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jueves, 21 de agosto de 2014

Manuel Díaz Martínez o el fervor de la poesía


Entrevista


Manuel Díaz Martínez o el fervor de la poesía

Armando Añel(NEOCLUBPRESS.COM, Miami, 7/7/2014) Poeta medular, cronista agudo de la realidad insular y su exilio, Manuel Díaz artínez (Santa Clara, 1936) es una de las figuras cimeras de la cultura cubana contemporánea. Lo conocí en Madrid a principios de la pasada década, esporádicamente pues su residencia estaba y está fijada en Canarias y solo iba de visita, pero siempre me impresionó su humanidad y calidez, su fino sentido del humor, tan distantes de la arrogancia -y hasta el desprecio- con que suelen pavonearse las “personalidades” del gremio cultural cubano. Recientemente, Alejandro Fonseca, Omar Santana y otros escritores y artistas conversamos sobre la posibilidad de que el poeta se trasladara a Miami para protagonizar uno de los Jovenaje que celebramos cada cierto tiempo. Pero hubiese sido un viaje demasiado largo, y lo desaconsejaron sus médicos. A raíz de ese cruce de correos -no voy a esconderme para felicitarme-, tuve la feliz idea de proponerle esta entrevista.
Armando Añel. “Entonces yo ignoraba / que el azar existe / y no sabe esperar”, dice usted en uno de sus poemas. ¿En qué medida cree que ha incidido el azar en su vida?
Manuel Díaz Martínez. El azar está presente en todas las circunstancias de la vida. Constantemente nos incita a tomar decisiones. Y cada decisión desencadena nuevos azares, que son nuevas disyuntivas. Pero el azar no siempre nos permite escoger. Creo que he tenido mejor suerte cuando él, me parece, ha decidido por mí. Dicho esto, confieso que le quedaré eternamente agradecido a quien me explique qué es el azar.
AA. Para la poesía cubana, Lezama Lima es un símbolo de exuberancia verbal. Usted, creo yo, de intimidad o coloquialismo. ¿Es lo mismo seducir que conmover en poesía? ¿Cree que Lezama fue un seductor y usted, opuestamente, un poeta que busca conmover lo íntimo? ¿Estaré generalizando?
MDM. Se puede seducir sin conmover, y a la inversa. Pero, en el terreno del arte, lo que conmueve seduce. Yo empecé escribiendo versos seducido por Gustavo Adolfo Bécquer, un maestro en el arte de conmover, y de conmover de la manera más diáfana y sencilla que permite la gramática de la poesía. Poco después, atraído por los barrocos españoles -a los que también Lezama rindió culto, él más que yo-, me enamoré de los jeroglíficos tropológicos, hasta que descubrí que las mejores metáforas, las que me permitían expresar lo que me interesa, me las daba la vida cotidiana. Desde entonces me he esforzado, no siempre con el éxito apetecido, en hablar de la vida con su propio lenguaje, por decirlo de alguna manera. Aunque disfruto de todo buen poema, sean cuales sean su marca y hechura, agradezco que el poema me conmueva.
AA. ¿Cuál es su opinión sobre la poesía cubana contemporánea? ¿Lee poesía del siglo XXI o se ha quedado con los clásicos?
MDM. Siempre he leído con interés a mis contemporáneos, pero últimamente, quizás por esa nostalgia imperativa que llega con los años, vuelvo con más frecuencia a los clásicos, antiguos y modernos, particularmente a los que reconozco como mis maestros. Casi no salgo de ellos. Le he dedicado poco tiempo a la poesía cubana última y por lo mismo no estoy en condiciones de emitir una opinión sobre ella.
AA. Recientemente, María Elena Cruz Varela expresaba en Miami que, en lugar de perder un país, los exiliados ganamos un mundo. ¿Usted se siente perdedor o ganador en este sentido?
MDM. Ganador, sin duda. El mundo es más que un país, aunque esta obviedad suene a herejía en los oídos del aldeano vanidoso de que hablaba José Martí. Martí, evidentemente, pensaba el mundo como un humanista, no como un aduanero.
De izquierda a derecha: MDM, Egito Gonçalves y José Agustín Goytisolo. (Foto en Turín, Italia, 1990.)
De izquierda a derecha: MDM, Egito Gonçalves y José Agustín Goytisolo. (Foto en Turín, Italia, 1990.)
