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sábado, 21 de mayo de 2011

México: Nuevo libro de Mariana Bernárdez




Mariana Bernárdez, Sendas del olivo, México, Ediciones Coyoacán (Col. Filosofía y Cultura Contemporánea, núm 50), 2011.

Texto conformado por 11 breves ensayos cuyas reflexiones hacen presente temas que no dejan deinquietar. Para Bernárdez lo insalvable es por sí mismo insalvable, pero de la incongruencia renace la esperanza a través de escribir como claridad. De lo contrario, no ofrecería esto que han sido sus asuntos a lo largo de años y que han sido expuestos en el ensayo entendido como un ensayar: un trastabilleo constante que gira alrededor de un eje, a fin de que en el recorrido, se toquenlos puntos que conforman su circularidad.

El trazo del libro delata la preocupación irremediable sobre la violenciacomo forma de vida y su relación con la escritura, motivo para tratar decomprender algunas de sus aristas, lo cual a pesar de ser una gananciarelativa, al final del recuento, supuso una ganancia pírrica. ¿Por qué la violencia?, porque hemos sido educados en la competitividad pero no en la generosidad; en la tolerancia, incluso en la solidaridad, pero no en la compasión que reconoce al otro como un semejante diverso y como un prójimo circunscrito a la órbita vital.

La autora plantea que si no somos capaces de perdonar ni de olvidar esporque tras este escenario subyace la pretensión del cumplimiento de la norma, es decir, la consigna de que se haga justicia, lo que de antemano es imposible. La clave serán las palabras de Derridá: “…la lógica y el sentido comúnconcuerdan por una vez con la paradoja: es preciso, me parece, partir del hechode que sí, existe lo imperdonable. ¿No es en verdad lo único a perdonar? ¿Lo único que invoca el perdón?”

Sendas del olivo ofrece al lector textos que inquietan porque no pretenden abarcar ni sistematizar, sinohacer una cala en temas que exigen ser considerados de nueva cuenta bajo laperspectiva de un mundo cada vez más astillado.

Mariana Bernárdez, poeta y ensayista, cuenta con estudios de posgrado en literatura y filosofía, otros títulos publicados suyos: María Zambrano: acercamiento a una poética de la aurora (2004); La espesura del silencio (2005); Bailando en el pretil (2007); Todo está en la línea: conversaciones con Raúl Renán y 15 poemas inéditos (2008); y Ramón Xirau: hacia el sentido de la presencia (2010). www.marianabernardez.com.
De venta en las principales librerías del país o directamente en la editorial: Distribuciones Fontamara, S. A., y Ediciones Coyoacán, S. A. de C. V.
Av. Hidalgo, núm 47-B, colonia Del Carmen, Del. Coyacán, C.P. 04100, México, D. F., Tels.:5659-7117

www.fontamara.com.mx
contacto@fontamara.com.mx

lunes, 16 de mayo de 2011

EL SEXO Y LA POLÍTICA




Por Fernando Mires

La erótica es a la sexualidad lo que la política a la guerra.

1.

Aunque uno quisiera pensar que entre sexo y política no hay ninguna relación, la historia, sobre todo la historia moderna, se empeña en demostrar lo contrario.
Por cierto, estoy escribiendo a propósito del caso Strauss–Kahn, pero no escribiré sobre ese caso. La maquinaria periodística global ha escrito en un sólo día miles y miles de líneas y escribir una más ya sería demasiado. Pero si escribiré acerca de esa relación tortuosa que se da entre sexo y política, relación que parece ser definitivamente innegable hasta el punto que estoy por convencerme de que no se trata de una relación sino de dos ramas de un mismo árbol. Ese árbol es por supuesto el ser humano. Eso significa que menos que una hipótesis, tengo la sospecha de que el humano anda buscando en el sexo y en la política si no lo mismo, algo parecido, hasta el punto que a veces lo uno se confunde con lo otro. Quiero decir que lo que ciertas personas andan buscando en el sexo, lo quieren encontrar en la política, o viceversa. ¿Qué es lo que andan buscando? Para no andar con rodeos lo voy a decir de una vez por todas: el poder.

Que el ser humano anda buscando el poder en la política es algo que nos han dicho todos los filósofos políticos desde Hobbes, pasando por Schmitt y Weber, hasta llegar a Arendt y parece que en ese punto la discusión ya se agotó. Lo que no parece tan obvio es que el sexo, o su señora, la sexualidad, puedan ser parte de los lugares del poder.

