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sábado, 18 de junio de 2011

Los sueños danzantes







Edgar Cherubini Lecuna
París, Francia

Freud afirmaba que un individuo necesita reconocerse a sí mismo para construir su identidad y que este proceso “comienza cuando se toma a sí mismo, a su propio cuerpo, como objeto de amor”. En ese comenzar, que también puede ser un recomenzar, el pasado juega un papel importante, pues recordándolo o no, éste nos ha moldeado y nos seguirá moldeando. De allí que debemos aprender a manejar esa conjugación desde nuestro presente y hacia el futuro. El niño desde que nace, es un lienzo en blanco en el cual los padres, el entorno y la vida misma van pintando motivos abstractos, con tachas y manchas incoherentes o bien, paisajes armoniosos, equilibrados y plenos de belleza. A veces, un individuo alcanza la adolescencia con esa obra inconclusa. Las emociones y los sentimientos, el amor o su ausencia, son difíciles de manejar en esta etapa psicológica y física, crucial en la vida de todo ser humano. Cuando el joven ve la pintura y ésta no le gusta, necesita, entonces, aprender a conocerse, amarse a sí mismo para poder reafirmarse, empoderarse y así emprender el desafío de la vida, para tener la posibilidad y el privilegio de amar a los otros.

Construir la identidad a través de la danza, de eso trata el maravilloso documental: "Les Rêves dansants, sur les pas de Pina Bausch", de Anne Linsel y Rainer Hoffmann, que se exhibe en l´Entrepôt, un pequeño y modesto ateneo, en el barrio XIV de París.
Quien más que Pina Baush para motivar a un adolescente a expresarse, a desatar sus miedos y angustias, de traspasar el espejo de la sala de ensayos para construir su identidad partiendo de las carencias, inseguridades, sentimientos y deseos.




En 2008, Pina Bausch retoma su célebre espectáculo Kontakthof, genial coreografía plena de armonía, poesía y belleza que la hizo famosa durante cuarenta años y que tuve la oportunidad de presenciar en Boston en 1994, pero esta vez con 43 adolescentes, entre 14 y 18 años, sufridos y deseantes en un presente terriblemente convulsionado. Algunos de ellos con el desamor, la inseguridad y la desesperanza a flor de piel, tímidos y pudorosos ante la ternura o el descubrimiento del otro. En el grupo hay excluídos por ser gitanos, algunos son huérfanos o refugiados del genocidio bosnio, otros pertenecen a bandas de barrio o son ihilistas sin opciones. Hay hijos de familias en apariencia estables y funcionales, niñas que se averguenzan de su figura en los espejos de la sala de ensayos. Una amplia diversidad social de adolescentes que no tenían noción alguna de danza y que ni siquiera sabían quién era Pina Baush, escogida entre las escuelas de diferentes distritos, para esta conmovedora experiencia que duró año y medio, en el Tanztheater de Wuppertal, Alemania. Culminando como el éxito de temporada.