AA. Usted dirigió la revista Encuentro de la Cultura Cubana siendo miembro del consejo editorial de la Revista Hispano Cubana, ambas editadas en Madrid pero distantes en cuanto afeeling político (a grandes rasgos consideradas la una de “izquierda” y la otra de “derecha”). ¿Cómo lo compaginó? ¿Qué credibilidad le merecen estas figuras retóricas “izquierda” y “derecha”? ¿Es usted lo que algunos llaman un “mediador”?
MDM. Estas publicaciones coincidían en lo medular: la lucha sin concesiones contra el castrismo y por la transición democrática. Anticastristas de todos los matices, cubanos y no cubanos, han hallado en ellas espacio para expresarse a su gusto, y algunos han colaborado en ambas, como yo. Encuentro y la Hispano Cubana tenían, afortunadamente, perfiles editoriales distintos, pero no estaban distanciadas, sino todo lo contrario: constituían una sinergia frente a la dictadura. Esto es fácilmente comprobable si se revisan las colecciones de las dos revistas. Lo demás es anecdótico. A mí no me resultaba incoherente dirigir una de ellas y pertenecer al consejo editorial de la otra porque, además de que no eran antagónicas, desde que empezaron a salirme canas en la barba no soy ni de izquierda ni de derecha, sino militante fervoroso del PSC (Partido del Sentido Común). Por cierto, un partido que en todas las épocas ha tenido escasos miembros y en el que es harto difícil mantener la militancia.
 AA. En 1967, usted obtuvo el Premio de Poesía “Julián del Casal” de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba por su poemario Vivir es eso. En la distancia, ¿volvería a concursar en un certamen patrocinado por el régimen, o a participar en un evento en Cuba con el castrismo en el poder? ¿Qué opinión le merece el llamado “intercambio cultural”(*)?
 MDM. Si entonces yo hubiera pensado del gobierno cubano lo que pienso hoy, no habría enviado mi libro a ningún concurso oficial. Ese premio me enorgullece porque me lo otorgó, unánimemente, un jurado compuesto por Nicolás Guillén, Eliseo Diego, Gabriel Celaya, José Ángel Valente y Enrique Lihn. Rompí con el régimen castrista hace más de veinte años, cuando aún yo vivía en Cuba, y desde entonces él y yo somos incompatibles. Cuando yo estaba en el avión que me trajo al exilio, me prometí no volver a la isla mientras el castrismo la tiranizara. Y no pienso romper mi autopromesa. En cuanto al “intercambio cultural”, lo entenderé cuando vea que deja de ser one way, es decir, cuando la vía tenga dos carriles: uno hacia acá y otro hacia allá. Y sin semáforos.
 AA. ¿Cuáles son sus planes en lo inmediato? ¿Tiene en proceso algún libro?
 MDM. Mis planes son: seguir acompañando a mis hijas todo el tiempo que se me permita; echarle unos cuantos textos más a mi nuevo libro de poemas, en el que ahora trabajo; publicar la segunda edición, ampliada, de mi libro de recuerdos Sólo un leve rasguño en la solapa; y deambular otra vez, si mis piernas lo consienten, por el París que compartí hace medio siglo con mis amigos Nivaria Tejera, Severo Sarduy y Rolando Ferrer.
(*) Se alude al llamado “intercambio cultural” entre Cuba y Estados Unidos, que en la práctica consiste en que los intelectuales cubanos que residen en la isla, incluso los oficialistas, vayan a Estados Unidos y actúen allí en tanto que a los residentes en esta nación la dictadura les impide, con raras excepciones, entrar en la isla.
SOBRE EL AUTOR DE LA ENTREVISTA:
ARMANDO AÑEL (La Habana, 1966). Ghost Writer, fue periodista independiente en Cuba. En 1999 recibió el Primer Premio de Ensayo de la fundación alemana Friedrich Naumann. Ha sido columnista de periódicos como Tiempos del MundoLibertad Digital y Diario las Américas, y editor de revistas como PerfilesEncuentro de la Cultura CubanaIslas y, actualmente, Herencia Cultural Cubana. Ha publicado las novelas ApocalipsisLa resurrecciónErótica, la compilación de relatos Cuentos de camino, el poemario Juegos de rol y las biografías Instituto Edison: Escuela de vida y Jerónimo Esteve Abril, apuntes y testimonios. Vive en Miami.