No obstante el Freud joven –es decir, el Freud esencialista- nos habría dicho todo lo contrario, a saber, que la política es un campo de sublimación de la búsqueda de un poder cuyo origen es sexual. Lacan a su vez nos habría dicho, de acuerdo con el Freud viejo -es decir, el anti-esencialista- que el ser humano anda buscando en el sexo y en la política objetos sustitutivos de lo que no sabe que anda buscando; algo que está –en las palabras del Freud ya maduro- “Más allá del Principio del Placer”. Ese “más allá” es, como se sabe, el objeto del deseo según Lacan.

Quizás el mejor ejemplo del sujeto del objeto del “deseo lacaniano" se encuentra representado en el “Don Juan” quien buscaba en todas las mujeres que se le ponían por delante (o por debajo) lo que ninguna podía darle: un objeto que cruzara el horizonte de la materia pura hasta alcanzar las orillas de la vida eterna. Incluso, siguiendo esa ruta, podríamos concluir afirmando que Don Juan no sólo no era un romántico sino, sobre todo, un metafísico y quizás, aunque nadie me crea: un teólogo.

El problema, si es que lo hay, podría ser resumido en una frase: tanto en el sexo como en la política buscamos lo que no tenemos. Ahora, si esa frase es medianamente cierta quiere decir que tanto el sexo como la política son dos dominios privilegiados del “no- tener”, carencia que nos lleva hacia las zonas del “querer- tener”. Y para tener lo que queremos, buscamos poseerlo, acto que es imposible sin su a-poderamiento, o sea imposible sin la lucha contra todo lo que se opone a la posesión, esto es, sin lucha por el poder. Luego, ese espacio que media entre el no-tener y el poseer está marcado por la lucha por el poder, lucha que no es asequible sin el deseo de poder, o como dijo Nietzsche, sin “voluntad de poder”.

Sin embargo, en su versión nietzscheana esa voluntad de poder no es algo ajena al ser; es el mismo ser. De ahí que, de acuerdo al terrible filósofo, todo lo que mina la voluntad del poder, ya sean las instituciones, la moral, la religión y otras yerbas, son atentados contra el ser: enemigos mortales de la existencia humana. O para decirlo así: la forma natural del ser, no sólo del humano sino de todo lo que "es", es su expansión temporal y espacial, expansión que en lenguaje filosófico llamamos “trascendencia”, o sea, querer ser más de lo que somos teniendo lo que no tenemos. El objeto del tener (desear) es múltiple: dinero, mujeres u hombres, seguidores, partidarios, autos, belleza, felicidad, y muchas otras cosas. Lo importante es tenerlo, lo que implica a-poderar-nos del (imaginario e imaginado) objeto del deseo.

A fin de expresarme mejor debo decir que no me estoy refiriendo a lo que el humano ha llegado a ser en su historia sino a ese ser primitivo del cual somos portadores. Por supuesto, casi nadie podría estar de acuerdo, y con razón, si alguien afirmara que el humano, sobre todo en su versión masculina es, de acuerdo a su naturaleza, un simple poseedor de objetos. No obstante vale la pena preguntarnos si aquello que nos diferencia en nuestra -según Foucault, cotidiana- “lucha por el poder”, no son los objetos de posesión sino más bien los medios que usamos para obtenerlos. Efectivamente, hubo un tiempo en que nuestros antecesores, los primates, a fin de hacerse del poder, simplemente mataban a su poseedor, deporte que se extendió durante toda la Europa medieval hasta llegar al descabezamiento del pobre Luis XVl. Del mismo modo cuando algún primate deseaba a una “primata” esperaba que pasara por un determinado lugar y le caía encima desde un árbol.

Los tiempos han cambiado un poco y hoy los primates modernos no siempre matan a quien detenta el poder; basta con derrotarlo en las elecciones. Tampoco es bien visto caerle desde un árbol a alguna “primata”. Más bien le hacen poemas, le envían flores, o le escriben un e-mail. Esa es la razón por la cual siempre he pensado que hay una relación muy directa entre el violador sexual y el golpista quien a su vez viola la Constitución y las leyes para hacerse del poder.
Todavía la fauna humana abunda en violadores y golpistas, de eso no cabe duda. Pero también ya existe el consenso de que en el primer caso el violador ha transgredido las normas desconociendo la puesta en práctica del amor, o del Eros, como medio de posesión. Lo mismo ocurre en el caso del golpista pues ha desconocido las normas básicas de la política apelando a la violencia como medio de obtención del poder. Con toda razón en el Sur de América Latina los militares golpistas son llamados “gorilas”.