El psicoanalista Adolfo Vásquez Rocca, en su artículo “Pina Bausch: Danza Abstracta y Psicodrama Analítico”, al analizar las obras de Pina Baush, concluye que “el psicodrama analítico ofrece no sólo la metodología adecuada de sublimación, socialización y producción de subjetividad singular y colectiva, en orden a redirigir el potencial thanático-agresivo del comportamiento humano, sino la estrategia más efectiva en la prevención de la violencia social”. Al hacer un seguimiento en el tiempo de sus coreografías, opina que Pina Bausch trabaja con sus propios miedos, sus deseos, complejos y su vulnerabilidad. “A través de escenas expresionistas, sus obras se pueblan de sentimientos humanos tan elementales como la necesidad de ser amados o, al menos, odiados”.
Claude Halmos, psicoanalista, autor de “Grandir: les étapes de la construction de l’enfant, le rôle des parents”, describe lo observado por el en les Rêves dansant: “ésta coreografía les permitió controlar sus cuerpos, explorar sus emociones y descubrirse ellos mismos”. Durante el rodaje del film, algunos de los testimonios son intensos, pues estos jóvenes se expresan de sí mismos por primera vez, diciendo cosas que jamás habían dicho a nadie.
Bénédicte Billiet, coreógrafa en este proyecto, declaró a Le Fígaro, que “Pina Baush siempre ha buscado la causa que hace mover a la gente, que los pueda motivar a que sean ellos mismos, hombres y mujeres únicos, sin importarles su raza, ni su forma corporal. Hay una palabra alemana que es muy significativa para ella y es “Sehnsucht”, difícil de traducir, pues indica el anhelo hacia alguna cosa intangible, la búsqueda de alguna cosa indefinida en el futuro. Podría darse una interpretación al término “Sehnsucht”, como el “deseo de desear”, porque apunta a la búsqueda del sentido de la vida, de la necesidad de amor, de la sed de ser uno mismo. En los adolescentes “Sehnsucht” se da con más intensidad. Billiet es explícita en relación al trabajo que efectuaron: "Con nuestras exigencias, encaminadas al “yo sí podré lograrlo”, al “sí es posible lo que parecía imposible”, al “yo valgo”, los hemos motivado a tener confianza en ellos mismos. Los ensayos fueron una iniciación a la perseverancia como única manera de lograr algo. Los jóvenes se fueron transformando y sintiéndose más seguros y esto se tradujo en un resultado final, donde la armonía de sus cuerpos en movimiento y las expresiones en sus rostros hacen de esta coreografía algo inolvidable, de una gran fuerza y belleza conmovedoras. Esos jóvenes hicieron posible sus sueños y danzaron en ellos.

edgar.cherubini@gmail.com

jueves, 16 de junio de 2011

La cultura en el mundo que aparece




Teódulo López Meléndez


El enfoque cultural del proceso de globalización implica escapar de un economicismo trasnochado al que lo reducen algunos analistas. Si tenemos que mirar al mundo como un proceso multidimensional y a la cultura como el medidor supremo del desarrollo, podemos escapar de los simplismos. La construcción de una red de redes en diferentes planos interconectados debe llevarnos a una profundización de los peligros de homogeneización y al análisis de cómo la diversidad (tradiciones, lenguas, identidades) se insertan en esta nueva realidad global. El simplismo de que globalización es McDonald en cada sitio no parece apropiado para una investigación seria.

Una cosa es el comportamiento de los llamados centros del poder, tal como han existido y existen, y otra la diversidad repotenciada de manifestaciones culturales que se insertan en la globalización saliendo, algunas, del desconocimiento y haciéndose universales mediante los medios de la nueva comunicación horizontal.

Admitamos, no obstante, que el temor existía en algunos: la sepultura de la cultura local. Lo que ha pasado es todo lo contrario, se ha reordenado esa cultura y en muchos casos se ha hecho igualmente global. Lo que ha sucedido es que ha surgido una nueva manera de entenderla, entenderla desde lo global y lo más significativo, hacerlo a la inversa. Es obvio que los cambios culturales se producen en diversas áreas, como el trabajo y la comunicación y en todos los planos de la nueva ecuación, incluyendo en el interior de los territorios delimitados por la división llamada fronteras.

No puede pretenderse que la globalización, y menos la cultura en su seno, sea un proceso homogéneo. Por el contrario, es necesario esperar contradicciones y conflictos. Todo es aquí fragmentario, diverso, por definir. La cultura tiene que ver con todo lo creativo y cuando diversos modos creativos o formas de crear o resultados creados se encuentran se produce un enriquecimiento global. Es obvio que ello conduce a una heterogeneización agudizada, pero una ya preexistente en la condición misma de existencia de las culturas que se encuentran.