lunes, 18 de agosto de 2014

Adelanto de nuevo poemario del chileno Mario Meléndez




Por Luis Benítez

  
Nacido en Linares, Chile, en 1971, Mario Meléndez estudió Periodismo y Comunicación Social. Entre sus libros figuran: Apuntes para una leyenda, Vuelo subterráneo, El circo de papel y La muerte tiene los días contados. En 1993 obtiene el Premio Municipal de Literatura en el Bicentenario de Linares. Sus poemas aparecen en diversas revistas de literatura hispanoamericana y en antologías nacionales y extranjeras. A comienzos del 2005 obtiene el premio "Harvest International" al mejor poema en español otorgado por la University of California Polytechnic, en Estados Unidos. Parte de su obra se encuentra traducida al italiano, inglés, francés, portugués, holandés, alemán, rumano, búlgaro, persa, catalán y macedonio. Durante cuatro años vivió en Ciudad de México, donde dirigió la serie Poetas Latinoamericanos en Laberinto ediciones y realizó diversas antologías sobre la poesía chilena y latinoamericana. Actualmente radica en Italia. A comienzos del 2013 recibe la medalla del Presidente de la República Italiana, concedida por la Fundación Internacional don Luigi di Liegro. Es considerado una de las voces más importantes de la nueva poesía latinoamericana y con muchísima razón, dada la potencia expresiva y la singular cosmovisión que animan sus versos. No en balde, dijo de su obra el poeta ecuatoriano Xavier Oquendo Troncoso (1972): “En Meléndez hay un rasgo dúctil y diáfano que ayuda a que su discurso sea directo, casi a lo antipoético, es decir, desusar aquellas imágenes crípticas para asumir, inclusive, el lugar común, como un recurso nuevo y establecido que asombre. Este recurso es la metáfora insólita. El discurso de Meléndez es inaudito para muchos, pero siempre deja una dosis de enorme bifocalidad, de aquello que el lenguaje tiene en su matriz, pero que no todos podemos usarlo siempre, que es la connotación sobre el hecho denotativo. Este es su principal recurso”.
Los presentes poemas forman parte del próximo libro de Meléndez, “El mago de la soledad”, que este año se publicará en México.



ASI ESCRIBE MARIO MELÉNDEZ


La portadora


Ella sacó a pasear las palabras
y las palabras mordieron a los niños
y los niños le contaron a sus padres
y los padres cargaron sus pistolas
y abrieron fuego sobre las palabras
y las palabras gimieron, aullaron
lamieron lentamente sus ciegas heridas
hasta que al fin cayeron de bruces
sobre la tierra desangrada
Y vino la muerte entonces
vestida con su mejor atuendo
y detúvose en la casa del poeta
para llamarlo con gritos desesperados
y abrió la puerta el poeta
sin sospechar de qué se trataba
y vio a la muerte colgada de su sombra
y sollozando
"Acompáñame", le dijo aquélla
"porque hoy estamos de duelo"
"Y quién ha muerto", preguntó el poeta
"Pues tú", respondió la muerte
y le extendió los brazos
para darle el pésame

………………………………………………………

Apuntes para una leyenda



Una mujer está parada sobre un puente
que no existió jamás

Su piel que jamás fue besada
flota sobre las aguas del tiempo
como un recuerdo sin rostro

Una carta que jamás fue leída
lucha por alcanzar la orilla
para que alguien la descubra

Un hombre que jamás ha leído
que no sabe leer
que no aprendió jamás
halla la carta y el cuerpo
debajo de ese puente

El hombre llora de impotencia
mientras la carta se deshace
entre sus dedos

El río que está lleno de lágrimas
se apiada de aquel hombre
y le revela el secreto de esa carta

Y el hombre loco de amor
junta sus noches y delirios
para arrojarse de ese puente
que no existió jamás

sábado, 16 de agosto de 2014

"Estación de nosotros" del poeta argentino Alberto Boco





Por Luis Benítez

“Estación de nosotros” se titula el nuevo poemario de Alberto Boco, el reconocido poeta argentino que acaba de ser publicado por la editorial Buenos Aires Poetry. Nacido en la ciudad de Buenos Aires en 1949, el poeta Alberto Boco ha publicado hasta hoy, además del título que nos ocupa, los siguientes títulos: Arcas o pequeñas señales (1986); Galería de ecos (1989); Ausentes con aviso (1997); Cartas para Beb (2007); Riachuelo (2008);  Malena (2012); Visitas inoportunas (2014). Entre otros reconocimientos, su obra ha recibido el Primer premio en el Primer Concurso Nacional de Poesía "César Domingo Sioli", Premio "Ciudad de Junín", 2005; la Primera mención del jurado en el VII Concurso Nacional de Poesía – Tandil 2003, auspiciado por la Subsecretaría de Cultura de la Provincia de Buenos Aires y la Secretaría de Cultura de la Nación, 2003; la Mención de Honor del jurado en el IV Concurso Nacional de Poesía “La Luna Que”, 2002 y la Mención del Jurado del Premio Provincial de Literatura “Dr. Carlos Auyero”, Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires, 1999.