¿Hacia donde voy con estas analogías? A la siguiente y muy simple conclusión: La erótica es a la sexualidad lo que la política a la guerra.

Tanto a través del arte erótico como del arte político buscamos acceder al objeto del deseo. En cierto modo tanto la erótica como la política son formas civilizadas (ciudadanas) destinadas a perseguir un objetivo descifrado por medio de la voluntad de poder como un objeto. En los dos casos, la erótica y la política, intentamos seducir o atraer al objeto del poder. Los grandes amantes, así como los grandes políticos, han sido siempre grandes seductores. En los dos casos han sido introducidas en la práctica de la seducción, artimañas o malas artes: la mentira, o el engaño. Por último, en los dos casos son posibles los regresos hacia aquel estadio pre-erótico y pre-político de donde venimos todos. Hay tantos, pero tantos ejemplos, que más bien vale la pena no nombrar a ninguno.


2.

Para estudiar la relación entre sexualidad y política tenemos, nos guste o no, que recurrir al legado de los analistas clásicos quienes, de una manera u otra, trataron de buscar los vínculos entre el universo interno y los espacios externos de cada ser. Ya me he referido ligeramente a Freud y a Lacan en quienes subyace de un modo implícito un potencial teórico que inevitablemente inunda los espacios de la política como lo han captado entre varios, Ernesto Laclau y Slavoj Žižek.

Sin embargo hubo un gran analista a quien muy pocos recurren pese a haber sido sido uno de los que se ha ocupado intensamente, y a diferencia con los nombrados, de un modo radicalmente explícito, acerca de la relación entre sexualidad y política. Me refiero a Alfred Adler (1880-1937), el enemigo íntimo de Freud.

Los estudios psicológicos de Adler siguen una progresión evolutiva. En sus primeras obras - particularmente en Studie über Minderwertigkeit von Organen (1907)- encontramos, al igual que en el Freud joven, un predominio del biologismo. En las obras intermedias, sobre todo en Praxis und Theorie der Individualpsychologie (1920) y Lebenskenntnis (1929) hay una preocupación ostensible por la relación individuo- sociedad. Sus obras finales como Wozu leben wir? (1931), Der Sinn des Lebens (1933), ya no son psicológicas; son primordialmente filosóficas.
Alfred Adler es conocido, entre otras cosas, como inventor del mal llamado “complejo de inferioridad”. Digo mal llamado porque la palabra que usó para designar la inferioridad, Minderwertigkeit, no tiene mucho que ver con el concepto de inferioridad que se aplica en otros idiomas, entre ellos en el castellano. La traducción exacta debería ser “baja valoración” o “valoración mínima”.

Ahora, el ser humano, desde sus primeros comienzos es un ser con baja valoración, y por lo tanto des-valorado ante sí mismo. Frente a su baja valoración eleva su protesta, a la que Adler llama “protesta masculina”, otro de los conceptos que ha producido grandes equívocos pues Adler no se refiere a la masculinidad de género sino a una masculinidad cultural, es decir, a la consagración de valores como la fuerza, la valentía, el orgullo. Son los mismos valores que han definido esa masculinidad cultural frente a la cual hombres como mujeres nos encontramos en una situación de permanente inferioridad (desvalorados). De este modo, el ser humano busca, a lo largo de toda su vida, su re-valoración.

La valoración, a su vez, debe ser reconocida como tal por los “otros” y para que ello sea posible debemos ostentar sus objetos (trofeos) que, como ya fue dicho, pueden ser múltiples y muy diversos entre sí. Eso significa que a fin de poseer los objetos de valor -entre muchos hombres las mujeres y entre muchas mujeres los hombres- necesitamos poseerlos y por lo mismo requerimos de una voluntad de poder, termino de Nietzsche recogido positivamente por Adler y al cual, de acuerdo a su léxico de analista, llama Agressionstrieb (pulsión de la agresión, o mejor: pulsión agresiva)

Al igual que Nietzsche con su “voluntad de poder”, Adler pensaba con relación a su “pulsión agresiva” que el daño más grande que se podía hacer a una persona era tratar de bloquear sus agresiones. Pero a diferencias de Nietzsche, quien proponía dar curso libre a la voluntad de poder, Adler postulaba su reinversión, esto es, otorgar a la agresividad un sentido culturalmente constructivo.