Hay que admitir, no obstante, que el sacar el proceso de globalización de donde algunos pretenden encallejonarlo, esto es, en lo económico y luego, en menor cuantía, en lo político, para llevarlo al terreno de lo socio cultural, plantea exigencias epistemológicas de hipercomplejidad y exigiría el abordaje de temas como el caos, la autoorganización, los fractales y los conjuntos borrosos. Manuel Castells (La era de la información, la ciudad y los ciudadanos, La galaxia Internet) insiste, en un análisis volcado hacia lo comunicacional, en una “virtualidad real”, es decir, los símbolos se convierten en experiencia real y donde cambia el concepto de poder y hasta la razón lógica. Ello conlleva a lo que ya hemos señalado, a la construcción de redes como nuevas formas de poder y al renacer, en todo su esplendor, de la vida local. Es algo que podríamos llamar con Zigmunt Bauman (Liquid modernization, Globalization. The human consequences) el fin de la geografía, un fin que afecta desde el amor y los vínculos humanos hasta el arte mismo. Quizás sea Bauman el primero en haber utilizado el término “glocalización”, para poner de relieve los daños de una mirada unilateral, es decir, mirar sólo desde el punto global perdiendo de vista lo local.

Estamos, pues, ante una situación que hemos denominado de multiculturalismo lo que quiere decir una mirada multidimensional. Y, obviamente, ese rescate rechaza lo global como simple homogeneización. Al fin y al cabo, lo global multiplica las interdependencias.

Frederic Munné, (De la globalización del mundo a la globalización de la mente) analiza el tema manejando puntos como las relaciones no lineales, dinámica caótica, organización autógena, desarrollo fractal y delimitación borrosa. Brevemente: la globalización no es una sucesión lineal de causas y efectos, de manera que hay que leerlo como un hipertexto, insiste Munné, señalando que “un contexto lineal o no lineal muestra realidades distintas: en aquél, la incertidumbre es desconocimiento que emana de la información faltante, mientras que en este pasa a ser fuente de conocimiento entanto que emana de la información emergente”. Caótica, porque estamos ante un sistema hipersensible a las variaciones, aunque sean pequeñas, lo que indica que subyace el caos, lo que paradójicamente lleva a concluir que no se está en un desorden sino ante la génesis de un orden. La complejización aumenta la posibilidad de organización dado que en lo local pasa a residir la creatividad emergente, de manera que no hay posibilidad de repetición de mimetismo o de clonación, puesto que al fractalizarse la sociedad genera una iteración creadora.

Lo que garantiza el progreso humano es una dialéctica de las culturas. Esta navegación global de las mercancías tiene, pues, un efecto limitado, si bien dentro de esa limitación modifica comportamientos, como lo hemos señalado, desde el lugar del trabajo hasta la manera de ejercerlo, desde modificaciones en la vieja organización familiar hasta cambios en la psicología dado que ahora tendremos una preocupación global adicional a las antiguos intereses. Todo eso es verdad y no negamos la existencia de un peligro, como siempre existió en todo cambio de la organización del hombre, en todos sus paso, desde lo tribal, a la Ciudad-estado, al Estado-nación, sólo por mencionar tres.

No olvidamos serios problemas, como la concentración de un monopolio tecnológico, los derechos de propiedad intelectual, las patentes o hasta las acciones intencionales y planificadas dirigidas a absorber o a implantar. Hay que ejercer la defensa y ello pasa por la selección de lo que se quiere absorber desde un ángulo de la multiculturización lo que permita reestructurar en beneficio de un desarrollo humano sostenido.

teodulolopezm@yahoo.com

El eterno fariseo y los límites de la fe





Por Jorge Majfud

No hace mucho tiempo, un señor, quejándose del orden inverso de palabras en español, me dijo que el inglés era el idioma original porque la Biblia estaba escrita en ese idioma. Sí, contesté, sobre todo en el inglés original de Brooklyn.

