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sábado, 3 de septiembre de 2016

La nueva poesía de Grecia: Dimitris Angelís




La nueva poesía de Grecia: Dimitris Angelís: “Cada libro nuevo es una soledad en construcción”
Entrevista: Luis Benítez
Fotos: Gentileza archivo D. Angelís

El poeta, filósofo, crítico literario y editor griego Dimitris Angelís nació en Atenas en 1973. Fue director de la revista literaria Nea Efthini (Nueva Responsabilidad). Actualmente dirige la revista literaria Frear (Pozo, en griego, ver: http://frear.gr). Su libro “Aniversario” ha sido premiado por la Academia de Atenas (Premio Porfyras). Es una de las voces más destacadas de la poesía griega contemporánea. Ha publicado 6 libros de poesía, 3 estudios filosóficos, un ensayo sobre el arte de la escritura y otro sobre la poesía, así como numerosos ensayos y críticas literarias. Ha traducido a autores ingleses, franceses y españoles.

1. ¿Cuáles son los temas principales de su obra?

Empecé a escribir poemas en mi adolescencia. Es la época, como sabe, en que la hipersensibilidad de los jóvenes y los primeros amores buscan poemas para expresar lo que no pueden decir directamente con sus palabras a las chicas. Como no podía encontrar poemas que describieran mis sentimientos, empecé a escribir los míos. De aquí vienen dos características de mi poesía: la realidad está siempre en la obra y los poemas están escritos para ser oídos, no sólo para leerlos. Por eso (y bajo la influencia de la música épica de Pink Floyd ‒¿quién dice que los poetas no se influyen por su música preferida?) admiro el lirismo, pero no estoy muy a su favor. Esto es una enseñanza de Seferis, quien en un poema suyo dice: “Sólo quiero hablar sencillamente, que se me conceda esta gracia. / Porque hemos recargado nuestras canciones de tanta música que se hunde lentamente / y hemos adornado tanto nuestro arte que el dorado estropeó su rostro / y es tiempo de decir nuestras palabras más humildes porque
nuestras almas se harán mañana a la mar.”

Un tema que siempre me ha fascinado es la relación entre la poesía y la historia. Sobre todo me he sentido atraído por el tema de las aventuras griegas durante el siglo XX y, más en concreto, por la catástrofe de Asia Menor (1922), la Guerra Civil (1943-1949) y la Dictadura de los Coroneles (1967-1974), que terminó con la invasión turca en Chipre. Hablo de esos temas en mis libros Aguas míticas (2003) y Aniversario (2008), pero de una manera casi soterrada, utilizando como mito mediador, ante todo, la Ilíada en el primer caso y la Odisea en el segundo. Creo que para escribir poesía verdadera, poesía que resista al tiempo, no puedes hablar del mundo actual o tampoco de tus sentimientos personales sin un mito poderoso y mediador (los textos clásicos o bíblicos, por ejemplo), que cree la distancia necesaria de tu tema. Al mismo tiempo, ese mito ha de hacerse accesible al amplio público, de manera que el mensaje del poema se sostenga finalmente en la fuerza de las imágenes y del sentimiento y no en los conceptos, pudiendo así conmover al hombre cotidiano. Estos dos libros, junto con Confirmando la noche (2011), que habla de la Caída del Muro de Berlín en 1989 e incluye un poema sobre el futuro como pesadilla, forman una trilogía. Después llega un libro que habla sobre la crisis actual (Un ciervo llora sobre mi cama, 2015), es decir, esa insistencia sobre el tema de la historia, el sufrimiento y la realidad continúa. Sin embargo, en mi libro más reciente se observa un cambio de estilo. Dándome cuenta de que la descripción de la situación extrema de crisis que vivimos necesitaba otra forma de expresión, mis versos se hicieron, casi de repente, más surrealistas, más extrovertidos. Creo también que ya tenía ganas de cambiar un poquito, de pasar a una nueva etapa. El éxito de este libro me ha enseñado que hay que tomar riesgos, salir de la seguridad que te da una manera conquistada para innovar y renovar al mismo tiempo el interés del lector.                      