Como a diferencia de otros seres animados no poseemos una naturaleza pre-establecida, hemos tenido que inventarla, luego programarla y finalmente, activarla. En cada uno de nosotros se repite desde la infancia hasta la vejez toda la historia de la humanidad. Gracias a esa invención cultural que es el amor hemos transformado la sexualidad reproductiva en un arte erótico del mismo modo que la simple alimentación ha pasado a ser un arte gastronómico. La lucha violenta por el poder la hemos transformado en lucha política y a esta última en conflicto democrático. Ha sido un proceso largo, muy largo y condenadamente difícil. ¿Qué nos puede asombrar entonces cuando de pronto algún renombrado político, ya no pudiendo contener más sus impulsos en el espacio de la política los hace reaparecer en el de la sexualidad el que, como he tratado de insinuar, también está marcado por la lucha por el poder, lucha a la que no podemos renunciar sin dejar de ser lo que somos aunque nunca sepamos lo que somos?

http://polisfmires.blogspot.com/2011/05/fernando-mires-el-sexo-y-la-politica.html

jueves, 12 de mayo de 2011

Tres relatos breves de José Alberto Medina Molero




Hacia la isla

(a Josema)

José Alberto Medina Molero




Una bruma de terciopelo flotaba en el cielo del pueblo, que miraba como a diez leguas, nadando en el amanecido mar, a la isla.

- ¡Compadre apúrese, porque no hay tiempo! ¿Cree usted que la vaina es juego? Si llega el autobús frente a la casa, nos fregamos. El jefe civil está decido y ya ha llevado a la Isla a casi todos. Desde el otro lado los vi. Vagando entre los matorrales, tan perdidos como su mirada, sin voluntad. Ya no eran los mismos que se le rebelaron en la Plaza Benítez a comienzos de año. No tenían el verbo como un tizón en lo oscuro, dejaron de luchar. Se lo digo compadre, fácil le fue al Jefe conseguir una orden para examinarlos y determinar que estaban leprosos y por ello debían ir a la isla. Seguramente usted y yo lo estemos para él. Allí parece que viene el autobús, ¡apúrese!....



Muriendo de costumbre y llorando de oído

Así, frente a mí, me pareció que era La Maga de Cortázar: Delgada, nívea, bohemia, con nariz respingada y gruesas ojeras de juerga. Sus manos, blanquísimas, se llenaban de relumbrantes anillos. Un morral raído colgaba de su brazo como un desahuciado enano de feria.
El parque se cubría ya de una indecible penumbra. Como sí el supremo, aburrido de observarnos, bajase una vieja persiana. La conocí ese día y me bastó para saber que, ella era justo lo que nunca había esperado.
Días después, bajo las gastadas y sospechosamente olorosas sábanas de un pequeño hotel, con la sensación de placer que sucede a la cúpula, la observo, perfecta, con el infaltable cigarrillo emergiendo de sus labios de niña. De esos mismo labios que, minutos antes habían dejado escapar una sentencia: “estoy muriendo de costumbre y llorando de oído”. No pude ver más. Sólo sentí que ambos nos desvanecíamos y volábamos hacia una tarde limpia y sorprendida.

Ociloxte

La vieja cargó la escopeta después de mucho tiempo y le descerrajó dos tiros de cerca, el animal la vio detrás de la nube de polvo y ladró por última vez, las chispas de las explosiones terminaron por apagarse , y así fue como Ociloxte le soltó la pierna que le estaba mordiendo hacía cien años, ambos cayeron pesadamente hasta el fondo de sus miserias ...

Dirección-E: jamedina11@gmail.com

miércoles, 11 de mayo de 2011

"Laberinto veneciano"en Caracas




Estimados amigos:

Es un placer comunicaros que el tan esperado Laberinto veneciano de Marina Gasparini Lagrange ya se puede conseguir en Venezuela, concretamente en la librería Kalathos, donde también podrán encontrarse alguna de las últimas novedades de Candaya, que apenas habían tenido presencia en Venezuela: Kobo Abe Idéntico al ser humano; José Antonio Garriga Vela: El anorak de Picasso; Sergio Galarza: Paseador de perros y otros libros de nuestro fondo (de todos ellos hay información en www.candaya.com)

Nos gustaría mucho que os sumaseis al bautizo caraqueño de Laberinto veneciano que, a pesar de la distancia, tan importante y entrañables será para Marina Gasparini Lagrange.