El profeta del smartphone o teléfono inteligente (en nuestro tiempo se lleva no solo la memoria en la mano sino la inteligencia también) pronto comprendió lo inútil que podría ser tratar de educar a alguien que no ha alcanzado la revelación de la verdad única. Seguramente no le preocupaba la verdad, porque en un salvado nada es duda; los preocupa que no sea la única verdad y que haya alguien que se atreva a pensarlo siquiera. Tampoco soportan que un insignificante mortal, con acento samaritano, sugiera que tal vez Dios no piensa como ellos, así como un escritor frecuentemente está en desacuerdo con las interpretaciones que se hacen de sus escritos. Siendo Dios el autor, cualquiera podría esperar una mayor humildad de sus lectores, y sin embargo…

Pero no, stricto sensu, a lo largo de la historia ha ocurrido siempre lo contrario y los lectores se han matado, de las formas más crueles, sutiles y brutales, más por sus propias interpretaciones de la verdad única que por alguna posible discrepancia sobre el autor. Cuando Mateo dice que Jesús dijo: “El que quiera salvar su vida la perderá; mas el que la pierda por causa de mí la hallará” (Mateo 16:25) puede estar diciendo “vida” o “alma”, ya que en griego ψυχὴν o ψυχή significa ambas cosas. La diferencia de significado metafísico es notable pero la tradición religiosa odia la polisemia y la ambigüedad. No por casualidad por siglos el Diablo fue identificado como “el heterodoxo” y el dos (la ambigüedad) como un atributo femenino y demoníaco. El autor (Dios) es la autoridad; es uno, como el texto y la lectura posible es única. Leer es descubrir la intención del autor. La verdad es, entonces, necesariamente una y obviamente pertenece a la secta de cada lector, que, extrañamente, nunca es única sino innumerable.

Para resolver esta trágica contradicción, en sus circos mediáticos, a cada línea que leen o agregan a las diferentes versiones de los textos sagrados, exigen que los salvados la repitan varias veces, a veces a los gritos. Si algo se repite muchas veces con convicción y sin cuestionamientos, entonces algo es una verdad repetidamente incuestionable. El método se parece al aplicado a los reclutas en un ejército. El objetivo primario es eliminar cualquier duda y confirmar la sumisión que aproxima a un ser humano a un animal domestico; a una máquina, como los guardias reales del Buckinham Palace que cada día imitan a las piezas de relojerías del siglo XVIII, o los desfiles militares que desde el siglo XIX invierten la mayor cantidad de energía humana y de recursos económicos en demostrar que un ser humano puede convertirse en un engranaje al servicio de un mecano perfecto, muchas veces ocioso y casi siempre sin conflictos de conciencia. Considerando los avances que las nuevas tecnologías del siglo XXI están haciendo sobre inteligencia artificial, podemos observar que cada día las maquinas se parecen más a los seres humanos y los seres humanos cada día se parecen más a las maquinas, por elección, por distracción o por pereza intelectual y espiritual.

Nadie nunca puede esperar que en alguno de estos templos alguien levante una mano para cuestionar la interpretación del pastor o del líder espiritual de turno. No. Cuando la masa levanta sus manos, cada sujeto levanta las dos manos para confirmar a los gritos la virtud de decir siempre sí. Entonces, una nueva paradoja se produce: mientras no hay salvación colectiva sino sólo individual (por lo cual una persona debe ser feliz en el Paraíso aunque su eterno amor haya sido condenado al infierno por escéptico), el camino que conduce a la utopía celestial es masivo: no hay individuos sino masa que repite lo que vocifera el autoproclamado portavoz de Dios. Luego, los restantes seis días de la semana lo dedicaran a los templos del dinero y del consumo, a confirmar su ilusoria idea de ser individuos, mito funcional al estado acrítico y narcótico que produce y reproducen los medios de comunicación y los discursos sociales, para que voten y vayan a las guerras repitiendo eslóganes que sacuden como banderas sagradas.
No es tan difícil acceder al Paraíso, después de todo.