2. ¿Cuáles las mayores influencias de otros autores que registra su poesía?

El primer libro de poesía que compré como estudiante fue la poesía completa de Seferis y justo después una antología de poetas surrealistas franceses. Por supuesto, la influencia de Seferis, Elytis y Ritsos han dejado su huella en mi obra, pero junto a ellos una serie de poetas desconocidos fuera de mi país, como D.P. Papaditsas, Miltos Sajturis, Nikos-Alexis Aslánoglu y otros, que han jugado un papel muy importante en la formación de mi identidad literaria.

Sin embargo, la lectura de los textos no te hace poeta, ni siquiera buen lector (por no decir que a veces consumimos libros sólo para alimentar nuestra poética). Mis preferencias las marcó el contacto cotidiano con el escritor, gran hispanista y director de la revista Efthini (Responsabilidad, en griego), Kostas Tsirópulos, sobre todo durante los años 1995-2001 cuando trabajaba en la pequeña librería de su editorial en Atenas. El círculo de escritores de su revista, donde yo también publiqué mis primeros textos y llegué a colaborar como redactor jefe, orientó mis lecturas y mis búsquedas literarias. Además, al contrario de otros jóvenes, no tenía que buscar editor, puesto que Tsirópulos me preguntaba al principio de cada año si tenía algo preparado para sacar…

Un tercer factor decisivo ha sido el conocimiento del ámbito literario mundial. Como las traducciones llegan casi siempre tarde (y son muy importantes para nutrir tu poesía; ¿qué sería de la poesía de Seferis sin Eliot o de la de Elytis sin Eluard?) y no hay manera fiable de conocer lo importante a través de Internet, mi participación en festivales ha ayudado mucho a esta dimensión. Tengo que admitir que mi participación en el festival de poesía de Granada, en Nicaragua, fue determinante; y ésta es la primera vez que lo digo así, por escrito. Había participado antes en algunos festivales europeos que, dejando fuera a unos pocos poetas interesantes, me parecían pesados, lo que es significativo sobre lo que está pasando ahora en la gran mayoría de la poesía de nuestro continente. No obstante, en Nicaragua conocí gente importante para mí, me hice amigo de personas que me han ayudado a ver las tendencias contemporáneas más claramente y sobre todo me pregunté mucho sobre mí poesía en comparación con lo que escuchaba en las plazas de Granada. Otro festival importante: “Las líneas de su mano” que organiza el Gimnasio Moderno en Bogotá, bajo la dirección de Federico Díaz Granados. Seguro que hay más, hablo sólo de los encuentros poéticos a los que he asistido. Hay muchas personas que están en contra de los festivales, pensando que esta “narcisista extroversión” está fuera del oficio del poeta. Yo creo lo contrario: aunque a veces terminamos como espectadores de un show inútil, ese tipo de encuentros funciona como espejo para nuestra poética. Bueno, tienes que estar alerta, atento siempre para así darte cuenta.                     

3. ¿Cómo aprecia usted el momento actual de la poesía griega?

Para hablar de la poesía griega actual, hay que tener en cuenta la crisis que sufrimos ahora mismo en mi país. Los escritores, sorprendidos y paralizados, como toda la sociedad griega, por la rápida evolución de los acontecimientos, ahora empiezan a describir a fondo la crisis, aunque algunos siguen manteniendo una actitud de espera. Ciertamente, los desempleados, los sin techo, las personas que buscan a diario comida en los contenedores de basura aparecen ya en la prosa como elementos de la realidad social. Sin embargo, constituyen sobre todo el decorado para un caso que tiene por completo otra trama.