Dotado de una voz precisa y fácilmente reconocible en la polifonía porteña, Boco se caracteriza por diversos atributos poéticos, no siendo el menor la aguda conciencia que tiene de su proceso creativo y la génesis final de lo creado. Señala el poeta en un reportaje publicado por la revista estadounidense Newsletter Cervena Barva Press, No. 67, Junio, 2011, Massachusetts: “Estoy convencido de que la poesía, una cuestión de palabras y su propia música, sobre todo nos lleva a un tipo de conocimiento sobre el mundo que no podemos obtener de ninguna otra manera, una especie de asimetría que nos muestra el mundo de una manera especial , no sólo en cuanto al punto de vista, sino también  como una distorsión que nos trae más profundamente y más cerca de todo lo que llamamos habitualmente realidad.”

En esa distorsión que enuncia el poeta argentino estriba el núcleo de la diferenciación entre el fundamento y lo fundado que exige Gilles Deleuze en su segundo requisito, para hacer de la poesía de Boco –“una cuestión de palabras y su propia música”- lugar del sentido y campo de lo trascendental, de un modo (el cómo que hace el qué) independiente del sector de Occidente donde la intersección de los diversos marcos ha generado, a un tiempo, tanto al autor como a su obra. Como aparente paradoja, Alberto Boco es uno de los poetas inmediatamente reconocibles como argentinos... ¿Por qué? Porque el modelo de síntesis que su obra establece se inscribe al mismo tiempo en la World Literature y en la tradición de la búsqueda estética propia de -¿tengo que decir, “la mejor parte”?- la todavía, aún, joven poesía de la Argentina: el logro de una síntesis entre la hoy impensable transcripción de lo real señalada por Pavese como norte de los escritores estadounidenses de su tiempo, y la conformación  de universos paralelos que le endosaba el gran escritor italiano a los colegas europeos. Esta capacidad de síntesis es otro de los grandes logros de este más que notable autor rioplatense, cuya obra ya ha trascendido los márgenes de su país y se exhibe como una de las más sólidas facturas del presente. Indispensable en la biblioteca del lector de poesía latinoamericana contemporánea.


ASI ESCRIBE ALBERTO BOCO



Arboledas

sentado y en este Ahora bajo grandes árboles me digo
cuánto puede saberse de las horas capitales
como si tuviese mayor escala que pensar ahora en este Ahora
en mis horas capitales y no hubiese contradicción alguna para
                                                                         /decir tal o cual
estas y aquellas otras
por caso tu mirada perdiéndose por allá en un lejos tan tuyo y de
                                                                                         /tus ojos
una vez a ellos niños todavía les dieron a elegir
esa dijeron                               sabían pero no del todo
colgada del gancho la degollaron la desplumaron bajo el árbol
en el puro moverse chorreaba mientras conversábamos asuntos
                                                                                      / triviales
cosas de una familia que hace mucho ha dejado de verse
cosas mientras los chicos miraban cuando todavía…
después cortaron un poco de jamón               unos tomates
otras distancias en los ojos al filo de los cuchillos
el pollo y las papas en la mesa dorados en su no estar
yo todavía no te recordaba en aquel antes
de vaya uno a saber qué después
en este Ahora
… y están aquellos árboles
estas arboledas

todavía

viernes, 1 de agosto de 2014

Mi gato tuyo




José Pulido
Quién sabe cuántos siglos es un gato
de dónde habrá traído sus pasos indudables
se intuye que su alma es extranjera
y entiende todo pero no responde
El gato tiene uñas de rosal
y ojos de sortija
hiere con ternura
y acaricia con desdén
Mi gato es el mismo gato
de tu casa
y asusta los metros cuadrados del vacío
con su cuerpo invisible
De un salto sube
al tope de los libros
y se queda mirando
la blancura del muro
no hay un insecto, no hay una ventana
pero el cuerpo felino está cazando
sus propios pensamientos
en el mediterráneo que hay en toda pared
hace un lomo de seda
de anhelo faraónico
se inmoviliza tanto que un día cae
blanco negro amarillo
y es de cerámica

La puerta que hay en los ojos del gato
debe conducir al pozo original
que mitigó su primera sed
mi gato fue tigre, leopardo y pantera.
Su lengua es tan rápida
que cuando entra al agua ya ha salido