Algunos arengadores, mientras anuncian el Fin del Mundo por enésima vez para el mes que viene, se quejan de que los profesores humanistas (identificados como “liberals”) infiltran dudas y demasiadas preguntas en el cerebro de los jóvenes adultos. Lo cual no parece ser tan grave, considerando que los jóvenes son adultos; o considerando la conversión forzada de niños en las iglesias y en el discurso social, niños inocentes a los cuales se los amenaza con el infierno y se les enseña que la obediencia y la repetición escolástica son las máximas virtudes de un ser humano. Luego olvidan aclarar que la obediencia es una virtud mientras el niño es niño; y es un lavado de cerebro cuando se pretende que los adultos actúen pensando y actuando como niños obedientes. Porque cuando Jesús recomendaba ser como niños tal vez se refería a la inocencia sin pecados y no a la ingenuidad cómplice.

Convencidos de que este método escolástico de repetición es superior a la razón crítica, algunos han propuesto una tasa obligatoria de profesores conservadores en las universidades de Estados Unidos, lo que no sólo atentaría contra la libertad de cátedra sino contra el tradicional proceso de eliminación por competencia y mérito mediante distintas rondas, lo que normalmente tiene un coeficiente de un seleccionado cada varios cientos de candidatos. Por otra parte, que los intelectuales y profesores humanistas sean una importante mayoría en los departamentos de ciencias y de humanidades, es tan razonable como que en las iglesias se observe una notable mayoría de pastores, ministros, predicantes y creyentes. Y si algunas universidades públicas reciben un porcentaje de ingresos de los impuestos, como se argumenta desde la derecha, también las iglesias que pululan sin permiso lo reciben en forma de exoneraciones de impuestos, además de encargarse de otros programas públicos para distribuir la generosidad de los trabajadores.

Aunque el fariseísmo es dominante en cualquier época (ser fariseo y ser conservador es técnicamente lo mismo), afortunadamente tampoco son raros los creyentes que no se creen los preferidos de Dios ni actúan como Sus portavoces ni como los guardianes del cielo.

No son pocos pero tampoco son tan visibles ni tan poderosos. Porque la ignorancia colectiva ha sido siempre una forma histórica de fortaleza. Existe una relación directa entre ignorancia y arrogancia, entre ingenuidad y convicción y, finalmente, entre convicción, arrogancia y brutalidad. Algunos estudios indican que los cromañones (nuestros antepasados) liquidaron a los neandertales porque éstos eran demasiado realistas y los otros creían en dioses y espíritus. Hay muchos ejemplos más recientes, desde el antiguo Egipto hasta nuestros días. No por casualidad casi todos los imperios del mundo estuvieron siempre convencidos de representar la voluntad de Dios.

Y si esta alabanza a la ignorancia y a la creencia ciega y sin cuestionamientos no es sólo producto de la fortaleza propia de los fanáticos, si esto es de alguna forma verdad, si todas esas matanzas nacionalistas y arbitrarias atribuidas a Dios en tantos textos sagrados son realmente obra del Creador del Universo y no narraciones o interpretaciones promovidas por intereses espurios del momento, entonces yo renuncio a todas esas versiones criminales del mismo dios.

Jorge Majfud
majfud.org
Jacksonville University

martes, 14 de junio de 2011

Murió Oscar Sambrano Urdaneta





Ha muerto el venezolano Oscar Sambrano Urdaneta. Nació el 6 de febrero 1929 en Boconó, Estado Trujillo. Escritor, ensayista y crítico literario, especializado en la vida y obra de Don Andrés Bello. Estudió en el Instituto Pedagógico Nacional y la Universidad Central de Venezuela , donde se graduó como Doctor en Literatura.