En el ámbito de la poesía ocurre todo, como siempre, con retraso. Si bien debería revelar al instante las proyecciones existenciales del drama griego moderno, la poesía permanece, como normalmente, encerrada en las búsquedas líricas del periodo anterior. Ciertamente están aumentando los poemarios que se ocupan de la crisis, pero la mayoría de los poetas que de vez en cuando se centran en el tema se convierten en víctimas de la facilidad de la denuncia dominante, utilizando un vocabulario que sin esfuerzo toman prestado del reportaje televisivo. Por lo demás, observamos con interés los esfuerzos de los buenos poetas jóvenes que, por primera vez en muchos años, están creando un lenguaje propio, lejos de los influjos del pasado y que conversa con la realidad internacional. La tendencia a la dramatización del discurso poético, en base a un modelo de una tendencia concreta de la poesía inglesa, se ha reducido. Lo mismo ha ocurrido con el intento obsoleto neoformalista de vuelta al soneto y al verso rimado. Del mismo modo, hay seguidores de una poesía más directa, con fuertes imágenes expresionistas y la escritura a veces elíptica, que expresa la fragmentación de la época. Pese a que el centro editorial y literario en Grecia se localiza ya casi exclusivamente en Atenas (mientras que antes cada gran ciudad tenía su propio carácter y movimiento literarios), es significativo que la última y más innovadora tendencia se desarrolle sobre todo en el norte y en Tesalónica, un hecho que merece una mención. En cualquier caso, los lectores españoles pronto tendrán la oportunidad de conocer una parte bastante importante de la poesía griega a través de una antología que ha preparado Virginia López Recio.

4. ¿En qué está trabajando literariamente usted ahora, cuáles son su proyectos a corto/mediano plazo?

Preparo para el próximo octubre una exposición con el pintor Alekos Kyrarinis. No quiero decir que voy a exponerme de manera temeraria y frívola como pintor; él comenta poemas míos con pinturas y yo obras suyas con poemas. Se trata de una nueva serie de poemas que ya tienen un título improvisado “Casi bíblicos”: la exposición me ha motivado a pensar sobre escenas o personas de la Biblia como si fuera pintor, describiéndolas como naturalezas muertas en un mundo secular, donde sin embargo el elemento religioso sigue muy poderoso pero bajo formas distintas y a veces casi secretas. Ha sido el gran descubrimiento de la obra del pintor alemán Michael Triegel lo que me ha ayudado a desbloquearme tras la edición de mi último libro, que me dejó, como suele pasar, totalmente vacío, para empezar a trabajar otra vez. Y como sabe, cada libro nuevo es una soledad en construcción…       

5. Usted dirige actualmente la revista de poesía Frear. ¿Cuáles son los criterios y puntos de vista de esa publicación y cuál fue el desarrollo de la publicación hasta la fecha?


La revista empezó en mayo de 2013 cuando el consejo editorial y todos los colaboradores fijos de la revista Nea Efthini (Nueva Responsabilidad), que también dirigía, dejaron la revista antigua por los intentos del editor de controlarla. Así comenzamos la revista Frear (Pozo, en griego), que está a punto de publicar su 16º número y también tiene una página web con material diferente al de la revista impresa; es decir, ¡en realidad son dos revistas distintas! Una más ligera en Internet y la principal que es la impresa. No se trata sólo de una revista literaria, porque publicamos también ensayos, estudios y muchos comentarios críticos sobre la actualidad. En los tiempos difíciles que nos ha tocado vivir una revista que se dedica estrictamente a la estética y la palabra a mí me parece impensable y totalmente fuera de las necesidades verdaderas del público lector. Por eso, publicamos en cada número dos o tres entrevistas exclusivas de pensadores importantes y ya hemos publicado entrevistas con Alain Badiou, Jacques Ranciere, Michael Walzer, Jean-Luc Nancy, etc.; junto a otras con escritores como Yves Bonnefoy, Mark Strand, Ernesto Cardenal o Claudio Magris. En general nos interesa mucho presentar escritores poco conocidos en Grecia y textos completamente inéditos incluso en su versión original. Por ejemplo, hace unos meses presentamos una antología de la poesía española contemporánea incluyendo poemas de Gamoneda, Margarit, Colinas, de Cuenca, de Villena, Mestre, Sánchez Robayna, etc.; todos inéditos en España. Espero que hagamos lo mismo con la poesía argentina, mexicana etc. Está claro que Frear es la revista que más promociona la literatura hispana en Grecia. Además, considero muy importante seguir las tendencias de la literatura y del pensamiento global y eso hacemos con colaboradores internacionales. Por estas nuevas ventanas que abre, Frear es considerada hoy como la mejor revista griega.          

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