado. Es también un vistazo al interior de Cuba, de sus escritores, del hambre atenazante, de las imposibilidades literarias.

El hombre que amaba a los perros es un uso magistral del lenguaje y el empleo de las técnicas de la novela casi a la perfección, tan perfecta que no se nota una costura. Sí, también es esto. Pero debo decir que El hombre que amaba a los perros escapa de los personajes de su texto, escapa de las historias y de las sombras, escapa para convertirse en un fresco del siglo XX, en la muestra perpleja de una profunda decepción, en el retrato de un tiempo cínico, en el marco de una angustia profunda. El hombre que amaba a los perros es la caída de las utopías, la decepción profunda de un ciclo del hombre, la denuncia patética de la condición humana. La novela hace que uno lector se estremezca, se remueva inquieto, baje el libro impreso hasta las rodillas y mire por la ventana en busca de aire fresco.

Lo dicho, el libro escapa y escapa hasta plantarnos frente a lo más denigrante que pudimos hacer en el gran tiempo de los avances científicos, de la llegada a la luna, de los descubrimientos más osados.

Estoy convencido de haber terminado de leer el juicio más implacable que la literatura ha hecho de la pasada centuria. Cierro el volumen de 600 páginas y me quedo un rato largo mirando el rostro del autor, de Leonardo Padura, el cubano que tenía miedo de escribir esta novela, mejor, de Iván, el personaje que lo ampara. Tiene 55 años, está calvo y usa barba. Me pregunto si algún día lo tendré enfrente. Me aseguro que sí, que iré a La Habana y lo veré, cuando esta novela increíble pueda ser leída por los cubanos.