En la década de 1940, gracias al escritor Pedro Grases , Urdaneta fue designado miembro del grupo encargado de la selección de las obras completas de Andrés Bello, presidido por el Dr. Rafael Caldera. Desde entonces, Urdaneta estuvo involucrado en el mundo literario. Entre 1959 y 1978, fue profesor en el Instituto Pedagógico Nacional y desde 1965 hasta 1990, en la Universidad Central de Venezuela. Fue director de La Casa de Bello Fundación (Andrés Bello Instituto). A partir de 1977, fue jefe de redacción de la Revista Nacional de Cultura (1959-1963) y director de colecciones como la Biblioteca Popular Venezolana y el Tricolor. Fue Miembro del Consejo Consultivo del Círculo de Escritores de Venezuela. También fue Miembro del consejo consultivo de la Biblioteca Ayacucho y de la editorial Monte Ávila Editores.

En 1978, obtuvo el Premio Municipal de Literatura con la obra Poesía contemporánea de Venezuela. En 1984, fue designado Individuo de número de la Academia Venezolana de la Lengua, la cual presidió hasta el año 2009. También es miembro honorario del Instituto Caro y Cuervo de Bogotá. Durante el segundo gobierno de Rafael Caldera (1994-1999), fue presidente del Consejo Nacional de la Cultura (CONAC), y en 2003 fue miembro de la Comisión de Homenaje a Andrés Eloy Blanco.

Desde el año 2006 ha sido director cultural del programa de televisión “Valores”, transmitido por Vale TV. El tema principal de este espacio fue el aprendizaje de la cultura venezolana en todas sus dimensiones. En junio de 2008, propuso a la Academia Venezolana de la lengua la creación de un centro de investigación literaria y lingüística.

Bibliografía: Cecilio Acosta, Obra y vida, Apreciación literaria, “El Llanero”, Problema de las Naciones Unidas de Crítica Literaria, Cronología de Andrés Bello, El Epistolario de Andrés Bello, El Andrés Bello universal. Verdades y Mentiras Sobre Andrés Bello. Poesía contemporánea de Venezuela. Literatura hispanoamericana (en colaboración con Domingo Miliani). Del Ser y del Quehacer de Julio Garmendia

Paz a sus restos.

martes, 7 de junio de 2011

Adios a Semprún a los 87 años




Jorge Semprún o el siglo XX europeo y español -con sus grandezas y miserias- encarnado en un individuo. El largo viaje; Autobiografía de Federico Sánchez; Aquel domingo; La escritura o la vida; Viviré con su nombre, morirá con el mío; Veinte años y un día.. Son algunas de sus obras. En un estilo que es único y sorprendente, quizá al principio sea difícil -por la cantidad de saltos temporales y narrativos- pero que termina absorbiéndote por completo.