Du



La libreria Kalathos y la editorial Candaya os invitan a la presentación del libro

Laberinto veneciano
de
Marina Gasparini Lagrange

Presentará la novelista
Victoria de Stefano
con comentarios de Federico Pacanins
y de David Malavé

Librería Kalathos. Centro de Arte los Galpones
Sábado 14 de mayo de 2011- 11:AM



En http://www.candaya.com/laberinto.htm pueden consultarse algunas de les noticias, comentarios y entrevistas que, sobre Laberinto veneciano, van apareciendo en los medios
Convencida de que hay que aprender a caminar para llegar a ninguna parte, Marina Gasparini nos ofrecerá un itinerario veneciano fuera de programa, jalonado por la belleza de lo discreto y de lo mínimo: los ecos de la campana Marangona, el olor de las algas marinas cuando se hielan, una hornacina con una virgen de cabellos enredados, el león alado de San Marcos... A todo ello se sumará el acercamiento a algunos de los cuadros, grabados y esculturas que pueblan esta ciudad de imágenes -las Carceri de Piranesi, “Orfeo y Eurídice” de Canova, “El joven de la Accademia” de Lorenzo Lotto...- y la mirada de algunos visitantes que, como Joseph Brodsky, Marcel Proust o María Zambrano, recorrieron y meditaron la ciudad de las calles de agua... Todo ello convierte a Laberinto veneciano en un peculiar libro de viaje en el que, a la manera de maestros como Claudio Magris o Cees Nooteboom, los espacios se interiorizan y se convierten en “lugares de alma”, para adquirir por fin sentido en las sensaciones y reflexiones de quien los recorre y los mira.
De Laberinto veneciano la crítica ha dicho:

Laberinto veneciano es un lugar en el alma de Marina Gasparini Lagrange. Ensayos que aproximan al ser, a veces abierto y a veces cerrado, que es Venecia. En cierto modo, un relato de apropiación de la ciudad. Un transcurrir por la Venecia interior, cuando sus calles se quedan solas”. Nelson Rivera, director Papel Literario, Suplemento cultural de El Nacional de Venezuela.

“Al igual que Goethe, tampoco se extiende en descripciones Marina Gasparini en su Laberinto veneciano (Candaya). Prefiere hablarnos de la prisiones y ruinas de Piranesi; del oscurecimiento de la paleta de Tiziano, de Lorenzo Lotto “la flor más bella del Renacimiento” (...). Pero de vez en cuando, entre las páginas de sabia divagación, nos permite acompañarla en sus paseos. Una noche de verano se pierde por callejones y sotoportegui...”. José Luis García Martín, ABCD (Suplemento cultural del diario ABC).

Marina Gasparini Lagrange (Caracas, 1955) vive en Italia desde el año 2000, fecha en que fija su residencia en Venecia. Es licenciada en Literatura por la Universidad Central de Venezuela. Precisamente en la Escuela de Letras de esta universidad dicta, entre los años 1989 y 2000, la cátedra Necesidades Expresivas para la cual prepara una decena de cursos que se convirtieron en una erudita y sugerente aventura por los territorios confluyentes de la literatura y el arte. Su obra ensayística ha sido editada en publicaciones periódicas de literatura y psicología analítica en Venezuela, Colombia, Inglaterra e Italia.

Olga Martínez y Paco Robles
Editorial Candaya
Tfs. 938970376 / 654 095 854
www.candaya.com


Presentaciones de Laberinto veneciano en España

Barcelona
Viernes, 20 de mayo, a las 19 horas
Llibreria La Central del Raval , C/ Elisabets 6
Presenta: Pilar Gómez Bedate (Ensayista, poeta y Profesora de la Universitat Pompeu Fabra).

Vilafranca del Penedès
Lunes, 23 de mayo, a las 20.15 horas
Lugar: Llibreria L’Odissea, C/La Font 26
Presenta: Carme Gallego (Catedrática de filosofía y colaboradora de COM Radio).


Olga Martínez y Paco Robles
Editorial Candaya
Tfs. 654095854 / 938970376
www.candaya.com