Bibliografía

• 1963.- El largo viaje (escrito en francés, Le grand voyage).
• 1967.- El desvanecimiento (escrito en francés, L'évanouissement).
• 1969.- La segunda muerte de Ramón Mercader (escrito en francés, La deuxième mort de Ramón Mercader).
• 1977.- Autobiografía de Federico Sánchez (escrito en castellano).
• 1980.- Aquel domingo (escrito en francés, Quel beau dimache!; traducción literal: ¡Qué bello domingo!).
• 1981.- La algarabía (escrito en francés, L'algarabie; esta palabra no existe en francés).
• 1983.- Biografía de Yves Montand (escrito en francés, Montand la vie continue)
• 1986.- La montaña blanca (escrito en francés, La montagne blanche).
• 1987.- Netchaiev ha vuelto (escrito en francés, Netchaïev est de retour).
• 1993.- Federico Sánchez se despide de ustedes (escrito en francés, Federico Sánchez vous salue bien).
• 1994.- La escritura o la vida (escrito en francés, L'écriture ou la vie).
• 1998.- Adiós, luz de veranos (escrito en francés, Adieu, vive clarté...; traducción literal: Adiós, viva claridad...).
• 2001.- Viviré con su nombre, morirá con el mío (escrito en francés, Le mort qu'il faut; traducción literal: El muerto que hace falta).
• 2003.- Blick auf Deutschland.
• 2003.- Veinte años y un día (escrito en castellano).
• 2005.- El hombre europeo, junto a Dominique de Villepin (escrito en francés, L'Homme européen).
• 2006.- Pensar en Europa (recopilación de artículos, conferencias y discursos).
[editar] Filmografía
Ha participado como guionista (salvo que se indique lo contrario) en los siguientes largometrajes:
• 1966.- Objectif 500 millions de Pierre Schoendoerffer.
• 1966.- La guerra ha terminado de Alain Resnais.
• 1969.- Z de Costa-Gavras.
• 1970.- La confesión de Costa-Gavras.
• 1972.- El atentado de Yves Boisset.
• 1974.- Las dos memorias, guion y dirección.
• 1974.- Stavisky de Alain Resnais.
• 1975.- Section spéciale de Costa-Gavras.
• 1976.- Une femme à sa fenêtre de Pierre Granier-Deferre.
• 1978.- Las rutas del sur de Joseph Losey.
• 1983.- Los desastres de la guerra de Mario Camus. (Serie de Tv)
• 1986.- Les Trottoirs de Saturne de Hugo Santiago.
• 1991.- Netchaiev ha vuelto de Jacques Deray.- adaptación de su novela realizada por Dan Franck y Jacques Deray.
• 1995.- El caso Dreyfus de Yves Boisset (Serie de TV).
• 1997.- K de Alexandre Arcady.
[editar] Premios
• 1964.- Premio Formentor por El largo viaje.
• 1969.- Premio Fémina (Francia) por La segunda muerte de Ramón Mercader.
• 1977.- Premio Planeta por Autobiografía de Federico Sánchez.
• 1994.- Premio de la Paz del Comercio Librero Alemán (Feria del Libro de Fráncfort).
• 1994.- Premio Fémina Vacaresco por La escritura o la vida.
• 1997.- Premio libertad (Feria del libro de Jerusalén).
• 1999.- Premio Nonino.
• 2003.- X Premio Blanquerna (Generalitat de Catalunya).
• 2003.- Medalla Goethe (Instituto Goethe de Weimar).
• 2004.- Premio José Manuel Lara por Veinte años y un día.
• 2006.- Premio Annetje Fels-Kupferschmidt
• 2008.- Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.


Jorge Semprún pertenece a una familia de clase alta. Por parte de su madre, Susana Maura Gamazo (muerta en 1931), es nieto del político conservador Antonio Maura, cinco veces Presidente del Gobierno durante el reinado de Alfonso XIII. Su padre fue el intelectual republicano José María Semprún y Gurrea, profesor y jurista, gobernador civil de provincia al comienzo de la República. Por la rama paterna es sobrino-nieto del que fuera alcalde de Madrid y Valladolid Manuel de Semprún y Pombo, del que fuera senador del Reino José María de Semprún y Pombo y de la hermana de los anteriores, Clotilde de Semprún y Pombo (condesa de Cabarrús y vizcondesa de Rambouillet por matrimonio con Cipriano Fernández de Angulo y de Cabarrús). Es, por tanto, bisnieto del que fuera senador electo y vitalicio, así como vicecónsul de Portugal, José María de Semprún y Álvarez de Velasco (casado con Carmen Pombo Fernández de Bustamante), sobrino-tataranieto de Juan Pombo Conejo (I Marqués de Casa-Pombo) y primo-segundo del que fuera alcalde de Valladolid entre los años 1957-1961 José Luis Gutiérrez de Semprún.

En 1939, después de la Guerra Civil Española, pasada en La Haya, donde su padre es Embajador de España, su familia se trasladó a París, donde, desde 1941, Jorge cursó estudios de Filosofía en la Universidad de La Sorbona.

Durante la Segunda Guerra Mundial, ocupada Francia por la Alemania nazi, combatió entre los partisanos de la Resistencia, como muchos otros españoles refugiados en Francia después de la Guerra Civil. Se afilió en 1942 al Partido Comunista de España (PCE). En 1943, tras ser denunciado, fue detenido, torturado y posteriormente deportado al Campo de concentración de Buchenwald, estancia que marcaría su posterior experiencia literaria y política.1 De hecho, recogerá en varios de sus libros su trabajo en la administración del campo. Tras su liberación, fue recibido como un héroe en París, donde fijó su residencia.

Desde 1945 hasta 1952 trabajó para la UNESCO; en 1952, empezó a trabajar permanentemente para el PCE, llegando a formar parte del Comité Central desde 1954 y del Comité Ejecutivo desde 1956. Dentro del partido, realizó una intensa actividad clandestina en España bajo el alias de Federico Sánchez (entre otros). Pero tuvo también un papel en la dirección del partido: en 1959 estuvo en Uspenskoye (URSS), con la delegación informada en primer lugar de la dimisión de Dolores Ibárruri (publicada en 1960). En 1962, fue retirado de la actividad clandestina por Santiago Carrillo y sustituido por Julián Grimau.

En 1964 fue expulsado del partido junto con Fernando Claudín por divergencias con respecto a la línea oficial. En 1966, pidió y obtuvo del Ministerio de Gobernación español (el equivalente al actual Ministerio de Interior), a pesar de algunas reticencias de los franquistas, un pasaporte con su nombre oficial.
Desde este momento, su actividad se centró en su carrera literaria. Su renuncia coincidió con la publicación en 1963 de El largo viaje, un libro comenzado en Madrid en el período de la clandestinidad (durante una semana de total inactividad por precaución).

No volvería a participar activamente en política hasta que, entre 1988 y 1991, fue nombrado Ministro de Cultura en el gobierno socialista de Felipe González. Inicialmente su nombramiento fue muy criticado, ya que no vivía en España y se dijo que desconocía totalmente el panorama cultural y político del país en que iba a ser ministro. Su estancia en el cargo estuvo marcada por el enfrentamiento con Alfonso Guerra, vicepresidente del gobierno y vicesecretario general del PSOE, tal y como recoge en Federico Sánchez se despide de ustedes.

Casado en segundas nupcias en 1949 con la actriz Loleh Bellon (de este matrimonio nació Jaime Semprún en 1947, también escritor, fallecido en agosto de 2010) y en terceras nupcias en 1963 con Colette Leloup (fueron padres de Dominique, Ricardo, Pilar, Juan y Pablo).5

Falleció el 7 de junio de 2011, a los 87 años.

Obra literaria

Toda su obra escrita, ya sean novelas u obras autobiográficas, está fuertemente influida por sus peripecias vitales, en particular su paso por el campo de concentración de Buchenwald (El largo viaje, La escritura o la vida, Aquel domingo, Viviré con su nombre, morirá con el mío). Su expulsión del Partido Comunista queda reflejada en Autobiografía de Federico Sánchez, mientras que Federico Sánchez se despide de ustedes narra el período, entre 1988 y 1991, en que fue Ministro de Cultura en el gobierno de Felipe González.

Hasta 2003, todas sus obras de ficción habían sido escritas en francés, sólo utilizando el castellano para algunos de sus libros biográficos. En dicho año, se publica la primera novela de Semprún escrita originalmente en castellano, Veinte años y un día.

Ha recibido múltiples premios internacionales (Fémina, Formentor, Premio de la Paz de la Feria del Libro de Fráncfort, Jerusalén de Literatura, etc.)
La obra escrita de Semprún no se limita a la literatura, sino que ha desarrollado una amplia carrera como guionista cinematográfico, siendo autor de guiones clásicos del cine francés como Z de Costa-Gavras y Stavisky de Alain Resnais.
Convencido europeísta, ha escrito, a cuatro manos junto al ex Primer Ministro Francés, Dominique de Villepin, el libro El hombre europeo, y ha publicado un volumen recopilatorio de artículos, conferencias y discursos sobre el tema, titulado Pensar en Europa.

También es el autor de la obra de teatro Gurs, una tragedia europea, relativa al campo de refugiados de este nombre y de una versión de Las troyanas.